Hija, hermana, tía y buena amiga de sus amigos.

Clara María Garat

Clara María Garat"Soy Clara, aprendiz de escritora y en la actualidad :"Pequeña empresaria". Hija; hermana; tía y buena amiga de sus amigos."

Tengo parálisis cerebral con secuela de espasmicidad mediana, con poca motricidad fina.

En algunas tareas puedo manejarme por mi misma, como por ejemplo comer, mi higiene personal( aseo personal), escribir (publique mi primer libro de cuentos), el manejo de mi notebook, el manejo de mi silla de ruedas y el trabajo en el cual, actualmente, me desempeño en el hogar (jardinería).

Debo ser dependiente en las tareas en las que detallo a continuación: baño, vestido y traslado.

Creo, y esto es un juicio subjetivo y personal, que es mucho mejor haber nacido con una discapacidad que haberla adquirido.

Al nacer con discapacidad la vida misma te va adaptando y por el contrario al adquirirla te conlleva a un cambio en lo personal y en lo familiar; pero sin embargo el nacer con una discapacidad también lleva a la familia a un trabajo de adaptación muy grande.

En mi caso siempre he tenido "demasiada ayuda y malcriadez en mi infancia", debido a que soy la sexta de ocho hermanos.

Soy hija de un muy feliz matrimonio: Esteban Garat y Jeanne Marie Debuchy, a quién les debo un "montón".

Mis hermanos- todos y cada uno de ellos – han tratado siempre, con sus más y sus menos, de ayudarme a crecer…y muchas veces de "malcriarme".

Mi adolescencia fue como todas las de mi generación. Muchas crisis, muchos sueños, muchas oportunidades y muchas pérdidas (papá falleció cuando era muy chica, perdí un hermano – Esteban - en el año 1977, durante la dictadura del gobierno militar del Proceso, que también encarceló injustamente una de mis hermanas).

Pero ni estas crisis, ni estas duras "aceptaciones de la realidad", ni las dolorosas pérdidas han logrado "agriarme" y tener rencor. No soy una resentida, más bien y aunque. ¡tengo mi carácter!…Me considero una tipa alegre y con esperanza.

Soy una enamorada de la vida, una observadora de la vida y a través de la escritura he tratado, y aun trato, de revelar a los otros mi particular mirada de este fascinante mundo del que formamos parte.

Me siento y me sé, amada por Dios y por muchas personas, de acá y desde el Cielo, y esto, se los aseguro, me hace muy rica.

En mi primera juventud me adapte mucho más a los cambios, termine el secundario con ocho materias, las cuales fui rindiendo hasta el año 1986. En la actualidad me quedan Física y Filosofía que en algún momento rendiré.

En el año 1990 comencé con un tratamiento psiquiátrico, que me llevo a permanecer un año internada en una clínica psiquiátrica para un mayor control médico.

En 1991 ingrese al "hogar de mujeres del Hospital San Juan de Dios" y desde hace un tiempo, vivo, en el "Hogar San Juan de Dios" de Hurlingam….y los fines de semana voy a visitar a mamá o a mis hermanos.

Si tuviera que nombrar a toda la gente que en mi vida paso sirviéndome de apoyo, esta nota sería muy larga, porque la familia, amigos, terapeutas, médicos y el personal especializado que me asistieron y asisten, son muchos y a todos les debo "muchisimo".

Cada día trato de agradecer…a veces me cuesta un poco, pero creo que todos los que quiero saben cuanto les agradezco cada gesto de cariño y "aguante", así como creo, también, saben que les reconozco la paciencia cuando soy imperativa y me salgo un poco de cause.

También me gusta mucho el ser tía ( tengo 21 sobrinos cuyas edades van desde los 29 hasta los 7 meses). Y todos ellos viven mi discapacidad como algo muy normal. Para algunos (me gusta esto) soy "LA TIA".

En el vivir en el "Hogar San Juan de Dios"- de los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios- es una apasionante tarea cotidiana. Uno aprende a convivir con personas con distintas discapacidades.

En el hogar nos llamamos y nos reconocemos como: personas con discapacidades "especiales", pues bien sabemos que todas las personas, de una u otra forma, sufren de alguna discapacidad, como muchos que, aunque pueden caminar, a veces no pueden expresar sus sentimientos.

En mi actual grupo de jardinería existe una interacción plena, todos los integrantes tenemos discapacidades especiales y desde mi lugar de relaciones públicas (R.R.P.P), me siento una "pequeña empresaria". Lo que tengo para decirles son pequeñas reflexiones que a mí me han hecho pensar y mucho.

  • La primera que quiero compartir se la escuche al Ingeniero Agrónomo que dirige el grupo de jardinería del hogar, "Todo se puede hasta lo que a uno le parece insólito" (que yo haya hecho trabajos de motricidad fina en jardinería es un vivo ejemplo).

  • La segunda es la que nace de la profunda reflexión del Evangelio y que me suele decir mi querido amigo, el Padre Mamerto Menapace y que lo repite Ignacio Rizzi en su testimonio: "No hay que preguntarse él por que sino, él para que".

  • La tercera es de una compañera del hogar que sufre una lesión neural desde los treinta años y dice "De nada sirve las comparaciones, si te comparas con otros te volverás vanidoso o amargo porque siempre habrá personas más grandes y pequeñas que tú…".

Tengo tantas otras anécdotas que no alcanzaría este sitio para contarlas, pero, les cuento una que me ocurrió hace pocos días y que me hizo reír bastante: Resulta que trabajando con las plantas perdí una zapatilla, cuando le pedí a Osvaldo (el Ingeniero que nos ayuda) que me la pusiera, le dije:"¡ átamela fuerte!" y Marcelo uno de mis compañeros me contesto: "¡ Que, ¿vas a correr una maratón?!".

Esa noche, al meditar sobre aquel momento y la respuesta de mi amigo, me hizo reflexionar como debemos asumir la discapacidad: con verdadero realismo pero sin perder el humor.



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