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| Apolo, sus amores |
| Fue mucho m�s afortunado con la ninfa Cirene, con esta engendro al semidi�s Aristeo. Con las musas, cuyo culto estaba ligado al suyo, tuvo tambi�n aventuras: se le atribuye, con Tal�a, la paternidad de los Coribantes, que eran demonios pertenecientes al cortejo de Dionsio. Con Urania parece que engendro a los m�sicos Lirno y Orfeo, que otros creen hijos de Eagro, y la musa Cal�ope. Una de sus m�s c�lebres aventuras es la que se refiere al nacimiento de Asclepio (v. nombre), en la que fue v�ctima de la infidelidad de Cor�nice. Un contratiempo parecido le ocurri� con Marpesa, hija de Eveno. Apolo amaba a la doncella, pero esta fue raptada por Idas, hijo de Afareo, en un carro alado que le hab�a regalado Poseid�n. Idas se llevo a la joven a Mesienia, all�, Idas y Apolo se batieron, pero Zeus separo de nuevo a los contendientes. D�ndole a Marpesa el derecho a elegir al que prefiriese de los dos amantes, se decidi� por el mortal, temerosa, seg�n se dice, de verse en la vejez si se casaba con Apolo. Con Casandra, hija de Priamo, tampoco el amor favoreci� al dios. Apolo amaba a Casandra, para seducirla, le prometi� ense�arle el arte de la adivinaci�n. La joven acept� las lecciones; pero, una vez instruida, lo recazo. Apolo se veng� retir�ndole el don de inspirar confianza en sus predicciones. Por ello la pobre Casandra, pese a profetizar las cosas m�s ciertas, no era cre�da por nadie. |
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Tal vez por entonces Apolo gozo de amor de H�cuba, madre de Casandra y esposa de Pr�amo, que le dio un hijo: Troilo. En Colof�n (Asia), se cree que Apolo tambi�n tuvo un hijo de la Adivina Mant�. En Asia tambi�n tuvo otro hijo, llamado Mieto, de una mujer a quien se la llamaba, a veces, Aria, y otras Acac�lide, o �cale. Este Mileto fundo la ciudad que llevar�a su nombre. En la propia Grecia, Apolo era generalmente considerado como amante de Pt�a, ep�nimo de esta regi�n de Tesalia y se atribu�a a esta union el nacimiento de tres hijos: Doro, La�doco y Polipetes, muertos estos por Etlo. Finalmente, con Reo engendro a Anio, que reino en Delos. La paternidad de T�nes, muerto por Aquiles en la isla de T�nedos, muerte que desencadeno el movimiento fatal de los Destinos, que guiaron al fin al propio Aquiles, es atribuida, ora a Apolo, ora a Cicno. Apolo no limito sus amores a las mujeres; tambi�n amo a muchachos. Los mas celebres son los h�roes Hiacinto y Cip�riso, cuya muerte, quiz�s, deber�a decir metamorfosis �el primero se convirti� en lirio martag�n, o en Jacinto; el segundo, en cipr�s- afligi� profundamente al dios. |
| Apolo era joven, bello, majestuoso y con agradable voz pero sufri� mucho en la b�squeda del amor de una mujer. Coronis, De�fobo, Casandra y muchas otras le despreciaron como tambi�n otro personaje, Marsias, se jactaba de su pobre talento.
Apolo era un dios muy bello. As� que no es de extra�ar la cantidad de amores con ninfas y mortales que se le atribuyen; amo a la ninfa Dafne, hija del dios r�o Peneo, en Tesalia. Esta pasi�n se la hab�a inspirado el rencor de Eros, irritado por las mofas de Apolo, que le hizo objeto de burla por ejercitarse en el manejo del arco �esta era por excelencia el arma de Apolo- . la ninfa no correspondi� a sus deseos y huyo a las monta�as. El dios la persigui�, y cuando estaba a punto de ser alcanzada dirigi� un ruego a su padre, suplic�ndole que la transfigurase para permitirle escapar de los brazos de dios. Su padre consinti� en ello y la transformo en laurel, �rbol consagrado a Apolo. |