Principal Textos Relacionados Perfil

     

 

Volando existe el vivir                                                                                                                                         17 de Enero de 2005

Volando, así me encontré. A mí alrededor solo la nada o el todo... ¿quién sabe? Me siento liviana, mi cuerpo se pierde bajo esta gran inmensidad. Casi no puedo apreciar la vida desde acá, solo un cielo gris, que se olvida en mis pensamientos. Ahí es cuando me doy cuenta de lo que soy, de lo que somos y de lo que podemos dejar de ser en cuestiones de milésimas. Somos nada el tan largo período, y no nos damos cuenta. 
Recapacito sobre mi existencia y quiero vivirla, ahora sí, me quiero salvar de ser nadie. Solo pienso en mí.
Por un instante comienzo a pensar en los otros, o mejor, en el resto, en los que se preocupan por problemas y deudas, que solo pierden tiempo sin darle el valor, viviendo solo de eso, de problemas y se olvidan de existir.
La existencia... que problema para la humanidad, todos se preocupan por eso y nadie la puede vivir, disfrutar, aceptar, o quizás no sepan hacerlo. Pero se olvidan de ella, no le dan el valor absoluto, total. Si solo se dieran cuenta de esta entera realidad, nacerían y ahí sabrían vivir.
Volviendo a mi cielo gris, me siento sola, pero feliz, admirando los poderes de las ilusiones perdidas allá a lo lejos en el olvido, dándome cuenta de mi realidad, de esta realidad, la de la vida y la de nuestra corta existencia con el valor olvidado.
....Y caigo... o me despierto y comienzo a vivir... 
TODO TIENE UN VALOR Y VALE RECORDAR ESO... 

Creo que el hoy es único y todo es tan corto y simple que no vale la pena detenerse a pensar demasiado. Creo que las cosas mutan tan rápido, que ni tiempo a disfrutarlas nos dan. Todo el tiempo estamos en cambio.. y nada es igual.. y aún peor.. no sabemos que pasará mañana..
Y cuando crees que todo ya te pasó y decís, 'A mi? qué mas me puede pasar?' todo se tergiversa y terminaste en el piso llorando de alegría o tristeza.

Solo espero que como yo hoy, apreciemos y disfrutemos el hoy a 'morir' y nos quedemos sin oxigeno cada vez que nos acostemos a descansar un poco.

 

Una Calle con pocas luces.                                                                                                                                  27 de Mayo de 2006

Caminaba por una larga calle. Todo era simétrico y alineado, los árboles de igual altura, tapaban ese lugar. Estaba todo oscuro. Lo único que veía era el color verde a mis alrededores y sólo un foquito de luz se encontraba encendido en la mitad de cada cuadra, justamente en las zonas que más cantidad de verdes ocultaban aquel lugar. Era como si algo importante se escondía allí, o era yo la que me encontraba sugestionada y predispuesta a creer cosas que no existían, ¿Acaso esto no se da así siempre? ¿Acaso no estamos tratando de creer en algo todo el tiempo? ¿Estará bien? Eran preguntas que me acontecían, pero a las que poca importancia le daba en ese momento, ya que según tengo entendido, la curiosidad mata al hombre, y a mí realmente me tenía muy atrapada.

Sentía miedo de acercarme demasiado. Actuaban dos fuerzas opuestas sobre mí, que me mantenían caminando por la línea media de esa eterna y extraña calle, pero realmente me intrigaba que había detrás de esos enormes, gruesos y de verde intenso, árboles, lo cual realmente me extrañó ya que en otoño no suele verse eso.

Mientras en mi cabeza se me cruzaban miles de pensamientos, yo seguía mi dirección, recta, hacia el final, como si ejerciera algún tipo de atracción, ya que realmente no sabía por qué iba hacia lo desconocido, que podría ser peor que lo que yo conocía.

Pensaba en lo sola que estaba, y sentía angustia de no poder estar compartiendo este temor con alguien. Fue en esa instancia cuando algo hizo detenerme y pensar si quería seguir. Miré hacia atrás y solo veía un fondo negro, me di cuenta que a medida que yo avanzaba de cuadra a cuadra, el foquito que poco iluminaba, se apagaba dejando todo más oscuro aún. Eso me dio la pauta que debía seguir, volver a un pasado oscuro poco sentido tiene, pensaba por algo estaba allí, y como bien dicen, ''las cosas no se dan por casualidad'', quizás al final del camino me encontraba con una hoya de oro y con vos ahí.

En ese momento, el foquito que estaba por darme luz, se sobre cargó de energía, y así pude ver unas estructuras extrañas detrás de esos árboles, como casas de cartón o eso parecía, ya que el estallido del foquito, me dejó a oscuras a mitad de la cuadra, y sin poder seguir viendo. Me pregunté si era una señal, si existían las señales o ¿era otra de las creaciones del hombre?

Paré mi marcha y me dirigí a la vereda derecha, ya que fue el único lugar que había podido ver. Además de árboles, me encontré con grandes cantidades de arbustos, muy molestas recuerdo, me pinchaban y no tenía forma de protegerme. Cuando me miro estaba en medio de una enredadera de yuyos, árboles y una gran cantidad de insectos, que tanto asco me causaban, por más que se merecían todo su respeto. Me preguntaba ¿Por qué a mi? ¿Por qué tenía que estar sufriendo? ¿Acaso había hecho algo mal? ¿Había lastimado a alguien? No, era la única respuesta que venía a mi mente. Pensé si estaría pagando por adelantado, o si había lastimado a alguien alguna vez sin haberlo deseado. Mientras tanto yo me sacudía, sacándome todo de encima, hasta que al fin lo logré, atravesé esa molestia, y me encontré al fin frente a esa extraña estructura. Apenas si podía ver. Había unas luces muy tenues.

Era todo igual, estructurado como el resto del lugar, parecía una pared larga, sobre la cual estaban dibujadas líneas que le daban aspecto de casas, a eso que allí estaba. Me acerqué un poco más, ya estaba en el medio del juego, y llegué a tocar la pared. Cartón corrugado era lo que se me venía a la mente, por su textura. Por curiosa se me ocurrió empujar un poco esta pared, porque no creía lo que veía. En ese momento, escuché un fuerte sonido, que me hizo asustar, y utilizar más fuerza de la que yo pretendía.

Grité desbordada del susto, frente a los ruidos que llenaron el lugar. Mi fuerza había derribado la estructura de cartón. Cerré los ojos frente a tanta excitación junta. Y cuando al fin, no escuché más nada, me detuve a pensar qué hacer, si abrir los ojos o no, no sabía con que me iba a encontrar y eso me daba miedo, pero ahí recordé que poco antes había tenido esa sensación, y había decidido seguir, al caso no quería volver a atravesar la maraña de verdes que tanto dolor y asco le habían provocado a mi cuerpo.

Abrí los ojos, y mis pupilas se contrajeron frente a tanta luz. Donde miraba veía celeste o algo así. Me hacía recordar agua. Cuando por fin logré acomodar mi vista, me maraville frente a tanta belleza. Había derribado esa absurda pared de cartón, para encontrarme con una casa de cristal.

Hacía mi izquierda y derecha, una pared a cada lado, que hacían la división con las otras casas. El piso brillaba, las paredes eran como espejos. No había mucho, solo una mesa con dos sillas, un florero, con sus respectivas flores dos vasos y una botella. Todo de cristal, desde las paredes hasta las flores.

Me acerqué a la mesa y me senté en una de las sillas a descansar un poco, al caso había pasado por una gran alteración y tenía cansancio por las tantas cuadras que llevaba caminadas. Apoyé mi cabeza sobre mis brazos, haciendo de almohada, cerré mis ojos y me eché a soñar.

En mi sueño estaba con vos, como me estaba ocurriendo en los sueños de mis ultimas noches. Nos encontrábamos en el medio de un bosque, sólo árboles de hojas amarillas nos acompañaban mientras nosotros recostados en el piso disfrutábamos del sol y de tanta belleza que nos rodeaba. Sentía felicidad y fue ahí cuando te abracé y con el paso de los segundos caía en sueño, los ojos me pesaban, y por más que no quería dejar de mirarte por todos los minutos que no había podido hacerlo, era más fuerte que yo, y ahí quedé sobre tu pecho.

Recuerdo que me encontraba adentro de una cabaña y que no podía salir, entraba en desesperación, quería levantar las ventanas y nada, abrir la puerta y sola se cerraba. Empezaba a enloquecer y a creer que alguien no me quería y deseaba que todo eso me esté sucediendo. Empezaba a tener calor y así fue como me quité mi ropa, hasta quedar con muy poco. Estaba transpirada, sofocada, no tenía aire puro, no sabía que hacer, sólo quería salir de ahí y poder unirme con vos. Buscaba agua, y las canillas estaban trabadas también, no encontraba solución, moría de calor, moría de sed y empezaba a no poder respirar. Todo lo que intentaba fracasaba.

Así fue como me desperté de un sobresalto y también lo desperté a él. Estábamos transpirados, el sol nos daba justo encima. Así bañados en sudor, nos conectamos mediante un beso, pero su saliva no saciaba mi sed, ni mi calor. Solo me hacía feliz.

Cuando abrí los ojos, el vaso de cristal, estaba frente a mí, tome la botella, intenté verter el supuesto liquido que esperaba encontrar pero que nunca hubo. Sentía mucha sed, pero no sentía calor, sino la necesidad de sentirlo, y que esa otra silla no esté vacía. La indignación se apropiaba de mí.

Me encontraba nuevamente, ahora en un hermoso lugar y sin poder compartirlo con alguien, con una gran desesperación por la sed que tenía y con una importante excitación por haberte visto en mis sueños.

Angustia, tristeza, soledad, impotencia, alteración, todo junto se manifestaba sobre mí, era todo tan claro, estaba sola y no lo podía ver.

Hasta que abrí los ojos, y me encontraba acostada en mi cama, transpirada y con sed. Me levante y fui con cuidado y temor hasta mi heladera. Abrí la puerta despacio. No sabía en que realidad estaba, me daba miedo todo, no quería volver a sentir esas sensaciones. Tomé una botella de agua y me dirigí a mi escritorio.

Tomé lápiz y papel, y comencé a escribir todo lo mi sueño. Ahí fue cuando sentí nuevamente felicidad, al darme cuenta que había derribado mi mural, y que mi camino había sido oscuro porque iba a encontrar alguien mejor con quien caminar hasta el final de mi larga calle, sabiendo que iba a atravesar partes con poca luz y hasta tal vez sin ella, pero no sola, en busca del oro que estaba allí.

El amor, tan lindo y frágil como el cristal, y tan valioso como el oro que nos darán por él. Con poca iluminación, pero la suficiente para no estancarnos y darnos fuerzas para seguir adelante en el camino de la vida.

 

Caminos separados pero corazones cruzados                                                                                                   15 de Agosto de 2006

Cuando nos encontramos el frío se aplacó y la humedad nos recorrió por la piel. Nuestras mentes y cuerpos estaban unificados, parecía que los planetas estaban alineados, el tiempo había parado y todo era perfecto y maravilloso para ese preciso momento.
Era tan perfecto como triste. Tan juntos y tan separados. Un abismo nos distanciaba y un amor nos juntaba. Claro que ese momento nada podía arruinarlo ni el más enorme de los derrumbes estructurales.
Yo toda para vos, todo mi ser brindado como una paloma se echa a volar. Y vos, con esa belleza interna que te caracteriza, con esa sutileza en el trato, con esa hermosa cara y esa mirada intensa.
Estábamos hechos el uno para el otro, ese beso que nos unía lo afirmaba. No podía creer que algo tan increíble existiera, que tantas estrellitas podía ver, como cosquillas sentir. Todo tenía un sentido, pero no sabía cuál. En ese instante no hubo pensamiento, era atemporal, no existía nada más que nosotros...
Pero llegó ese momento donde desapareciste, donde solo permaneciste en mi mente y corazón, pero no en mi vista, y fue ahí que recordé lo que era dolor. Saber que ese momento especial había sido lo que siempre habíamos imaginado, esa escena efímera que Jamás volvería a repetirse.
Nuestros destinos estaban marcados. Sabía lo que yo significaba para vos, y vos lo que valías para mí, pero las condiciones estaban marcadas desde el inicio del juego.
Mi corazón, que fragmentado ya estaba, decidió abandonarme en ese momento y dejarme con un ser indomable, sin sentidos afectivos y tan helada como la nieve del pico de la montaña.
Era cierto, sin él no podía y sola tampoco. ¿Qué hacía?
Esperarte significaba morirme desangrada, y morirme sin espera era la solución simple para el escape de la realidad. Puesto que verme sufrir no podía y la maldad se apropiaba de mí desde que él se había llevado mi corazón, decidí hacerme a un lado de este mundo.
Y así fue. Solo me dejé llevar de un pensamiento a otro y envenenada de amor y angustia me fui de la realidad y me sumergí en esta vida subjetiva, donde sin más puedo acompañarte donde vayas como siempre lo imaginé, feliz y enamorada de ti.

 

Hosted by www.Geocities.ws

1