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La Tablada es un yacimiento arqueológico, situado al extremo sur del casco urbano del pueblo sevillano de El Viso del Alcor, con una extensión aproximada
de nueve hectáreas y con 174 metros de altitud en el
vértice geodésico que corona su cumbre.
La Tablá es un gran promontorio que se adelanta en el
acusado escarpe de Los Alcores, especialmente por el hueco que deja la
gran vaguada que sirve de escenario a la villa de El Viso del Alcor.
Está aislada prácticamente por casi todos sus lados
gracias a la acusada orografía del alcor, lo cual favorece su
defensa. Además, desde su cima se divisa la inmensidad de la
vega, lo que le confiere una envidiable posición
estratégica.Sin embargo, la incrustación de numerosas
piedras (muchas de las cuales no son propias de la zona) parecen
demostrar que la Tablada ha sido emcumbrada parcialmente con el fin de
dificultar aún más su accesibilidad. Estos aspectos
militares, unidos a la gran riqueza hídrica de sus proximidades
(Fuente del Sol, Fuente de la Muela,...) y a la cercanía de
fértiles campos de cultivo, provoca que dicho lugar esté
poblado desde épocas remotas.
El deterioro de este valioso yacimiento, provocado por la
ubicación en parte del mismo del recinto ferial ("Tabá
Baja") y del intensivo uso agrícola del resto ("Tabla Alta"),
unido a la falta de una excavación arqueológica de la
zona, dificultan en grado sumo su estudio; no obstante, los hallazgos
de abundantes restos cerámicos y de grandes piedras parcialmente
labradas, las opiniones doctas de eminentes historiadores, asi como una
pormenorizada observación del terreno, nos permiten realizar una
serie de hipótesis que intenten aportar un poco más de
luz sobre el asunto.

LA TABLADA
CIUDAD MILENARIA DE LOS ALCORES
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ORIGEN DEL POBLADO
El origen de un poblado en la Tablada es incierto.No existen evidencias ciertas de la ocupación en el Calcolítico (2500-1700 a.C), sólo indicios .
No obstante, el hallazgo de hachas pulimentadas por el
arqueólogo Fernando Amores y por particulares, así como
el modelo de
ocupación estable en dicha etapa, con una cadencia de
núcleos habitados cada cinco kilómetros (Gandul, La
Tablada, Alcaudete, El Acebuchal, Carmona, Ranilla y Entremalos),
parecen sugerir que dicha posibilidad sea más que probable. De
todas formas, sin la realización de unas excavaciones
arqueológicas adecuadas es imposible afirmarlo con seguridad.
LA CIUDAD DE LA TABLADA
La etapa cronológica de la que vamos a ocuparnos (primer milenio a.C.) incluye una serie de períodos:
- PROTOORIENTALIZANTE (finales del Bronce III, 950-750 a.C.)
- PERÍODO ORIENTALIZANTE O TARTÉSICO (750-600 a.C.)
- IBÉRICO (siglo V- III a.C.)
- ROMANO (finales siglo III a.C.- V d.C.)
1- PERÍODO PROTOORIENTALIZANTE (950-700 a.C.)
Esta etapa se caracteriza por la llegada a la
Península de fenicios y griegos en busca de nuestros abundantes
recursos agrícolas y, sobre todo, mineros. Esta riqueza natural
es atestiguada por numerosos autores grecolatinos. El período en
cuestión parece inestable con la llegada de estos pueblos
semitas. Dicha inestabilidad se atestigua por la proliferación
de fortificaciones (Mesa de Gandul, Carmona y construcción de la
Motilla de Alcaudete). En dicha época se
desarrollaría la Tablada como una de las primeras ciudades de
Occidente, ya que ,simultáneamente, los Celtas habitaban
pequeños poblados en el centro y norte de Europa. Posiblemente,
la Tablá estuvo amurallada, en torno al siglo VIII a.C. (momento
especialmente tenso del Bronce Final). La presencia en su base de
varias piedras de grandes dimensiones, algunas de las cuales han sido
arrojadas ladera abajo, labradas de manera algo tosca y con hendiduras en sus
extremos para un perfecto ajuste de las mismas sin ningún tipo
de argamasa con la adición de guijarros, puede atestiguar la
tradición de fortificar esta ciudad. Las fortificaciones de esta
época son paramentos ciclópeos de tipo cónico, ya
que no se conoce todavía el sistema constructivo del paramento
vertical. Posiblemente, la muralla, de existir, recorrería
la parte de acceso, con algún bastión cónico y
defendiendo especialmente la parte más débil del recinto,
el puerto que da al recinto ferial ("Tablá Baja").
2- PERÍODO ORIENTALIZANTE O TARTÉSICO (750-600 a.C.)
La época tartésica es la orientalizante por
excelencia debido a las enormes influencias comerciales y culturales de
los pueblos llegados del otro lado del Mediterráneo, fenicios y
griegos.
El mítico Tartessos estaba fragmentado en numerosos reinos
independientes, que tenían en común una similar cultura y
una subordinación a una ciudad principal situada en algún
lugar desconocido del triángulo Huelva-Sevilla-Cádiz.
Este largo espacio de tiempo supuso un importante aumento
demográfico, motivado por las pacíficas relaciones
comerciales con los fenicios y griegos. Además, se produjo
un gran desarrollo de la metalurgia (especialmente la del hierro) y la
arribada a estos lares de un gran avance técnico llegado de
oriente: el torno cerámico (siglo VI a.C.).
Este esplendor también se ve reflejado en el poblado que nos
ocupa, tal como atestigua el gran desarrrollo que experimenta su
necrópolis, ubicada en el paraje conocido como Santa
Lucía o La Santa. "Su posición junto al Alcor, ocupando
toda la loma hace que relacionemos esta necrópolis con el
hábitat inmediato de Mesa de la Tablada, al cual sin duda
pertenece" (AMORES;F: Carta Arqueológica de los Alcores, pag.
96). En dicho lugar, situado, al parecer, junto a la Fábrica de
Muebles Pino Sastre, detrás del Polideportivo, había
túmulos funerarios (unos 17 para Cañal y 14 para Bonsor,
de entre 1,50 y 6 metros de altura) de distinta tipología, es
decir, de incineración e inhumación. Esta
profusión de distintos tipos de ritos dentro de unas mismas
variables espacio-temporales parecen suponer un cambio cultural por
influencia semita e indoeuropea (estos pueblos tenían la
costumbre funeraria de cremar a sus muertos). Lo anteriormente expuesto
queda atestiguado por el hecho de que las sepulturas de
inhumación tenían ajuares arcaicos, en cambio las que se
encuentran en las tumulares son más evolucionadas. Bonsor
describe que excavó un túmulo de 2,35 m de altura con una
fosa de incineración de 80 cm de profundidad, llena de cenizas y
con objetos cercanos quemados. El ajuar, con una cronología
aproximada del siglo VII-VI a.C., lo componía un pequeño
bote de marfil, cuatro peines y tres placas de marfil decoradas con
frisos de animales, palmeras y flores de loto; dos conchas grabadas y
un huevo de avestruz con los bordes dentados y decorados con
líneas rectas y zig-zag grabadas y pintadas en rojo.
Las casas del poblado de la Tablá eran de forma circular o
rectangular, ocupando el lugar más elevado de la ciudad (en
torno al vértice geodésico actual) . Los materiales
de construcción eran poco resistentes, tales como paja, adobe o
madera (sólo los zócalos estaban compuestos de piedra).
Además no existía ningún tipo de
planificación urbanística.
Todo este desarrollo conduce a una diversificación de las
prácticas económicas de esta población, lo que
favoreció la tendencia a una creciente estratificación
social. Esto hace aparecer a un grupo especializado en la
cerámica, tal como lo demuestran los restos de alfares y
canteras de barro alrededor de la milenaria ciudad de la Tablá.
3-
PERÍODO IBÉRICO (SIGLOS V-III a.C.)
La época ibérica o turdetana es el
resultado del colapso de Tartessos, bien por la destrucción de
su capital de manos de los cartagineses (siglo VI a.C.), tal como
defienden algunos historiadores como Schulten, Blanco Frejeiro o
García Benítez o por el desbarajuste de los mercados
metalíferos (García de Cortázar y González
Vesga), producido por la interrupción del abastecimiento de
estaño para la producción de bronce. Sea como fuere, se
produce una mayor atomización política del sur
peninsular: es el famoso individualisnmo de los íberos, tal como
queda reflejado en la opinión de un historiador del siglo I:
"... si hubieran querido unir sus armas, no les habría sido
posible a los cartagineses atacar y someter impunemente a la mayor
parte de ellos, ni aún antes a los tirios, luego a los
celtas..." (ESTRABÓN: Libro III de Geografía.
Traducción de García Bellido, pág. 93). Tal como
expone el autor anterior, los íberos turdetanos, habitantes del
valle del Guadalquivir, van a ser sometidos por los cartagineses
(sucesores directos de los fenicios) , que ocupan parte del territorio
peninsular tras su derrota frente a Roma en la Primera Guerra
Púnica (264-241 a.C.). La ocupación militar de
Amílcar Barca (padre de Aníbal y suegro de
Asdrúbal) en el año 237 a.C. pone de manifiesto estas
intenciones "colonialistas". La influencia cultural de los púnicos sobre sus "aliados"
ibéricos va a ser importante, aunque con menor intensisdad que
en época orientalizante.
El patrón de poblamiento en la comarca de Los Alcores durante el
Bronce Final y el período orientalizante, y que continúa
en época ibérica, se basa en la ubicación de los
asentamientos a distancias semejantes en torno al escarpe de los
Alcores, controlando los recursos de la Vega. Los dos centros
principales, Carmona y Gandul, se disponen en los extremos de la
distribuición, separados entre sí a la máxima
distancia.
La alianza entre los turdetanos de la Tablá y los cartagineses
se pone de manifiesto en la antigua existencia en nuestro reducido
término municipal de cuatro torres vigías ("turris
Hanníbalis"), como argumenta Peláez del Espino: la
primera ubicada cerca del camino de la estación ("casita del
mortero"); dos de ellas en el solar de la "casa-palacio" de Los Condes
del Castellar, y la última en el espacio que actualmente ocupa
la capilla del Cristo del Amor.
Iberia se va a ver inmersa en la dura pugna entre romanos y
cartagineses por el dominio del Mediterráneo (Segunda Guerra
Púnica, 218-201 a.C.), por lo que posiblemente se refuerzan las
murallas de la Tablada, tal como se observa en Carmona.
La casa típica turdetana estaba compuesta por materiales pobres
(madera, guijarros y adobe), lo que da lugar a que no queden
prácticamente restos. Era corriente entre los íberos
enlucir y pintar las paredes de sus casas rectangulares.
También rellenaban el suelo de sus viviendas con guijarros
con cal (la
presencia todavía hoy de esas piedras en dicho lugar con
incrustaciones de ese material parece demostrarlo). Las casas
estarían situadas probablemente en el lugar más
elevado de la Tablá, alrededor del vértice
geodésico, y protegidas por un cinturón interno de
grandes piedras. Los íberos no llegaron demasiado lejos en
soluciones propiamente arquitectónicas, ciñiéndose
al uso del dintel y el arquitrabe, aunque emplearon en ocasiones el
falso arco y la falsa bóveda, construidos por
aproximación de hiladas. Esta pobreza arquitectónica
contrasta con la riqueza de su orfebrería, como atestigua el
tesoro de Mairena del Alcor, fechado en torno al siglo III a.C., el
cual está compuesto por valiosas piezas de oro (torques, dos
brazaletes, diadema, cinturón, fíbula, pulsera, anillo,
bulla y colgante) y plata (copa y dos vasos).
Los numerosos fragmentos cerámicos existentes en la base y
laderas de la Tablá denotan una incesante labor comercial y
agrícola.
Según Estrabón, la agricultura ibérica era muy
abundante y variada. Varrón indica que los íberos
turdetanos conocían el arado y el trillo antes de la llegada de
los romanos. Los productos agrarios principales son el trigo, el
olivo (los fenicios enseñaron a los indígenas la
técnica de injertar el acebuche) y la vid. Otras actividades
económicas significativas, como complemento de la agricultura,
son la ganadería (caballos, asnos, mulos, vacas, cabras,
ovejas,...) y la caza de los animales típicos de la fauna
mediterránea en un medio natural mucho menos degradado que en la
actualidad.
En cuanto a la cerámica de la Tablá hemos de decir que es
muy abundante y diversa: ánforas, grandes vasijas, cuencos,
platos,... (decoradas con bandas de influencia púnica,
bruñidas, de gris de occidente,...)
El guerrero ibérico se protegía en el combate con casco,
coraza y un pequeño escudo. Empleaba como armas ofensivas la
jabalina, honda, espada y la famosa falcata.
Los habitantes de la Tablá protagonizaron en todas las
épocas una intensa vida religiosa. El principar lugar donde se
realizaban los ritos mágico-religiosos hubo de ser la Fuente del
Sol. Esta hipótesis la fundamento en una serie de principios: su
cercanía, su ubicación (al este, como resurgimiento de la
nueva vida), su abundancia de agua (elemento sagrado y purificador), el
hallazgo en sus cercanías de exvotos romanos, que pueden indicar
una continuidad con lo ibérico, etc.
Nuestros "antepasados" ibéricos dejaron de llevar a sus muertos
a la Santa: "el cambio cultural de ambos períodos
(orientalizante e ibérico) se plasma en el final de las
necrópolis orientalizantes, que no pasan del siglo VI a.C., y el
inicio de nuevas prácticas funerarias no halladas hsata ahora en
los Alcores (AMORES: Carta..., pág. 241). El rito funerario de
los íberos era la cremación, como en casi todo el
Mediterráneo. A los guerreros se les enterraba con sus armas, y
se le depositaban vasos de ofrendas, que se debían de arrojar,
igual que las armas, en la pira de cremación.
4- PERÍODO ROMANO
La presencia de cerámica campaniense A (vajilla pigmentada de
negro que es considerada la cerámica de la conquista de Hispania
por las legiones romanas) y de algunas monedas, entre otros
hallazgos, indican la conquista temprana de la Tablada por los romanos
(finales del siglo III). El Informe Completo de Patrimonio
Inmueble Arqueológico de la Junta de Andalucía referido a
la Tablada indica lo siguiente: "En la falda del promontorio, en el
extremo oeste del actual campo de feria, hay restos de actividad
industrial-alfarería ibérica y necrópolis romana".
Según esta misma fuente, existirían construcciones
funerarias de la todo el período de dominación romana
(finales siglo III a.C.-siglo V).
La romanización fue rápida en la Turdetania debido al
mayor de desarrollo de la civilización romana. "Los turdetanos,
sobre todo los que viven en la ribera del Betis, han adquirido
enteramente la manera de vivir de los romanos hasta olvidar su idioma
propio" (ESTRABÓN: Geografía III, 2, 15).
Los
ajuares presentes en otras necrópolis, como la del barrio de la
Anchoas, en el extremo opuesto de El Viso del Alcor, demuestran una
mezcla de culturas y ritos ibérico-romanos.
Durante la crisis del Imperio Romano a partir del siglo III se produce
un éxodo de la población urbana al campo. Este
éxodo pudo afectar a la Tablada, que poco se fue quedando
vacía de población. Parece que la citada población se fue
repartiendo por las numerosas villae hispanorromanas (haciendas
hispanorromanas dedicadas a la agricultura y ganadería)
existentes en los alrededores, tanto en la zona de las terrazas
alcoreñas, dedicadas al cultivo del olivar (Rancho Grande, La
Vívora, Chorrillo,...), como en la vega (estas últimas
dedicadas al cultivo del cereal, como las villae de Alcaude, Moscoso,
del Rancho del Zurdo, Santa Lucía,...). La villae más importante fue la
situada en el yacimiento de la Estación, situado en el
olivar junto al matadero, también dedicada al cultivo del
cereal (los restos de mosaicos, columnas y otros objetos parecer asegurar la importancia de este yacimiento arqueológico)
Para finalizar, hemos de hacer una breve reflexión sobre el
estado de deterioro de este yacimiento debido a
varias factores: la explotación agrícola, el escaso
interés general sobre nuestro patrimonio, el expolio de
"buscatesoros", el desconocimiento de la mayor parte de la
población visueña,...
Una buena fórmula para evitar el deterioro de este enclave
protohistórico sería su adquisición por parte del
Ayuntamiento de El Viso del Alcor como la guinda al entorno del Parque
de la Muela. Otra medida de protección sería la
realización en dicho lugar de excavaciones y estudios serios en
colaboración con la Consejería de Cultura de la Junta de
Andalucía y de las Universidades sevillanas para que los
visueños y visueños conozcan su verdadero valor.
Realmente, si protegiéramos nuestro patrimonio, podría
fomentarse en El Viso el turismo cultural, más si cabe
aprovechando la cercanía de Carmona.
YACIMIENTOS SIMILARES
El yacimiento arqueológico más parecido al de la Tablada es el de la Mesa de Gandul, en Alcalá de Guadaira. Información en Internet sobre este enclave la podemos encontrar en:
Otro yacimiento de similares variables espacio-temporales es de la Motilla,
aunque diferente en tipología y características generales
(está situada en término de Carmona, pero muy cerca de El
Viso, en el lugar conocido como Alcaudete). Información sobre
esta construcción milenaria la podemos consultar en las
siguientes páginas web:
BIBLIOGRAFÍA
- CAMPILLO DE LOS SANTOS, MARCO A.: El Yacimiento de la Tablada en
el primer milenio a.C., en Revista de las Fiestas de la Santa Cruz,
nº10, 1998 (páginas 65-68).
- CAMPILLO DE LOS SANTOS, JOSÉ ÁNGEL: El Viso del Alcor: su Historia. Sevilla, 1995.
- BUESO RAMOS, I.P. y BELLOSO GARRIDO, J.: Historia de El Viso del Alcor, 1997.
- SANTOS GARCÍA, F.J. y GUERRA ROLDÁN, R.: La
Tablada. Ciudad Milenaria en la cornisa de Los Alcores, en
Revista de las Fiestas de la Santa Cruz, nº19, 2007
(páginas 43-46).
- AMORES CARREDANO, F.: Carta Arqueológica de Los Alcores,. Sevilla. Diputación Provincial, 1982.
- BENDALA GALÁN, M.: La Necrópolis romana de Carmona. sevilla, Diputación Provincial, 1976.
- MAIER ALLENDE, J.: Jorge Bonsor (1855-1930). Un académico
correspondiente de la Real Academia de la Historia y la
Arqueolgía Española. Madrid, Real Academia de la
Historia, 1999.
- MAIER ALLENDE, J.: Epistolario de Jorge Bonsor (1886-1930). Madrid, Real Academia de la Historia, 1999.
- PELÁEZ DEL ESPINO, F.: Las torres de defensa de El Viso
del Alcor a través de sus restos arqueológicos, en
Revista de las Fiestas de la Santa Cruz, nº8, 1996 (páginas
55-56).
- BLÁZQUEZ, J.M. y OTROS: Historia de España Antigua. Tomo I. Madrid, 1983.
- ESTRABÓN : Libro III de Geografía. Traducción de García Bellido, A. Madrid, 1945.
- INFORME COMPLETO DE PATRIMONIO INMUEBLE ARQUEOLÓGICO DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA REFERIDO A LA TABLADA.
- GARCÍA DE CORTÁZAR, F. y GONZÁLEZ VESGA,J.: Breve Historia de España. Madrid, 1993.