LA ESPONJA
La mañana.
Nos levantamos. Nos tomamos un café.
Cortamos verduras: estamos cocinando.
Llueve.
Leemos el periódico. Vemos la tele. Comemos.
Llueve.
La casa está en silencio. En semioscuridad. Andamos por la casa como si sólo atravesáramos las sombras.
El metro.
Leemos en el metro.
Andamos con celeridad por la calle. La gente nos obstaculiza el paso. Somos los únicos que no tienen tiempo.
La noche.
Escribimos en el ordenador. Entra en casa la persona con la que vivimos, la pareja con la que estamos. Nos abrazamos con cariño. Ambos esperábamos la llegada de este momento, al final del día.
Cenamos mirando la tele, en silencio.
Dormimos el uno dando la espalda al otro, con una luz encendida.