Para irse de aquí ¿o no?

La manipulación, el abuso y la utilización de los medios públicos; el silencio del Jefe del Estado y la Institución en sí, o sea, la Casa Real, ante lo ocurrido durante la retransmisión del partido de ayer, es como para exiliarse de un país que no tiene solución

 

Ante la indignación qué queda, ¿la resignación?.

No encuentro el calificativo ni la forma de decir cómo me siento por lo visto y oído ayer, y creo que lo único que se me ocurre, que defina lo que siento y lo que veo pero que nadie dice porque es políticamente incorrecto, es que España se va a pique, y no lo digo por la cosa económica, que también, sino por lo que en sí supone todo lo que está pasando, a la corta en el tiempo, y lo que viene sucediendo desde la larga.

Hemos oído hablar tanto de la poca vergüenza, de la desvergüenza de tantos y tantos, del vandalismo, de la impunidad, de los fracasos en la reinserción, del crecimiento de delincuentes y delitos, de las mafias, del atropello sistemático a leyes, de la corrupción urbanística, política, mediática; del desinterés de los jóvenes, del fracaso escolar, de la destrucción de valores…, y un largo etcétera de vicios e inmoralidades, lacras, perversiones, maldades, podredumbres,  excesos y escándalos, que nos da lo mismo absolutamente todo… bueno, a quien le dé lo mismo claro, que a mí no y de ahí mi queja.

Una vez más y van mil y quinientas, ha quedado patente, meridianamente claro, el extremo al que ha llegado este país adocenado, alienado y alineado paralelamente a la destrucción de sí mismo.

En los últimos treinta años hemos pasado por tanto dislate y tanto desastre que lo nocivo se hace saludable infectando todo el tejido y capas sociales de este Estado que dicen es España.

No sé a qué época de la historia reciente o menos reciente de España mirar para poder comparar tanto desatino que dure tanto tiempo. Treinta y cinco años estuvo el dictador Franco “oprimiendo libertades”, las de la mitad –que dicen ellos- de los españoles, y treinta y cuatro años llevamos sin el dictador y la mitad de los españoles –será la otra mitad, la opuesta a la de antes-, se sienten oprimidos en sus libertades a pesar de decir que vivimos en un Estado de Derecho (antes sabíamos que era una dictadura, que hay diferencias), donde lo que prima es la libertad de expresión: ¡y una m…!. ¿O sí?. Claro que existe la libertad de expresión y quedó manifiestamente claro en el partido de la final de la copa del Rey -¿de bastos, oros, espadas o copas?-, cuando miles de ciudadanos españoles, no, perdón, nacidos en España, chillaban, gritaban, pitaban y exclamaban ¡fuera! ¡fuera! al himno nacional español… y el Rey –¿de bastos, copas, oros o espadas?-, se mantenía impertérrito como si no pasara nada. Bueno, vale ¿qué iba a hacer él?. Pero si con ser esto (lo de gritar) una opción porque somos demócratas y dentro de los demócratas caben los republicanos que podrían haberle gritado a él, el himno de España es un símbolo, como la bandera, que nos pertenece a todos y nos une, o al menos es lo que debería unirnos, por un lado, por otro, y lo más indignante, es el uso y manipulación por parte de la televisión pública de ese hecho, de esa pitada masiva de unos tíos que no son ni aficionados ni nada que si no creen ni en el Rey ni en España, ¡a qué coño van al fútbol en una competición que es la Copa del Rey!.

Su religión, la de éstos cafres, es el fútbol, su política el fútbol, su familia el fútbol y los del asiento de al lado, el que hace con ellos la cola de horas y horas tirado en la calle para conseguir una entrada. El fútbol es su escape, su droga, su liturgia de los lunes con las mejores jugadas y los análisis de tanto enterado vividor como hay de este negocio, los martes y miércoles con la champions, los jueves con la UEFA, los viernes con la liga alemana, inglesa o italiana y preparando las alineaciones y el viaje del sábado y el domingo…, y lo malo de esto es que son legión, son millones que copan todas las edades, y lo peor de todo, es que hasta las más tempranas ¡y hasta las mujeres de ellos van al fútbol también!.

Mujeres que antes odiaban el fútbol porque era el escape de sus maridos. El fútbol era darse espacio la pareja, claro que habrá quien diga que sólo había fútbol. ¡Me río yo! El partido del domingo como mucho y si jugaba el Madrid la Copa de Europa.

Y como del circo del fútbol vienen tantos y tantos males a esta sociedad, no faltó anoche una demostración más de lo que son capaces estos socialistas españoles que nos han llevado a esta podredumbre de país.

Lo hicieron una vez más: manipular, manejar la información, transformar la realidad a su antojo y conveniencia, para la suya, para su imagen, para su interés. Adulterar una realidad que ellos mismos han creado para que no la vean ni los suyos, los que estaban en casa que son sus votantes o potenciales votantes, ni los otros, los otros diez millones que tienen en contra, pero como van tantas y tantas, una más ya no se nota, como las mentiras que echan, que a fuerza de repetir y repetir se hacen verdades empíricas.

Lo de ayer, ya no es que hicieran lo que hicieron para luego pedir perdón, no, es lo que estaba preparado y como estaba preparado, porque claro, saben que hay más de diez millones de descerebrados, sí, lo repito, descerebrados, en esta España que se van a creer y tragar todo lo que les digan, y así, pues resulta que en el intermedio del partido van y ponen, una vez manipulado el original, ponen de nuevo las imágenes que hurtaron a toda España en directo cuando el himno español estaba siendo abucheado por esa claque de gentuza, esos vándalos que luego se manifestaron como lo que son: hijos de la intransigencia, del odio, del rencor, de la ira sin contenciones, de la maldad, y manipulando las imágenes de una forma tosca para cualquiera que entienda un poco de sonido, pusieron lo no emitido en directo durante el intermedio del partido.

Eso es la gota que colma el vaso de la desfachatez, de la desvergüenza, de la indignidad, pero resulta que la indignidad ya es un valor y la dignidad una depravación, porque si el Jefe del Estado, empezando por él claro, si es la máxima autoridad del país tendré que empezar por  él y no por mí; pues la Casa Real en suma, esta mañana, lo primero que tendría que haber emitido es un comunicado de repulsa ante semejante escándalo, pero no, no han hecho ni harán nada porque la Casa Real en España, con su cabeza visible al frente, es una mera marioneta del PSOE o por mejor decir, del Gobierno, de ése Gobierno que en su día lo llamó republicano (sin más comentarios) y lo que es mucho peor aún de todo es que sigue sus dictados. Si España está dividida, y a fe que lo está, queda claro que el máximo representante de todos los españoles, o sea, el Rey, con estos comportamientos demuestra no representarse ni a él mismo que sufrió el escarnio in situ, así que mucho menos a todos nosotros, pero claro, en su sueldo (que no es poco) entran todos esos avatares… país.

 

Miguel Ángel García Gil.- 14 de Mayo de 2009

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