Otra más de la democracia
Un sistema que dice ser el gobierno de las mayorías y que dirigen las minorías, es, ante todo: mentiroso
Demostrado queda una vez, que en España la Ley protege a los delincuentes y humilla y ultraja a los ciudadanos que cumplen la ley y quieren vivir en paz y tranquilidad.
Los hechos ocurridos en Mirandilla (Badajoz), son de nuevo la prueba de que la Ley está hecha para no cumplirla los delincuentes, ésa misma ley que te aplican a ti, ciudadano de a pié, que cumple, paga sus impuestos, come y calla.
Una familia que tiene amedrentado a un pueblo durante diez años y no hay ley que consiga hacerlos entrar en vereda, que se decía antes, o lo que es lo mismo, una serie de personas (por decir algo, antes se les llamaba “quinquis” ) que llegan rebotados de otros pueblos “por mal comportamiento”. Ha habido denuncias de los vecinos, hay, existe, una opinión generalizada de que “una familia les tiene atemorizados”, y esto no puede ser bajo ningún concepto.
Puedo contar en primera persona un caso en el que dos hermanos, de la misma ralea que esta familia que ha provocado los sucesos de Mirandilla, me amenazaron en público, primero uno y después llegó el otro, cuando se enteró que la Guardia Civil había intervenido y fue a tomarle el relevo. Mientras éste llegaba, yo denunciaba los hechos en el cuartel de la Guardia Civil. Justo antes de salir del acuartelamiento, recibo una llamada en el teléfono móvil indicándome que ha llegado a la cafetería el otro hermano a buscarme, donde yo me dirigía por haber dejado allí unos documentos y una cartera que llevaba aquella tarde.
Ante esta situación le digo al guardia civil que me había tomado la denuncia que qué hacía, que si salía me iban a agredir, y me contestó que no podían ser los guardaespaldas de nadie que hasta que no denunciara un delito ellos no podían intervenir, o sea, que yo, tenía que irme y venir con las tripas afuera para que ellos pudieran detener a aquel hombre que me esperaba para agredirme o buscarme para hacerlo, un personaje que entraba y salía de cárcel como Pedro por su casa…
Entiendo a las gentes de Mirandilla, sé lo que sienten, y cuando se toma una medida de estas de protestar todo un pueblo contra el comportamiento de una familia, no es producto del capricho de alguien ni de las recomendaciones de un cacique para echar a un “súbdito” molesto, no. Cuando un pueblo llega a hartarse, es porque los resortes legales que deberían haber puesto coto a esta situación no han funcionado.
La Guardia Civil, eximiéndose de toda culpa, dirá que obedece órdenes, y los que tienen que darlas, dirán que no existían ni existen motivos constitucionales para echar a alguien de un pueblo donde tienen su vivienda. Todos, o sea, los que hacen las leyes, los que las interpretan y los que las aplican, se eximen de que un hecho como este se haya producido, la culpa: del pueblo; del ciudadano que cumple la Ley y resiste durante diez años las agresiones, bien sean dialécticas, ya sean físicas, además de amenazas insultos etc, y todo tipo de imprecaciones e improperios. Siempre hay una gota que colma el vaso, y, a eso, es a lo que precisamente no hay que llegar, de ahí, que las responsabilidades los medios de comunicación deben achacárselas a quienes realmente las tienen, y que por orden son: los políticos que hacen las leyes, los jueces que no las interpretan y aplican como deben y las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado que velan por la seguridad de los chorizos y delincuentes en lugar de por el bienestar del pueblo llano, el que calla hasta que lo hacen reventar de rabia por la inoperancia de un sistema que habla mucho de libertades, de derechos y obligaciones que sólo exigen a los que de verdad cumplen.
Mucho celo por parte de la Guardia Civil en la campañas de alcoholemia, del cinturón… ¡y una mier…!, eso son medidas en exclusiva recaudatorias, medidas admonitorias para el pueblo porque ellos, las que las inventan en beneficio del pueblo que nos dicen, no se las van a aplicar porque van en sus coches oficiales, con chofer…
Pedro Pacheco lo apuntó en su día, “la justicia es un cachondeo” pero de cachondeo cuando se trata de la vida de los demás, nada de nada. En Mirandilla podrían haber muerto varias personas, ya fuera de la familia Molina, ya fueran gente del pueblo, de haber pasado esto ¿a quién habría que cargarles los muertos?. Seguro que ningún político, ni ningún juez se harían cargo de semejante suceso, y la Guardia Civil, diría que no estaban allí porque nadie les ordenó que estuvieran…, y por cosas como estas así nos luce el democrático pelo.
Miguel Ángel García Gil.- 18 de Marzo de 2008