Progresismo=caciquismo del XXI
Si prometer pagar una cantidad de dinero en efectivo condicionada a un resultado electoral no es caciquismo que venga Dios y lo vea. ¿Lo siguiente qué será, señor Zapatero, el derecho de pernada?
Me va a costar un tremendo esfuerzo creérmelo, pero por una vez y sin que sirva de precedente, haré tamaño intento por aquello de no parecer absolutamente intransigente, conmigo mismo, y, con los demás que pudieran leer mi opinión y piensen diferente.
Sin entender mucho de macroeconomía, y, a la espera de que Clos me dé en dos tardes las pertinentes clases para poder estar a su altura, señor presidente del gobierno, me voy a permitir la licencia de hacerme y hacerle unas preguntas sobre esta última medida adoptada por su señoría, a la que ha calificado de compromiso, y la que calificaría, usted mismo de haberla hecho unos días más adelante, de “indecorosa”, me refiero, como se puede haber imaginado o adivinado ya, a lo de devolver 400 euros a todo aquel ciudadano que en el ejercicio pasado haya hecho la declaración de la renta.
Como es mi opinión, yo lo digo, y si acaso usted, si a bien lo tiene me responde, claro, que bien seguro estoy de que no lo hará, pero de todos modos, yo a lo mío que es preguntarle, porque a lo peor, sus “asesores” económicos, los que le deben decir el precio del café en la calle y demás, igual sólo se han fijado en el caldo y no han visto los tropezones… que yo creo que son muchos. Pues a ver, señor presidente de diez millones de españoles, lo primero que se me ocurre, así a vuela tecla, es ¿le van a devolver, usted de su bolsillo (como hablan siempre en primer persona es que no me entero muy bien y me lío) o la “Hacienda” que somos todos” a todos aquellos que hayan hecho la declaración de la renta, o va a ser sólo a quienes les haya salido a pagar?, en ése caso, en el que sea a todos, ese beneficio lineal beneficia lo mismo a las rentas más poderosas que a las más desfavorecidas ¿no?... eso de progresista tiene poco, señor presidente.
Pero a ver. En el caso de que haya sido o vaya a ser para todos, a los que les ha salido a pagar como a los que les haya salido a devolver, eso es una total injusticia ¿no? (sobre todo para quienes les haya salido a pagar), y de social y progresista la medida tiene lo que servidor de cisne, que no tengo una pluma ¿eh?.
Pero aún me llama más la atención por cuanto quieren decir que la medida es progresista y resulta que se olvidan de los más desfavorecidos del todo, entre los que me encuentro, señor presidente, es decir, de los que no llegamos a la renta suficiente a final de año, como para poder hacer la maldita declaración del IRPF, ¿a los más desvalidos económicamente, a éstos no les favorece con los malditos 400 euros?, ¿eso es una medida, o compromiso progresista?... si es así que venga quien sea y que lo vea.
Dicho esto, y, como estoy seguro que ni usted, señor presidente, ni ésa mujer de ajada estructura facial - digo yo si será un castigo divino por lo que miente -, van a ser capaces de convencer a cualquiera que tenga la más mínima lucidez intelectual, y sea capaz de pensar por sí mismo, pues como pienso así, voy a tratar de responderme yo analizando los por qué de semejante decisión, en la que como en todo lo que han hecho, forma parte como principales ingredientes de su guiso, la retórica, la desfachatez y la demagogia, todo aderezado con unas gotas de desvergüenza, procacidad y cinismo.
Entonces, a poco que uno piense y coja la calculadora, es decir, y hablando en román paladino, poniéndose en el pellejo de uno de ustedes, de los que “echan los números”, esos a los que no les salen las cuentas para el día nueve de marzo, pues quien sea capaz de hacer ésa conversión camaleónica, convendrá conmigo (yo ya he sido capaz de hacerlo, digo la conversión), de que al no cuadrar los números hay que buscar dónde está exactamente el cocedero de votantes que en este país inclinan la balanza.
Como en estas elecciones no tienen sangre de por medio, lo tienen más crudo, y las cabezas de los que están cuatro años a pierna suelta echan humo ahora en la recta final, y así, se dicen: en España son los indecisos los que deciden (¿paradójico verdad?), a ver, se siguen preguntando, en qué escalas sociales están esos indecisos, desde luego en las clases más pobres, no tajante, saben que la inmensa mayoría de la clase socialmente más desfavorecida les votan a ellos, además tienen muy claro quiénes son sus votantes y por tanto a quiénes han de movilizar, y así lo hacen.
A los jóvenes con el cheque bebé y las entradas de los pisos y ayudas al alquiler ¡bien!, ¡pero no nos llega coño!, se dicen en Ferraz. Pues a ver, seguid pensando: ¡ya está!, dice el iluminado de turno. Entre quienes hacen la declaración de la renta, hay mucho acomodado que no vota, que pasa, que no va a votar porque prefiere irse al campo, y otros muchos que dicen que todos somos iguales ¡y de eso nada de nada ¡jo!, que nosotros somos honestos!, entonces, ¿qué manera tenemos de incentivar ése voto?, se preguntan: pues muy fácil, poniendo precio a su excursión a la urna el día nueve, total, (dicen ellos) se dirán, si voy y les voto y en junio me pagan 400 euros con los que no contaba, miel sobre hojuela, y, entonces, pues ya está originado el fin de la causa pretendida, los medios, como a Maquiavelo, les da exactamente igual, van a desmentir todo lo que se diga en su contra, así que les da lo mismo.
Esta es mi versión, señor presidente, y como he oído de su predecesor, es la forma más clara de caciquismo, eso sí, con los métodos y tintes del siglo XXI, y con ella, no hacen sino poner negro sobre blanco, lo que son unos postulados demagógicos y totalmente caciquiles. Quien no quiera verlo, pues qué le vamos a hacer, con eso cuentan ustedes porque así han hecho a o de esta sociedad en los años que nos llevan desgobernando y “trincando” lo que no está en los escritos, pero tenga por seguro, señor presidente, que la historia en el futuro, no ésa pasada que quiere cambiar a trochemoche, les juzgará, y con semejante bagaje, los ciudadanos con el paso del tiempo, sabrán a quine no votar por sus hechos de ahora, y el socialismo a su modo de entender y practicar, por fortuna para todos, entonces, habrá fenecido.
Miguel Ángel García Gil.- 29 de Enero de 2008