Rodríguez Ibarra también publica libros

 

Con la posibilidad que da el dinero y los cargos, es fácil publicar cualquier bodrio que se escribe en honor y loa de uno mismo

 

Es un adalid, un guía espiritual y político, un líder, un dirigente, un mentecilla, un  talento con talentillo, un caudillo, un soberano barón, un gobernador, un  cacique, señor amo y presidente durante 23 años seguidos, y ahora es asesor sin paga; con despacho, pero sin paga, lo que hace, o sea, dirigir en la sombra, lo hace de balde, de gratis total porque ya los emolumentos que percibe son con cargo a su salario como profesor de la Universidad de Extremadura, dice… once trienios tiene acumulados sin haber dado clases, pero los suficientes que le han proporcionado suficientes experiencias como para publicar un libro: Rompiendo cristales, que le servirá para seguir aumentando su cuenta corriente. Once trienios dedicados a hacer de Extremadura su cortijo, su predio, una hacienda donde cultivar la intransigencia y el rencor pagado con el dinero de todos.

En Rompiendo cristales, este personaje que ha dado la vida política de la democracia española, se desnuda como animal político porque es un libro personal y personalizado. Una visión de unas vivencias y lo que es un manual de la perfección: él nunca se equivoca. Él es la perfección y son todos los demás los que rompen compromisos, los que no saben, los que no aciertan, los que no adivinan, los que no gobiernan, los que no, y no… él, es el sujeto activo y en activo con más arrogancia que ha dado en provincias la vida política española… “tan sólo hay una cosa mucho peor que hablen mal de ti: que no hablen”, dijo … y lo ha llevado hasta sus últimos extremos. Esta es y ha sido su máxima, el axioma que ha utilizado y practicado para hacerse algo o alguien en el panorama político ya que por sus logros y capacidad de estadista no lo ha ni lo hubiera podido conseguir nunca.

Ha hecho de Extremadura, justo, lo que criticaba desde que llegó al poder: dejarla en el último puesto de todos los rankings en los que se encontraba cuando llegó a la presidencia de la Junta, cuando se editó aquel libro de Extremadura saqueada. Extremadura sigue estando a la cola de todo, de desarrollo, de cultura, de economía…, cierto que se han hecho muchas cosas, pero todas orientadas hacia lo que ha sido su obsesión: la conformación de la tela de araña que sustentara desde lo público y lo privado su partido. El caciquismo al estilo del siglo XXI se ha manifestado tejiendo ésa tela de araña que desde el cooperativismo cerril que hace lleguen los productos agrícolas al consumidor -tras pasar por cooperativas de primer, segundo o tercer grado, llenas de burócratas y plutócratas-, multiplicados por 30 ó 40 veces su precio, pasando por el PER y hasta manejando los consejos de administración de las Cajas de Ahorros que operan en la región, todo, insisto, con base y cimentado en un partido político que dirige y gobierna al más puro estilo estalinista.

Rompiendo cristales es el testimonio escrito de una peripecia política imperialista, un colonialista de voluntades, en el sentido del déspota, del tirano, del opresor, del autócrata de pensamiento único: o estás conmigo o contra mí. Del que ha llevado la bandera de la intransigencia y el nepotismo como lábaro y señal inequívoca de una manera de hacer las cosas: un represor que ha utilizado la fuerza del voto o de los votos como pretexto democrático, como argumentos justificativos de sus desmanes. Eso es lo que ha legitimado sus 30 años de animal político, en eso se basa y sustenta la credibilidad de que lo realizado está legitimado por las urnas, y claro, si acaso la Historia lo llegara a culpar, como con toda seguridad lo hará con el paso del tiempo, no habrá sido él el responsable, si no los que le votaron y ayudaron o coadyuvaron con su voto, al deterioro y retraso de Extremadura durante treinta años más.

 

 

Miguel Ángel García Gil.- 17 de Noviembre de 2008

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