Pepiño Blanco el bufón
 

 

Es uno de los personajes públicos más incapacitados, junto a Zapatero, de la historia de nuestra democracia

 

Pepiño Blanco ha conseguido hacerme sonreír, ¡vamos¡ que me he reído a mandíbula batiente con lo que le acabo de oír y escuchar con atención porque lo de éste personaje, si no fuera por lo siniestro que es por el cargo que ¿desempeña u ocupa?, sería de vodevil.

Éste histrión, verdadero fantoche de cuota por sus “affaires” de la calle y en la calle Ferraz, éste titiritero de la palabra, éste bufón de la corte zapateril, éste payaso de la palabra, éste fantoche de la retórica, por demás carente de la más mínima seña de identidad intelectual, analfabeto funcional, iletrado, profano en todo tipo de disciplinas, salvo en las que el enredo, la mentira, la calumnia, las celadas, las insidias e intrigas en el seno de su partido, son moneda de cambio; compañero él, locuaz y parlanchín, gárrulo cual arrabalero “perfeto”, de la portavoz aragonesa, hecha y criada en sus mismas formas, y de casi la misma formación académica; éste ambiguo personaje de la vida política que nos están haciendo sufrir, ha conseguido sacarme la carcajada hace unos instantes, cuando al referirse a la situación creada por el Presidente de la República francesa en la crisis del Chad ha dicho que “lo que le pasa al PP, es que le molesta las buenas relaciones entre España y Francia y que por eso se paró Sarkocy en Madrid para mantener un encuentro bilateral con Zapatero”. ¡Me desternillo de la risa! .

¿Será sinvergüenza, manipulador, farfullero, artero, marrullero y socarrón el tal Pepiño éste en su estrategia demagógica creyéndose capaz de convertir el latón en oro con su verborrea falaz e insulsa de encantador de serpientes?. Pues sí, es todo eso y más porque sabe a quién y quiénes se dirige, sabe que sus palabras, objeto de mueca y chanza, de broma y burla, dignas de ser abucheadas y puestas en entredicho por  parte de todos aquellos que tengan una mínima capacidad intelectual y un mínimo rigor estético, profesionalmente hablando (me refiero a los medios en general), en lugar de todo eso, le van a seguir la bola y aquietar y calmar, cualquier intento que venga de otros lugares a la hora de poder desprestigiar o desacreditar tamaño despropósito demagógico e institucional como ha sido este flagrante caso – y van mil en la legislatura -, de desidia y torpeza, además de pasividad e incapacidad por ineptitud, de un presidente estólido y un ministro de Exteriores inoperante, ineficaz e inútil.

Inventar, fingir, discurrir sobre el sexo de los ángeles, da lo mismo, el caso es que hay que decir lo que sea porque cualquier cosa es válida para esos diez millones de votantes que están esperando que abra la boca este jilguero cantarín, gozoso y elocuente orador que con sus magníficos conocimientos, su espléndida facundia, con esa labia que le caracteriza, ése piquito de oro, parlanchín, grajo y charlatán de “la tienda en casa”, dará una vez más una magistral clase de objetividad y honestidad, de moderación en la palabra y de rectitud en el gesto, toda una nueva lección de corrección lingüística, mesura y ecuanimidad.

Pepiño Blanco es el fiel, real y mejor escudero que personaje como Zapatero podría haber escogido, están hechos el uno para el otro, son la sal y el vinagre, el tomate y el ajo, para este gazpacho que han hecho de y en España. Pepiño Blanco, es a Zapatero, lo que el caballo al picador, uno monta y otro es montado, pero con el único fin de picar a la piel del toro. Qué tándem, qué pareja de bufones, que no cómicos por lo tremendo de lo que están haciendo en el tiempo que llevan desgobernando este país que ya no sé si se llama España o es Castilla León, Navarra y Murcia.   

 

Miguel Angel García Gil.- 6 de Noviembre de 2007

 

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