* ¿ Que es un abuelo ? *

 * Los Abuelos...1 *

* Los abuelos....2 *

* Que edad tiene tu abuela *

* Abuelas *

* Las Abuelas de hoy *

* Una linda Viejecita *

 

 

 

 

 

 

 

¿ Que es un abuelo ?

 

(Las respuestas a esta pregunta fueron escritas por niños de 8 años)

  • Los abuelos son una señora y un señor que como no tienen niños propios les gustan mucho los de los demás.

  • Un abuelo es una abuela pero hombre.

  • Los abuelos son gente que no tienen nada que hacer, solo están ocupados cuando nosotros los vamos a visitar.

  • Los abuelos son tan viejitos que no deben correr.

  • Los abuelos son personas con las que es bien divertido salir de compras.

  • Cuando salimos a pasear con ellos, se detienen para enseñarnos cosas bonitas como hojas de diferentes formas o un ciempiés de muchos colores.

  • Ellos no nos dicen:"Apurate!"

  • Por lo general, las abuelas son unas señoras bien gordas pero así y todo se agachan para amarrarnos los zapatos.

  • Son unos señores que para leer usan anteojos, siempre los pierden y cuando me he quedado a dormir con ellos usan unas ropas bien cómicas.

  • Algunos abuelos tienen papás, esos si son bien viejitos, la mamá de mi abuelita, se puede quitar las encías y los dientes.....a la misma vez.

  • Nos responden preguntas como:"Por qué Dios no está casado? o Por qué es que los perros persiguen a los gatos ?

  • No les importa contarnos el mismo cuento varias veces y les encanta leernos historias.

  • Todo el mundo debe buscarse unos abuelos, son las únicas personas grandes, que siempre están contentas de estar con nosotros.

  • Ellos saben que antes dormir podemos comer "algunas" chucherías, antes de acostarnos, les encanta rezar con nosotros y nos besan y consienten aunque nos hayamos portado un poco mal.

  • A un niño de 6 años le preguntaron donde vivía su abuelita y él contestó: Ella, ella vive en el aeropuerto, cuando la necesitamos vamos allá y la buscamos y cuando queremos que regrese
    a su casa la volvemos a llevar a su aeropuerto.

       

  Desconozco Autor

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los Abuelos...1

 

Tener una persona mayor en casa es un privilegio, una gracia, un don de Dios.

El abuelo es un testigo de nuestro pasado, es una raíz de nuestro ser.

Cuando un abuelo es rodeado de cariño y afecto por sus nietos, toda la casa se llena de luz.

No importa que al abuelo se le olviden las cosas, que nos cuente la misma historia varias veces que se le caiga la ceniza del cigarro, eso es natural.

Lo importante es que si le miramos a los ojos, ojos sin brillo, veamos en ellos, la sabiduría remansada  por el tiempo.

Tenemos que recordar que , tal vez, un día, nosotros ocuparemos su sillón...nos querrán si hemos querido.

Nos harán felices si hemos repartido felicidad.

 

José M. Moliner

 

 

 

 

 

 

 

Los abuelos...2

 

No sé a cómo estamos.
En esta casa no hay calendarios, y en mi memoria los días están hechos una maraña.
Me acuerdo de esos calendarios grandes, unos primores, ilustrados con imágenes de los santos que colgábamos al lado del tocador.
      
Ya no hay nada de eso, todas las cosas antiguas han ido desapareciendo.
Y yo, yo también me fui borrando sin que nadie se diera cuenta.

Primero me cambiaron de cuarto, pues la familia creció.
Después me pasaron a otra más pequeña aún, acompañada de una de mis biznietas.
     

Ahora ocupo el cuarto de los trebejos, el que esta en el patio de atrás.
      
Prometieron cambiarle el vidrio roto de la ventana, pero se les olvidó, y todas las noches por allí se cuela un airecito helado que aumenta mis dolores reumáticos.
      
Desde hace mucho tiempo tenía intenciones de escribir, pero me he pasado semanas buscando una pluma, y cuando al fin la encontraba, yo misma volvía a olvidar en dónde la había puesto.
      
A mis años, las cosas se pierden fácilmente, claro que es una enfermedad de ellas, de las cosas, porque yo estoy segura de tenerlas, pero siempre se desaparecen.

La otra tarde caí en la cuenta de que también mi voz ha desaparecido.
Cuando les hablo a mis nietos o a mis hijos, no me contestan.
Todos platican sin mirarme, como si yo no estuviera con ellos, escuchando atenta lo que dicen.
      
A veces intervengo en la plática, segura de que lo que voy a decirles no se le ha ocurrido a ninguno y que les van a servir de mucho mis consejos, pero no me oyen, no me miran, no me responden.
     

Entonces, llena de tristeza, me retiro a mi cuarto antes de terminar de
tomar la taza de café. Lo hago así de repente, para que comprendan que estoy enojada, para que se den cuenta de que me han ofendido y vengan a buscarme y me pidan disculpas.
      
Pero nadie viene.

El otro día les dije que cuando muriera entonces si que me iban a
extrañar. El niño mas pequeño dijo: "¿Ah... es que tú estas viva,
abuela?".
Les cayó tan en gracia que no paraban de reír.
Tres días estuve llorando en mi cuarto, hasta que una mañana entró unos de los muchachos a sacar unas llantas viejas y ni los buenos días me dio.

Fue entonces cuando me convencí de que soy invisible.

Me paro en medio de la sala para ver si aunque sea estorbo, pero mi hija sigue barriendo sin tocarme. Los niños corren a mí alrededor, de un Lado al otro, sin tropezar conmigo.

Cuando mi yerno se enfermó, tuve la oportunidad de serle útil: le llevé un té especial que yo misma preparé. Se lo puse en la mesita y me senté a esperar que se lo tomara. Sólo que estaba viendo la televisión y ni un parpadeo me indicó que se daba cuenta de mi presencia. El té, poco a poco se fue enfriando. Mi corazón también .

Un viernes se alborotaron los chamacos y me vinieron a decir que al día siguiente nos iríamos todos de día de campo. Me puse muy contenta ¡Hacía tantos años que no salía, y menos al campo! Entonces el sábado fui la primera en levantarme. Quise arreglar mis cosas así que me tomé mi tiempo para no retrasarlos.
     

Al rato entraban y salían de la casa corriendo y echaban bolsas y juguetes al coche. Yo ya estaba lista y, muy alegre, me paré en el zaguán a esperarlos. Cuando arrancaron y el auto desapareció envuelto en el bullicio, comprendí que yo no estaba invitada, tal vez porque no cabía en el coche o por que mis pasos tan lentos impedirian que todos los demás corretearan a gusto por el bosque.

Sentí clarito cómo mi corazón se encogió. La barbilla me temblaba como cuando uno ya no aguanta las ganas de llorar.

Vivo con mi familia y cada día me hago más vieja, pero cosa curiosa, ya no cumplo años.
Nadie me lo recuerda. Todos están tan ocupados. Yo los entiendo, ellos sí hacen cosas importantes. Ríen, gritan, sueñan, lloran, se abrazan, se besan. Yo ya no sé a qué saben los besos. Antes besuqueaba a los chiquitos, eran un gusto enorme el que daba tenerlos en mis brazos como si fueran míos. Sentía su piel tiernita y su respiración dulzona muy cerca de mí. La vida nueva se me metía como un soplo y hasta me daba por cantar canciones de cuna que nunca creía recordar...
Pero un día, mi nieta Mirian, que acababa de tener a su bebé, dijo que no era bueno que los ancianos besaran a los niños, por cuestiones de salud.

Ya no me les acerqué más, no fuera ser que les pasara algo malo a causa de mis imprudencias. Tengo tanto miedo de contrariarlos!

Ojalá que el día de mañana, cuando ellos lleguen a viejos... Sigan
teniendo esa unión entre ellos para que no sientan el frío ni los
desaires.



- Que tengan la suficiente inteligencia para aceptar que sus vidas ya no cuentan, como me lo piden.
 

- Y Dios quiera que no se conviertan en "viejos sentimentales que todavia quieren llamar la atención".
 

- Y Que sus hijos no los hagan sentir como bultos para que el día de
mañana no tengan que morirse estando muertos desde antes...como yo

      
      
  
Vamos a cuidar a nuestros abuelos.
      
   Piensalo..

 

Desconozco Autor

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Que edad tiene tu abuela

 

 

Una tarde un nieto estaba charlando con su abuela sobre acontecimientos actuales.  

Entonces, preguntó qué pensaba la abuela sobre los tiroteos en las escuelas, la edad de la computadora y sobre todo en general.  

La abuela respondió:  

- Bueno, déjame pensar un minuto, Yo nací antes de la televisión, la penicilina, las vacunas contra la polio, las comidas congeladas, la fotocopiadora "XEROX", los lentes de contacto, la píldora anticonceptiva, y el "Frisbee".  

No había radares, tarjetas de crédito, rayos láser o "roller blades".  

No se había inventado el aire acondicionado, el lavaplatos ni las secadoras, y las prendas se colgaban a secar al aire fresco.  

El hombre todavía no había llegado a la Luna y no existían los aviones a reacción para pasajeros.  

Tu abuelo y yo nos casamos y después vivimos juntos y en cada familia había un papá y una mamá.  

La palabra "gay" era una palabra respetable en inglés que significaba una persona contenta, alegre; no un homosexual, que cariñosamente llamábamos "locas".  

De lesbianas, nunca habíamos oído hablar. Y los muchachos no usaban aritos ni se tatuaban el cuerpo. 

Era antes de los derechos de los homosexuales, las citas por computadora, dobles carreras universitarias, terapias de grupo, sicólogas, y salitas de atención médica.  

Hasta que cumplí veinticinco, llamé a cada policía y a cada hombre, "Señor" y a cada mujer "Señora" o "Señorita".  

Cuando no sabía distinguir entre una y otra, y a una mujer madura le decía "Señora", enseguida  me corregía ofendida -¡"Seeeñoritaaaa! ¡Y por mis 4 costados"!- (La virginidad no producía cáncer).  

Nuestras vidas estaban gobernadas por los 10 Mandamientos, buen juicio y sentido común.  

Nos enseñaron a diferenciar entre el bien y el mal y a ser responsables de nuestros actos.  

Servir al país era un privilegio, vivir en este país, una gracia especial, aún mayor.  

Creíamos que la comida rápida era lo que la gente comía cuando estaba apurada y que la hamburguesa era una mujer de una ciudad alemana.  

Tener una relación íntima era llevarse bien con los primos.  

Tiempo compartido significaba el que la familia compartía a la noche, no un condominio.  

Nunca habíamos oído sobre la música estereofónica, la radio FM, cassettes, CD´s, celulares, máquinas de escribir eléctricas, calculadora, (ni siquiera mecánicas, para no hablar de las portátiles), o el yogurt.  

A los relojes se les daba cuerda cada día.  

No existía nada digital, ni los relojes ni los indicadores con numeritos luminosos en los artefactos del hogar ni en las máquinas.  

Hablando de máquinas, no existían los cajeros automáticos, los "icemakers" en las heladeras, los radio relojes despertadores, ni los hornos microondas.  

Para no hablar de los video casettes ni las filmadoras de video...  

Escuchábamos las grandes orquestas, a Benny Goodman, Pérez Prado, Javier Cugat y Ray Coniff, y al presidente en la radio.  

No recuerdo a nadie volándose las orejas con música de Madonna, por ejemplo.  

Si en algo decía "Made in Japan" se lo consideraba una porquería.  

No existía "Made in Korea" ni "Made in Taiwan".  

No se había oído de "Pizza Hut", "Mc Donald´s" o el café instantáneo, ni de los endulzantes artificiales. 

No existían los alimentos "light" y se comía mejor y más rico.  

Había tiendas de 5 y 10 centavos, donde realmente se compraban cosas por 5 y 10 centavos.  

Los helados, llamadas telefónicas, pasajes de ómnibus y la "Pepsi" todos costaban 10 centavos.  

Se podía comprar un  Chevrolet Coupé nuevo por 600 dólares (pero quién los tenía?).  

En mi tiempo, hierba era algo que se cortaba y no se fumaba, coca era una gaseosa, y la música de rock la que hacía la mecedora de la abuela.  

Chip significaba un pedazo de madera, hardware era la ferretería y el software no existía.  

Fuimos la última generación que creyó que una señora necesitaba un marido para tener un hijo.  

No asombra que ahora nos llamen viejos y confundidos y digan que hay un vacío generacional ..."  

¿Cuántos años crees que tengo?  

- ¿¿¿Más de cien??? Preguntó el nieto...  

No. Solamente cincuenta y seis...

 

 

Desconozco Autor

 

 

 

 

 

 

 

Abuelas

 

Mamá decide en tu niñez lo que más te conviene. La abuela decide lo que más te divierte.

Abuelas y nietos viven al día.

Abuelas y nietos gustan detenerse a observar las mariposas y hablar con los gatos.

Las abuelas pasan de tu plato al suyo la verdura que no te gusta.

Las abuelas "están de acuerdo" con las madres, pero consiguen cambiar un poco sus ideas.

Una buena abuela deja que le cuentes todo el argumento de la película que también ella vio por televisión. Y además revela su sorpresa.

A una buena abuela no le importa que subas a su cama a las dos de la mañana. Con tal de que no te muevas.

Una buena abuela nunca te besa si no quieres.

La abuela escucha cuando nadie prestaría atención.

Las abuelas están dispuestas a decir: "No importa cariño, ya se te pasará, de verdad"

Lo que hace a una abuela tan especial es que siempre está allí por nosotros. Siempre.

Los nietos piensan que es raro que las abuelas tengan piel y huesos tan viejos cuando, evidentemente, por dentro son de la misma edad que ellos.

Es increíble que, de la mañana a la noche, una dama madura aprenda a sentarse en el suelo con las piernas cruzadas, a tocar un tambor de hojalatas, graznar como un pato, cantar villancicos, hacer flores de papel, dibujar cerditos y coser ositos de peluche gravemente dañados.

Las abuelas vienen en docenas de formas, racimos de arrugas, idiomas, vestidos, pieles, y grados diversos de envejecimiento. Pero siempre tienen el mismo amor en el centro.

Las abuelas saben lo que es seguir adelante, crear un hogar y dar a los chicos un empujón en la vida.

Las abuelas te dan un sentido de la proporción.

Deseo que en el mundo cada niño asustado, solitario, enfermo o desconcertado tenga una abuela hacia la que correr.

La abuela tiene en su cabeza un mundo que nunca conociste. Ahora te lo entrega para que lo guardes con tus propios recuerdos, y para que, a su vez, lo entregues a tus nietos.

Trátalo con cuidado.

 

Desconozco Autor

 

 

 

 

 

 

 

 

Las abuelas de hoy

 

Relacion con los nietos
Ya no son como las abuelas de antes. Desde la pequeña vieja señora estereotipada, con la cara dulce, redonda, arrugada, pelo gris, y un delantal atado para siempre alrededor de la cintura, hasta las abuelas de hoy que juegan al golf y al tenis, hacen gimnasia, y participan en maratones.


Las abuelas de hoy son gerentes de corporaciones, profesoras de la universidad, políticos, y estrellas de cine, así como también mujeres jubiladas y retiradas. Las abuelas de hoy, parte de la explosión demográfica ocurrida después de la segunda guerra, tienen importantes diferencias entre ellas y sus propias abuelas: pueden ser cualquier cosa que deseen ser.

Abuelas y nietas: Un lazo especial

En un aspecto, sin embargo, las abuelas probablemente nunca cambiarán. No importa qué tipo de vida elijan, nunca dejarán de tener ese lazo de unión con sus nietos, y tenerlos como lo más importante de sus vidas. Los estudios sugieren que la socialización entre mujeres mayores y más jóvenes, conduce a ese especial tipo de relación.

En todas partes del mundo, las jóvenes están más cerca del hogar y están más implicadas en sus tareas y responsabilidades que los jóvenes. Las muchachas por lo tanto, tienden a participar más en las relaciones intergeneracionales con sus madres, tías y abuelas.

Incluso en el mundo occidental, donde los estereotipos sexuales han disminuido perceptiblemente en la última parte de este siglo, las mujeres todavía tienden a poner más énfasis en los vínculos familiares que los hombres de su misma edad.

Las mujeres se esfuerzan más que los hombres para mantener los enlaces intergeneracionales por medio de cartas, conversaciones telefónicas, y visitas. Es generalmente la mujer, la que toma la responsabilidad de documentar y conmemorar los hechos familiares, sus fechas y acontecimientos.

Se cree que éstas características en las mujeres, las hacen más cercanas con sus abuelas que con sus abuelos. De hecho, el enlace más cercano parece estar entre una nieta y su abuela maternal. Los nietos también tienden a sentirse más cerca de su abuela maternal que de su abuela por parte paterna.

La relación entre la abuela maternal y sus nietos es paralela a la mayor proximidad que ha existido tradicionalmente entre una mujer y sus padres, en comparación con la de un hombre y sus padres.
 

 

Desconozco Autor

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una linda viejecita

 

En una vieja casita,
Sentada en un humilde banco,
Se encuentra una viejecita,
Que siempre vestida de blanco,
Espera a su desaparecida hijita,
Tal vez el tiempo,
Ha dañado su memoria,
Pero ella recuerda angustiada,
Una triste historia.

Una tarde de abril,
Le dice a los que pasan,
Era una linda chiquilla,
Que en mi vientre arrullaba,
Con las palabras más bellas,
Tan bellas que le gustaban,
No sé ni cuando ni donde,
Ni quien me la arrebató,
Pero solo sé que su partida,
Me causo un profundo dolor.

Esa viejecita,
Que vestida de blanco esta,
Una tarde perdió a su hijita,
Que en el cielo la aguardará.

Ella siempre esperando,
Creyendo que volverá,
Pobre madre desesperada,
El cielo la bendecirá.

 

Desconozco Autor

 

 

 

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