De nuevo se pueso el lobo la piel de cordero
Otros cuatro años de los mismo, pero, ¿quién o quiénes estarán detrás del estólido, necio e incapaz Zapatero?
Vuelve el lobo con la piel del cordero. Zapatero ha hecho su primer discurso, y, como siempre, lo ha hecho de la manera que únicamente sabe hacerlo, de esa forma engañosa, de rostro engañoso, con voz gutural, cavernosa, inexpresiva, adusta, la misma que proclamaba el talante la legislatura pasada. Mismo discurso tramposo cargado de engaño, de mentiras, de promesas que serán incumplidas de la “a” a la “z” durante los cuatro años que nos quedan por padecer a este estólido personaje que la Historia juzgará en su día, ése mismo día en el que ya no nos servirá para nada a los que soportamos esta cruz que la democracia, el poder de los votos, nos ha dado.
Dirá la Historia que esta sociedad, mediocre, alicaída, desanimada, emborronada en sus principios actuales con los valores pretéritos conculcados, adocenada en sus teorías sociales y políticas, conclusa en aspiraciones y ebria de desinterés: tenía lo que se merecía.
Triste pero así será. Zapatero ha vuelto a hacer lo único que sabe hacer: poner cara de niño bueno, de estadista (¡por dios que no lo es!) necio, de irreflexivo (tipo Busch) e imprudente presidente que se sabe en la cumbre gracias, no a sus políticas ni valores políticos, no, sino gracias a la maquinaria que lo mueve y patrocina: ¿la masonería?.
Está claro que alguien está detrás de todo esto. Las bambalinas de este teatro están ocupadas por personajes oscuros que dirigen la escena a su antojo y valor. Les interesa un personaje gris como éste, incapaz de dar más de sí mismo porque no puede, porque no sabe. Lo único que ha aprendido en cuatro años al timón de este barco que es España ha sido a ponerse frente a una cámara. Le han subido los hombros para que la imagen no perturbase su discurso, y han hecho de sus pluricaricaturadas cejas un icono ésos que tanto esperan en cuestiones dinerarias de él: los titiriteros.
Zapatero en su primer discurso de la legislatura ha mostrado su confianza en que el "sufrimiento compartido" de todos los españoles ante el terrorismo permita un entendimiento "sincero y noble" en la nueva legislatura para luchar contra ETA hasta conseguir "el fin absoluto" de la violencia. "Por nosotros no va a faltar”, ha dicho.
Éste, el que negociara con ellos, al que le mataran un compañero de partido antes de las elecciones, éste mismo personaje que tanto y tanto ha mentido, vuelve con el discurso ramplón, cursi y prosaico de hace cuatro años. Vuelve con lo mismo a falta de propuestas reales, convincentes, porque ahora más seguro que nunca está de que las bazas las tiene todas: un pueblo alienado, hipotecado a sus miedos, a su desidia intelectual. Un pueblo soso de emociones, insustancial en la reivindicación e insípido en exigencias. Tiene como baza más importante también, el dominio de los medios de comunicación (¿o son los medios quienes le dominan a él?), sus verdaderos valedores, sus reales cimientos, sus clarísimos apoyos y quienes le han ganado las elecciones, lo demás son zarandajas; unos sindicatos vendidos, sobornados con las subvenciones y los cursos y subordinados a sus criterios, incompetentes y traidores de la clase trabajadora de la que viven como sus hermanos de clase los políticos; tiene a un capital acomodado a sus ganancias a pesar de la crisis, y tiene una oposición, por mejor decir, una derecha española, pusilánime, cobarde, acomplejada y mohína que confunde la buena educación en una fiesta o una conferencia, con hacer política en el Parlamento y en la calle, en los medios de comunicación o en el Senado (que por cierto no vale para nada, pero ahí están viviendo 208 diputados de todos nosotros), defendiendo los derechos y los intereses de media España.
Miguel Ángel García Gil.- 26 de Marzo de 2008