Ni Rajoy perdió las elecciones ni Zapatero las ganó
La sociedad se ha convertido en una chusma que deja que los periodistas piensen por ellos y hagan política desde las tertulias
Puede sonar tonto el título ¿verdad?. Pues no. ¿por qué?, pues por la sencilla razón de que si razonamos analizando lo que son unas elecciones en España, llegaremos a una conclusión totalmente válida, coherente y consecuente con los resultados obtenidos.
¿Por qué nadie –al menos entre lo que oigo veo y leo-, hace este análisis o llega a estas conclusiones?..., ni la más remota idea.
Seguramente, por otro lado, cubran con un velo de confusión, los interesados, o los actores del hecho por el interés, el hecho en sí que es innegable como es el resultado electoral.
Para hacer el análisis hay que tomar como referencia algo que es increíble por sí mismas desde que se hacen en este país, o sea, las encuestas. Ateniéndonos a lo que decían, es decir, el empate técnico, no se ha producido, y con ello, la certeza de que han sido los resultados obtenidos por unos y otros, la consecuencia de algo que no tratan las encuestas, un nuevo vector, un parámetro que obvian y, que desde mi punto de vista, es el crucial y definitivo.
No señor, las elecciones no las ha ganado Zapatero, las elecciones se las han ganado los medios de comunicación y tanto y tanto contertulio profesional como ha nacido en este campo del periodismo yermo de objetividad, y carente de honradez e integridad profesional, imparcialidad, ecuanimidad y equilibrio.
El ciudadano no entiende de política porque para eso ya hay otros que “se la entienden”, es decir, que entienden por ellos. Son una casta de politólogos al uso, de pensadores desordenados, de teóricos de pacotilla que de todo entienden movidos y motivados tan sólo por una inclinación, una tendencia que no creo que en todos los casos sea ideológica, si no más bien crematística. Son esas caras y esas voces de todo el mundo conocidas: audiencias de mañana, tarde, noche y madrugada, que no sé si se tendrán bien ganado el sueldo, que no debe ser poco, porque agotador tiene que resultar estar todo el día con la misma cantinela, diciendo lo mismo de aquí para allá, de plató en plató, de micrófono en micrófono y que luego dejarán por escrito en alguna columna de algún diario.
¡Qué hartura dios mío!. Pero ni la gente se cansa de ellos, por que les hacen el trabajo más pesado de pensar en sus problemas, y, retóricamente de solucionárselos porque aquí nunca pasa nada, y, además, les dejan así el tiempo para poder hablar más de fútbol, de “friquis” y de los problemas de los demás, ni ellos se cansan de ganar dinero y de dirigir a esa chusma de irresponsables que entiende la democracia como el hecho de ir a votar cuando les dicen los políticos.
Zapatero no ganó las elecciones porque ya las elecciones no se ganan como antes, convenciendo a la gente de una manera digna y responsable, y no como ahora, utilizando la mentira y el engaño, la demagogia y la retórica de la forma más abyecta que se pueda haber visto jamás, falsificando evidencias, corrompiendo instituciones y comprando voluntades. Las elecciones se las han ganado los contertulios profesionales, los llamados periodistas de élite, los que más salen, los que más se conocen en todos esos medios que manejan y controlan, claro, todo esto hecho, al amparo y bajo el auspicio de una clase que no gobierna, pero que es la que de verdad manda –parafraseando a Julio Anguita-, como es el capital.
Miguel Ángel García Gil.- 23 de Abril de 2008