Sigo queriendo saber la verdad
Por más que diga la sentencia, mientras no se conozca qué estalló en los trenes y los inductores, no se cerrará esta matanza
Quien pensara que la sentencia del juicio por los atentados del 11-m iba a decir o aclarar más de lo que se había venido imaginando por lo ocurrido en la vista oral, desde luego que es un verdadero iluso y no conoce bien este sistema. Un baturrillo en jerga jurídica, para no dejar nada en claro, es decir, sí deja en claro que había que dictar sentencias para aquellos que en efecto habían colaborado para ejecución material de los atentados, pero nada en claro con respecto a los verdaderos autores intelectuales de la matanza, es decir, la teoría de la conspiración, hoy más que nunca, coge su verdadero peso.
Ya no es cuestión de pormenorizar sobre las responsabilidades de unos y de otros porque han quedado sentenciadas después de haber oído a todo el mundo, ahora es el momento de preguntarse, si Rabei Osman El Sabed, “El Egipcio”, que según la instrucción sumarial señalaba como autor intelectual, ha quedado libre de todo cargo, hay que empezar a preguntarse, de no haber sido él, quién ordenó y organizó los atentados; y tampoco la participación española en la Guerra de Iraq, aparece como causa de los mismos, entonces ¿quién o quiénes fueron?, ¿los muertos en Leganés?.
Así de simple es la interpretación de la sentencia y veredicto final, para aquellos que ya dicen a voz en grito, que ETA no había sido. Evidentemente, eso está claro hace mucho tiempo si bien yo soy partidario de que algún papel ha jugado en todo esto, aunque sólo haya sido el de distracción y reclamo en los días precedentes a la masacre. Pero siendo esto así, la participación o no de ETA, la cuestión que queda meridianamente clara tras el juicio, y es que no se sabe quiénes fueron los inductores y los actores principales de todo este enredo.
Que los muertos en el piso de Leganés fueron en efecto quienes pusieron las mochilas en los trenes, vale, es más que probable, que se inmolaron para darle un cariz religioso y así dirigir todas las miradas hacia la teoría de la represalia, no tan claro, ya que la propia sentencia reconoce, por omisión, la nula posibilidad de que todo fuera un ajuste de cuentas de Ben Ladem por la participación española en la Guerra de Iraq, del mismo modo que de ETA se tiene claro por parte de los magistrados su no participación.
Con esto entonces, a la afirmación de queremos saber la verdad, que tanto significado tuvo en su día para cambiar la intención de voto de cientos de miles de ciudadanos que inclinaron la balanza hacia el PSOE, hay que preguntarse si ya sabemos la verdad, porque una cosa es que haya varias verdades, las reseñadas con anterioridad, y otras más que están aún en el aire como es la de quién o quiénes son los autores intelectuales.
Que el PP fue un iluso y se dejó embaucar por una fantásticamente bien montada estrategia del PSOE, lo sabemos, que cayeron en errores de bulto, también, pero eso es una cosa, y, otra muy distinta, que sigan existiendo lagunas tan importantes a las que nadie hace caso como son las de que no se ha llegado a probar qué es lo que estalló en los trenes, y quiénes lo organizaron. Si con dejar esto así, abierto libremente a la especulación, los magistrados dan por bueno su veredicto, no es óbice para que el resto de ciudadanos, los que de verdad quieren saber qué es lo que pasó de verdad que nos llevó a un Golpe de Estado en toda regla, hasta entonces, la sentencia sobre el atentado más grande en Europa, quedará abierta a todos los anexos que con el paso del tiempo y las investigaciones hasta donde nos puedan ir llevando, den luz sobre este escabroso asunto que a toda costa, y, desde el mismo día 15 de marzo, el PSOE está dispuesto a dar carpetazo, ¿por qué?..
Miguel Ángel García Gil. Sevilla, 2 de Noviembre de 2007
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