Menos burocracia por favor
¡Si Larra levantara la cabeza!; hemos llegado a unos extremos de burocratización que clama al cielo, que algún partido prometa acabar con ella, así contarían con mi voto, no así con el de los funcionarios.
A unos cuantos días de las elecciones, me encantaría oír a algún partido decir algo muy importante y que nadie lleva en sus programas y que creo sería una de las propuestas estrellas de cara a competir por el Palacio de la Mocloa, claro esto dicho por un insignificante y currito mortal.
Es algo que todos padecemos, que sufrimos en nuestras carnes, pero que por desgracia es como una bola de nieve que crece y crece de manera incontrolada e indiscriminada sin que nadie lo pare, digo yo que si esto es o será uno más de los males de la democracia, y, me refiero a eso otro que termina en “cracia” también pero a lo que se le antepone el prefijo “bureau” para conformar el término “burocracia”, que, visto en sus cuatro acepciones indica fielmente que se trata de algo verdaderamente enrevesado, ya que pasa de ser de la “organización regulada por normas que establecen un orden racional para distribuir y gestionar los asuntos que le son propios” a ser la “administración ineficiente a causa del papeleo, la rigidez y las formalidades superfluas” pasando por ser “el conjunto de servicios públicos” o la “influencia excesiva de los funcionarios en los asuntos públicos”. Todo para tejer una tela de araña que nos supedita a la resignación por un lado, y al estrés y la impotencia por otro, de ahí que sería francamente alentador que algún partido político en estas elecciones se comprometiera a quitar de un plumazo toda esa burocracia absurda y demencial que nos convierte día a día en víctimas de nosotros mismos.
Sé que terminar de un plumazo con toda esa tela de araña es prácticamente imposible, pero creo que a poco que algunos cuantos políticos se lo propusieran, seguro que de verdad se podría dar al ciudadano un ápice de esperanza, porque desde luego la administración pública, al menos en Andalucía, es vergonzosa desde cualquier punto de vista que lo mires y desde cualquier perspectiva que se otee el horizonte de cualquier consejería, da lo mismo cultura que agricultura, hacienda o medio ambiente.
El “vuelva usted mañana” de Larra en el siglo XIX, “le falta una póliza de 30 céntimos” o “por la otra ventanilla” del franquismo en el XX, se ha quedado corto con el “ha salido”, “está desayunando”, “no ha venido” o “aquí no es” del XXI (por lo menos en la Junta de Andalucía).
Es verdaderamente vergonzoso que para hacer cualquier gestión, sea de la índole que sea, te tengas que pasar toda una mañana de arriba para abajo o de teléfono en teléfono para no conseguir absolutamente nada. Hay más “ventanillas” que nunca, más despachos que nunca o más centralitas que nunca, que mantienen funcionarios que no “saben” nada de lo que se les pregunta. Siempre te remiten a otro, y éste a su vez a otro teléfono u otro despacho… así hasta culminar un “vía crucis” de dos, tres, o cuatro horas para cualquier gestioncilla de nada.
Eso como ciudadano, como profesional de la comunicación que andas buscando por tu cuenta la información que no venga “reglada” en una oficial nota de prensa, entonces apaga y vámonos porque la tarea del periodismo de investigación está vetada o vedada a los gabinetes de información.
Sé que a ningún partido político le interesa llevar en su campaña un lema o eslogan que diga que va a terminar con el papeleo cargándose tantos despachos con no sé cuántos funcionarios porque se le echarían encima todo el cuerpo de funcionarios, y eso, como es lógico, no lo van a permitir porque son cuestiones muy llamativas y que deteriorarían la imagen política, así, que nadie coge al toro por los cuernos porque saben que los ciudadanos, a esos que nos piden el voto, a los que mayoritariamente padecemos la inactividad, la incompetencia, la ineptitud, la ignorancia, la nulidad, y hasta la maldad en muchos casos de los funcionarios, a nosotros nos va a dar lo mismo y vamos a tragar por donde sea como así lo venimos soportando con esta burocracia manchada y cargada de intolerancia y un raquítico pero importante fundamentalismo anti laboral que practican los funcionarios…, claro ahora dirán que son sólo algunos funcionarios, pero mientras la incompetencia sube en las personas, la burocracia nos come y aumenta en su contenido.
Miguel Ángel García Gil.- 25 de Febrero de 2008