Al día siguiente, los Argonautas volvieron a emprender la marcha, antes de entrar al Bósforo fueron azotados por una tempestad con lo cual, hubieron de hacer escala en la costa de Tracia, o sea, en la orilla europea del Helesponto, con lo que dieron en el país de Fineo. Fineo, era un adivino griego ciego, hijo de Poseidón; sobre él pesaba una singular maldición de los dioses; cada vez que le ponían delante una mesa llena de manjares, las Harpías, seres mitad mujer, mitad ave, se precipitaban sobre las viandas, llevándose parte de ellas y, ensuciando el resto con sus excrementos. Los Argonautas pidieron a Fineo que los informase acerca del resultado de su expedición, pero el adivino no quiso responderles antes de que ellos lo hubiesen liberado de las Harpías. Los Argonautas le dijeron entonces que se sentara a la mesa, al momento irrumpieron las Harpías; Calaís y Zetes, que en calidad de hijos de  dios del viento eran alados, se precipitaron en su persecución, hasta que las Harpías, agotadas, prometieron por el Éstinge que no molestarían mas al rey Fineo. Liberado de esa maldición, el adivino revelo a los Argonautas una parte de lo por venir, la parte que les estaba permitido conocer, los puso en guardia contra un peligro que no tardaría en amenazarles: las Rocas Azules (las Cianeas), unos escollos flotantes que entrechocaban. Para saber si podían pasar en medio de ellos, Fineo les aconseja que se hagan preceder por una paloma; si esta logra salvar el obstáculo, podrán seguirla sin riesgo; pero si los escollos se cierran sobre el ave, es que la voluntad de los dioses no les será propicia, con lo cual, seria obrar con sensatez el abandonar la empresa. Después les suministra algunas indicaciones sobre los principales hitos de su ruta.
Oído este oráculo, los Argonautas reanudan su camino. Al llegar frente a las Rocas Azules, llamadas también las Simplégades, soltaron la paloma, que logro franquear el paso; pero las peñas, al cerrarse, arrancaron las plumas mas salientes de su cola. Los héroes aguardaron a que las rocas se hubieran apartado de nuevo, y se lanzaron a su vez. La nave salió sana y salva, pero la popa quedo ligeramente averiada, tal y como había ocurrido con la cola de la paloma. Desde entonces, las rocas Azules han permanecido inmóviles, pues era voluntad del Destino que su movilidad cesara en cuanto un barco consiguiera franquearlas.
Habiendo penetrado los Argonautas de este modo en el Ponto Euxino -Mar Negro-; llegaron al país de los Mariandinos, cuyo rey, Lico, los acogió favorablemente. Allí, en el curso de una cacería, murió el adivino Idmón, herido por un jabalí. También murió el piloto Tifis, que fue reemplazado al timón por Anceo. Después, los Argonautas dejaron atrás la desembocadura del Termodonte –rio en cuyas orillas se dice que a veces habitaban las Amazonas-, luego costearon  el Cáucaso llegando a Cólquide, en la desembocadura del Fasis, término su viaje.
Argonautas.
Llegan al reino de Fineo.
Avanza>>>Cólquide y el vellocino.
Hosted by www.Geocities.ws

1