¿Por qué ridiculizan todo aquello a lo que aspiran y envidian?



Una vez más se hace bueno el refrán de que no hay cosa más mala que un pobre “jarto” pan




Los cachorros socialistas, los aspirantes a piji-progres, han salido a la calle obedientes como perritos falderos. La idea no ha sido suya, evidentemente, no ha sido ningún militante de base el ideólogo de tamaño despropósito didáctico, que al parecer es lo que pretende ser ése video defendiendo de una manera vulgar y soez (no dan para más qué le vamos a hacer), la asignatura esa que nos quieren meter a toda costa con un calzador al más puro estilo estalinista de imposición de ideologías, si bien no es en realidad sólo éste su verdadero propósito.



La verdadera intención es otra muy distinta. Desde la vulgaridad que les caracteriza, ésa otra España mediocre, rústica, gris, anodina en ideas, oscura en intenciones y negra en propósitos (recuerden el video del dóberman) intenta de nuevo, esta vez además de una manera absolutamente zafia (pobres, no tienen más imaginación, pero claro como saben adónde quieren llegar, o sea, a esos diez millones de zafios que hay en este país, por eso lo hacen), pretenden conseguir, no el intento de ridiculizar a la derecha, que es lo que al parecer están diciendo los medios, no, desean que alguien pierda los nervios de una vez por todas hartos de tanta mala leche acumulada por tanta y tanta agresión dialéctica y tanto y tanto despropósito político y tanto y tanto desatino que nos tiene donde estamos en estos momentos desde el punto de vista social, económico y político. Vuelven a marcar las distancias, las diferencias que hay entre las dos Españas, eso es lo que buscan, el enfrentamiento una y otra vez, y claro, como hay diez millones de insustanciales que les van a votar hagan lo que hagan, a éstos es a quienes va dirigida la campaña mediática que los faranduleros, los piji-progres ya instalados en el machito, van a apoyar de aquí a las elecciones generales.

Es curioso que estos cachorros del mal llamado socialismo español, estén criticando o pretendan ridiculizar algo a lo que ellos mismos aspiran y envidian, por eso lo hacen, claro.Cuatro muertos de hambre que envidian el Lacoste, el Burberry, los Armani etcétera, etcétera. A eso aspiran, a ser como sus mayores, porque ven a los de arriba en los cargos, a aquéllos que han mimetizado absolutamente todo de esos a los que llaman “pijos”.

Que los del PP van con chaqueta marengo y camisa azul (como señoritos sevillanos en la feria de Sevilla), pues nada, ellos de inmediato a ponerse el traje “y la camisa nueva”; que se ponen los “pijos” del PP el polo, nada ellos con el polito puesto; que se ponen los “pijos” del PP el sueter por encima de los hombros en los mítines, pues nada ellos con el sueter por encima de los hombros en los mítines; que se ponen los “niños pijos de las Nuevas Generaciones” rodeando a su líder Aznar al más puro estilo “gili-americano”, pues nada ellos a hacer lo mismo rodeando al estólido Zapatero; que los “pijos” del PP mandan a sus hijos a los colegios de pago y a las universidades privadas, pues nada ellos lo mismo porque para eso tenemos todos los mismos derechos, ellos claro, no las bases que están ahora que se suben por la paredes porque no tienen el mismo problema que los “pijos” esos del P.P. a los que intentan ridiculizar, como es el que no les llegue el dinero para pagar la hipoteca.

País de envidia, país de mentira absoluta, país de rencor, odio, resentimiento, enemistad y animadversión de parte de unos que se auto titulan demócratas cuando quieren imponer desde los colegios postulados políticos. Con esta asignatura lo que buscan en el laboratorio socialista, es crear súbditos ideológicos, mesnadas de descerebrados que les permitan seguir a ellos, la clase dominante, estar en las poltronas, con los grandiosos sueldos que se equiparan a lo que otros (los pijos del PP) tienen por heredad o por trabajo y que no por méritos profesionales, como es el caso de la mayoría de diputados y senadores socialistas, presidentes de diputaciones, alcaldes etcétera, etcétera, que antes de llegar a cualquiera de esos cargos era un simple trabajador (envidiando, eso sí, la buena vida y el lujo de los señoritos pijos del PP), y hoy día son multimillonarios, “piji-progres” de lujos y ostentaciones, de boato y suntuosidades, megalómanos en la mayoría de los casos, y, todo con el único argumento laboral y de esfuerzo intelectual y académico, de ser político socialista. Así han llegado a ser lo que son por el medio más fácil y seguro de acceder, como es el dedo de la política, y así, sus cachorros, los aspirantes a piji-progres, se ponen al servicio de sus mayores para hacer méritos y entrar en la noria y en la lotería del lameculos que le dé acceso a la categoría suprema: el “piji-progre” socialista.



Miguel Angel García. 4 de octubre de 2007

Página Principal y otros artículos;
Hosted by www.Geocities.ws

1