La "aportación temporal"... más eufemismos, más mentiras

 

Si es que no paran, ya lo saben, a un pueblo adormecido, atontado, aborregado, adocenado, aburrido y narcotizado por tanto periodista de medio pelo y charlatán de tertulia, defensor a ultranza de la causa socialista, se le puede decir cualquier cosa que no pasa nada.

 

Ya hay nuevo Gobierno. Pocos cambios, muy  pocos relevos, porque la cosa y  la causa socialista no se mueve ni se renueva porque el único interés es la pela y el poder, el poder a toda costa y la pela, así que los que han estado chupando del frasco no quieren dejarlo pase lo que pase y por ello habrán jugado sus cartas con su mentor Zapatero el estólido para quedarse en la misma partida, y aún, si se puede, “colocar” a algún conocido que por detrás le haya hecho algún servicio en el pasado, y de ahí, nacen nuevas carteras ministeriales y legiones de cargos advenidos de las recién creadas Direcciones Generales.

Ya hay gobierno nuevo, pocas caras desconocidas y, desde luego, pocos nombres ilustres de ilustres gentes de la cultura, de la intelectualidad, de las ciencias…, son los mismos lobos con la piel de corderos puesta. Ahítos de protagonismos, embebidos en la lujuriosa lujuria de las obscenidades cometidas y acalladas, cuando no aplaudidas cuatro años antes.

Altavoces del poder, que a toda costa, han cercenado la libertad expresa de millones de gargantas que voceaban las tropelías y atrocidades que Zapatero el estólido y sus aláteres iban cometiendo a lo largo de la legislatura más (y mira que era difícil superar a Felipe González ¿eh?) sicalíptica (a lo Cerolo), que haya vivido la democracia española.

El culpable principal: el pueblo. Porque como ayer oí decir a Julio Anguita, en efecto el pueblo se equivoca. Y se equivoca por muchos motivos y razones, entre ellas, y creo que la más importante, por el despliegue de medios de comunicación y de comunicadores que son proclives al socialismo este de salón y capitalismo cerril, de políticas más liberales y de derechas que las de la propia derecha, que acallan todo aquello que les calificará como la peor etapa política de España desde la Transición, por un lado, por otro, el efecto, que está ya haciendo de las suyas (en la mente de los ciudadanos), en cuanto se refiere a la anestesia (LOGSE) que se ha venido inoculando en vena desde hace tantos años, así, el paciente, o sea: al pueblo, adormecido por el éter educacional, y borracho de ensimismamiento que no le lleva a analizar nada más que no sea una alineación de equipo de fútbol o una táctica para ser el campeón de liga, o en su defecto, las penurias que pasan los “friquis” inventados por esa prole de vividores que se autotitulan periodistas, ése pueblo, es incapaz de ver y decidir por sí mismo cosas tan evidentes como las reiteradas mentiras de Zapatero el estólido y sus aláteres, que, servidos de la palabra, embaucan y cautivan la sesera narcotizada y embotada del pueblo que les vota.

Como decía Julio Anguita, en efecto el pueblo se equivoca, pero de demócratas es, aceptar las mayorías aunque se equivoquen.

No es la cosa tan fácil, porque detrás de esta particular equivocación subyace algo tremendamente importante, como es, el adoctrinamiento. Sí, un pueblo se puede equivocar, pero no es equivocación cuando existe un adoctrinamiento y una política de medios de comunicación que hace errar al pueblo, que lo dirige, que lo manipula. Esta es la pero manera de tener que aceptar un error porque los medios no justifican el fin en ningún caso. Esta es una manera bastarda de hacer política, es el modo más aberrante de desnaturalizar las cosas, en concreto, el hecho político, convirtiendo el engaño en el medio para conseguir el fin.

Hablan y hablan, dicen ahora una cosa y al rato la contraria y nadie dice ni hace nada. Saben de la narcotización en la que han sumido al pueblo, y sus voces, sus peroratas, sus mítines, sus arengas, digan lo que digan serán oídas o acalladas en el peor de los casos, porque siempre habrá un coro inmenso de esbirros a la causa sociata, periodistas de medio pelo, celadores de la trampa, de la astucia, del ardid, que actúan con la picardía que les ha dado su imagen repetida en todas las cadenas de radio y televisión, que envolverán con sus cantos de sirenas -con sus defensas a ultranza, negando la mayor una y otra vez, mintiendo y convirtiendo las mentiras en verdades empíricas, en axiomas que el pueblo, creerá a rajatabla-, todos esos eufemismos, todas esas metáforas,  toda esa ambigüedad, todos los cambios de opinión; una perífrasis hecha alocución, la retórica y la demagogia, hecha arma vulgar que mata la palabra y la razón.

 

Miguel Ángel García Gil.- 17 de Abril de 2008

Página Principal y otros artículos;

Hosted by www.Geocities.ws

1