Gentuza de la izquierda intransigente

 

Pueden gritar "que se muera el Borbón", "tontos los cojones" e hijos de puta a aquellos que votan al PP, robar, mentir, calumniar, crispar... y a la izquierda española no le pasa nada de nada

 

Desde luego que con estos socialistas en España, la chufla la tenemos asegurada de por vida. Por dos razones, una, porque como la derecha de este país no cambie, no los echan ni con agua caliente y dos, porque han terminado ya con la capacidad de asombro de los españoles y desde hace mucho tiempo da lo mismo lo que digan, lo que hagan, lo que mientan, lo que roben. Da exactamente igual, la cosa es que aquí no pasa absolutamente nada, ya sea insultando directa y abiertamente a los votantes del PP, ya sea en cualquier otra materia diciendo una cosa y la contraria a la vez, todo les sale gratuito, lo último esto dicho por Bono, el que llamara hijos de puta en tono coloquial, claro, a sus propios compañeros de partido así en petite comité, y que hoy defiende al extremista republicano de izquierdas, Joan Tardá, quién ayer en un acto de su partido en contra de la monarquía y a favor de la República llegó a gritar “muera el Borbón”.

Bien pues no ha tardado José Bono, éste católico de pro cuando le interesa, claro, en salir a partir una lanza a favor de su compañero de hemiciclo diciendo de él que “es una persona muy emotiva y muy primaria”, por un lado, por otro, que “cometió un "exabrupto" pero "no es algo que él sienta, piense o desee”.

Y es que claro, está tan acostumbrada esta izquierda española en mentir a boca llena, en ofender, en criminalizar, en provocar, en irritar, en desafiar, en zaherir a todo el que no piense como ellos, que les da lo mismo lo que digan, ellos lo dicen, y punto, con lo fácil que es decir lo que se piensa y pensr lo que se dice ¿no?. Pues no. No hay más que hablar, sea en materia económica, social, cultural, religiosa…, da lo mismo que llamen “tontos los cojones” a todo el que vota al PP, como que “los jueces sean unos salteadores de camino”, o tahúr del missisipi como llamó Alfonso Guerra a Adolfo Suárez en su día, pero claro para después desdecirse y afirmar que “nunca le llamó tahúr, que fue sólo una imagen dicha en tono festivo”. Da lo mismo, son los reyes del eufemismo, de la ironía, de la perífrasis, de la insinuación, de la ambigüedad.

Da igual que monten el GAL, que roben a manos llenas, que se califique a toda una época de la democracia que ahora se festeja, como de corrupción, y no pase nada. Da lo mismo que Chaves prometa, prometa y prometa, y no cumpla, no cumpla, no cumpla; que roben, roben y roben y nadie esté en la cárcel; que insulten (caso de las denuncias de Arenas contra Pizarro en Andalucía), insulten e insulten y los tribunales de justicia digan en sentencias que van contra el honor, que está todo dicho dentro de la controversia público-política, como queriendo decir que ahí vale todo, pero eso sí, sólo si viene de una lado. Nada, que ser de izquierdas en España es poseer el salvoconducto de la impunidad ante la ley en todo.

El tal Pedro Castro, ése alcalde de los alcaldes que llama “tonto los cojones” a los votantes del PP, dice que se le calienta la boca y…, claro que si lo hubiera dicho un alcalde de alcaldes del PP, entonces la cosa cambiaría, como si hubiera sido Jiménez Losantos a los votantes socialistas quien les llamara hijos de puta en lugar de Almudena Grandes quien sí se lo dijo a los votantes del PP, entonces no veas la que se hubiera formado en España. Pero no. Ellos tienen patente de corso para hacer y decir lo que les dé la real gana porque ya han comprobado que todo les sale gratuito. Que ni la sociedad ni los medios les ponen en su sitio, y como la oposición tampoco, pues resulta que tenemos un país de befa al que le da lo mismo todo lo que hagan y digan estos sociatas de mierda -que yo como lo pienso lo digo-, como digo que pienso en esos votantes inducidos por el miedo, otros por el odio, otros por el rencor otros por la paga; incultos y analfabetos políticos que cual burro en la noria da vueltas, así se dejan ellos llevar por la palabrería vana y mentirosa de estos personajes que ha dado la Constitución del 78, una Constitución que no voté y por la que no voy a gritar eso de ¡viva la Pepa!.

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Miguel Ángel García Gil.- 6 de Diciembre de 2008

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