ZP: un payaso, un clown

 

La capacidad de mentir y representar ha llegado al extremo de la comicidad del payaso que es en la peor versión: Pennywise

 

Si no fuera por lo triste que es el asunto, podría decirse que Zapatero es el sinónimo de un payaso, sin arte, pero payaso; de un clown estereotipado que viste de traje, sin arte también, cuya facha invita a la sonrisa, sólo a la sonrisa. Un bufón con maquillaje, un mimo de diabólica expresión “cejil” que convoca a la risa, sólo a la risa de la vergüenza o desvergüenza ajena, depende.

Si fuera payaso de circo, se le asociaría con ésa persona o artista cuya misión es hacer reír a la gente, gastando bromas, haciendo piruetas y en ocasiones hasta haciendo trucos, pero sólo si fuera artista y/o tuviera circo, y no lo es, ni lo tiene, pero sí es un payaso.

¿Clown o augusto?, ¿o clown con augusto?, ¿o clown sólo sin augusto, por su cuenta?... Si fuera payaso para el circo no sería ni una cosa ni otra, ni solo ni acompañado, porque no tiene ni capacidad ni arte, aunque sí una sonrisa, estudiada, antipática, similar a la del payaso Pennywise y de similares instintos, emociones y fines, por lo que perfectamente y tras su consabida ya peripecia como ¿estadista? se le podría denominar: Eso.

Desde luego, tener, como se dice por Andalucía “no tiene chiste”, y no lo tiene por la sencilla razón de que es, como se dice en mi Extremadura: “un pan sin sal”, empero sí todas las características del señor Bob Gray. Es sin lugar a dudas éste “Eso”, un ser de otro mundo (como la E.S.O. que impulsaron), o de un satélite de Plutón, de Caronte, el único que se le conoce (vaya coincidencia), planeta enano –digo si será por su capacidad y talla intelectual-, por ejemplo.

Como Gray, es cambiante, no en su forma ni en su aspecto físico, que a decir verdad es monótono y anodino, sino en su discurso. Falaz, donde los haya, mentiroso compulsivo que se dice y desdice una y otra vez sin importarle las consecuencias de sus mentiras, y no es que lea las mentes de los ciudadanos como hacía Pennywise, sino que las adormece, como Solbes a toda la concurrencia allá donde esté (Solbes es el antónimo de payaso), o como Chaves, Manolo Chaves, quien por cierto tampoco podría hacer ni de clown ni de augusto porque éste a pesar de ser andaluz, es otro pan sin sal que no tiene guasa, aunque sí mucha miga (mala, claro).

A Zapatero lo han hecho hábil ante las cámaras, ante el gran público; es un producto mezcla de academia de logopedia y escuela de imagen preparadora de azafatas de congreso; y ahí, en el cuerpo a cuerpo en la “tele” es donde y cuando más se parece a un mimo, cuando más demuestra su faceta de payaso, pero no a lo Pompof y Tedy o a lo Popey, no, sino cuando más se parece a “Eso”.

Ayer volvió a alimentarse absorbiendo las mentes de los millones de ciudadanos que lo votan o no, o que lo volverán a votar, o no, depende de cómo les llegaran de nuevo sus mentiras, sus promesas incumplidas y los proyectos para hacer caja los ayuntamientos socialistas (sobre todo, ya se verá, o no), a quienes les ha venido que ni de perilla esta crisis económica mundial para encontrar el motivo y la fuente de financiación para sanearse a costa de los propios ciudadanos -a los que descuidan como en el caso último de San Boi-, que no verán los resultados de tanto despilfarro como va a haber en esas prometidas treinta y una mil obras que se van a realizar. Por cierto, si faltaban tantas obras que se han de acometer ahora deprisa y corriendo es que no irían bien las cosas ¿no?, porque para ésas no había presupuesto… ¿entonces?.

Zapatero anoche en su televisión, dejó sin programa a los cientos de miles aficionados al baile que ven ése otro “reality” que adormece conciencias y embrutece mentes, y lo hizo, como no podría ser de otra  manera, en su favor, para loa y capricho suyo, a pesar de haber permanecido oculto durante un tiempo y sin dar señales de vida por el Congreso a explicar todo lo que tiene que explicar a quienes se lo tiene que explicar, y como eso que es, o sea “Eso”, de taimada forma acude a su segunda cita (tengo una pregunta para usted), con “los perdedores” para darles su merecido…, y a fe que nos lo dio, pero como en la novela, tendremos que esperar a ver si el mal de nuevo se impone sobre el bien, o por el contrario, “los perdedores”, o sea, toda la sociedad española, le da una lección a este personaje, que ojalá y fuera en esta nuestra realidad de ficción, que tanto daño le está haciendo a España en general, en beneficio de unos cuantos en particular.

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Miguel Ángel García Gil.- 27 de Enero de 2009

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