¿Y ahora qué?
A una sociedad mediocre le corresponden y se merece, políticos mediocres que realizan mediocres políticas. A ver qué hacen
La suerte está echada, la democracia ha hablado cómo sólo ella, la democracia española, sabe hacerlo. Está claro que no escarmentamos y, por eso, tenemos lo que nos merecemos. Una sociedad mediocre, vacía, adocenada y alienada; distraída, desorganizada, pasota y cuyos referentes intelectuales son los artistas, el fútbol y los reálitis de la televisión, a una sociedad así, le corresponde y se merece políticos mediocres que hacen políticas mediocres con resultados mediocres, si es evidente o hay algo evidente al margen de los resultados, es el conjunto de España, nuestra situación social, política y la económica.
Analizar los resultados es lo único que nos queda, y lo indiscutible ante la misma participación que en las anteriores, las que vinieron precedidas de un golpe de Estado, han sido muy parecidos, pero con matices. Ha ganado, sí, el PSOE, y es lo mejor que le ha podido pasar al PP porque de haber ganado la derecha por un estrecho margen, sólo habrían durado estos cuatro años de legislatura ante el aluvión que les vendría a los populares por no cumplir las promesas, tantas y tantas promesas como ha realizado el PSOE. Esa sería su campaña, una campaña que iba a durar cuatro años. Pero no ha sido así, han ganado los socialistas sacando cinco diputados más que en la legislatura anterior, escaños a costa de la radicalización, o sea, escaños que le han “hurtado” a los partidos de la izquierda más extrema, llámese la “Izquierda Undida” de Llamazares, llámese la Ezquerra Republicana de Cataluña o la propia Xunta Aragonesista del caminante cantante Labordeta.
Necesitaban un millón de votos, lo sabían y a ello se han dedicado durante cuatro años. Vengan de donde vinieran había que conseguirlos, y así, se dedicaron en cuerpo y alma a esa ardua labor, y de ahí políticas como las de emigración donde con toda seguridad han tenido un importantísimo caladero, de ahí y de los más radicales que antes de votar a su parido con la posibilidad de que pudiera ganar la derecha, han transferido su voto hacia el PSOE.
No ha ganado tampoco el PSOE sólo, con lo cual ahora se abre la veda de los pagos, y, entre ellos, además de a sus socios de gobierno, que con casi toda seguridad serán los catalanes de CIU, las prebendas habrán de dirigirse también hacia los verdaderos responsables de su éxito: LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN y los comunicadores que como verdaderos milicianos de la palabra, han realizado el trabajo más exhaustivo que jamás se haya visto en la España democrática.
Han sido la verdadera correa de transmisión que ha puesto en marcha y en funcionamiento el mensaje socialista. Lo han defendido a capa y espada, sin dar tregua, organizando y planeando las estrategias (como la de la crispación, por ejemplo), las consignas, mintiendo y engañando y haciendo un proselitismo feroz en todos los caladeros donde podrían encontrar la diferencia necesaria que les catapultara hacia el éxito.
Ahora nos quedan cuatro años por delante, y, todos éstos, a poner el cazo porque el peaje hay que pagarlo, señor Zapatero.
Me gustaría conocer el verdadero sentimiento de este hombre gris que lo único que ha aprendido es a ponerse delante de una cámara y a transmitir unos mensajes que sabe no va a cumplir. Un personaje que ha aprendido a mentir sin el más mínimo rubor y a creerse delante del respetable, las mentiras que les echa, un estólido hombre-marioneta al servicio de una causa: la particular de los poderosos.
Ahora ha llegado el momento de la verdad, en plena crisis, de cumplir sus promesas. Este es el resultado que yo esperaba y deseaba, para que los españoles, los votantes del PSOE conozcan de verdad que todo era humo, que todas las promesas realizadas, se quedarán en nada, cantos de sirenas programados como en una lista musical de éxitos: las 40 promesas principales igual a las 40 mentiras primordiales.
Que vienen cuatro años duros, es indudable, para los ciudadanos claro, no para ellos ni para los titiriteros, no, ni mucho menos, para todos nosotros, y que durante estos cuatro años van a estar mintiendo y convenciéndonos de que el problema viene de afuera, que la economía española está saneada, que hay superávit, pero menos, y que subirán las pensiones. Ellos, y todos los altavoces mediáticos que cobrarán su vasallaje como no podía ser menos, convencerán a esta sociedad adocenada, alienada, pasota, hipotecada, vulgar, simple donde las haya e irremediablemente incauta, que llorará en silencio su despropósito y que será incapaz de reaccionar ante tamaña ofensa, y por cosas como estas: así nos luce el pelo. Salud y… ¡suerte maestro! Que la vamos a necesitar.
Miguel Ángel García Gil.- 10 de Marzo de 2008