RETRATO DE FAMILIA
Una voz cálida te llama, me llama. Suenan las olas del mar, las brasas de una hoguera, el crepitar de la lluvia. Y al poco, sin embargo, cortan el tráfico en varias calles, se apegotonan transeúntes nerviosos, encapotados como el cielo, ocultos entre bufandas, sombreros y paraguas, ínclitos grises de moda en Serrano y Portal del Ángel, minúsculos padeceres enguantados temblando de frío, alarmados por la inestabilidad de las cornisas, las fugaces ausencias de colores en los semáforos, la despiadada manera con la que se maneja velozmente la hilera de vehículos atascados : algarabía de sirenas y bocinas : la ciudad sumida en la noche : oscura entre apagones de luces : alterada por el bramido humeante de los focos de los coches. Una voz cálida nos, te, me habla de la familia. Piensas. Te sientas, entrecruzas las piernas, adoptas una cierta pose : interesante, distraída, gozosa : entra el sol por la puerta de la terraza : no hay silencio, pero el ruido parece estar sostenido : la acción no cabalga, no se desarrolla : el descanso del tiempo, la armonía de los elementos, la suavidad de los gestos. Viajas, mujer poderosa, corres, sucedes a las cosas, te alejas de los puntos, bates metas, estancos, zonas muertas. Ay, viajas sin miedo. Viajas a través de tu vida, te deslizas como graciosa, perdida, envuelta en sonrisas superficiales, casi delicuescente : casi horizonte. No olvidemos la filosofía. No olvidemos las explicaciones que recibías en el colegio. No olvidemos las veces de un discurrir caótico. No olvidemos los preceptos educacionales, de convivencia, de comulgación de costumbres, de inmersión de afectos, recibidos apenas soplaban por ti la primera velita de tu vida : teatro, convención, normas, reglas, bases, códigos, panfletos de varios colores, lecturas subliminales, de cama, de almohada, de horas de sueño : carpetas, catálogos, clasificadores, programas informáticos, teclas pulsadas mecánicamente, gafas hipermetrópicas a media nariz, listas en orden alfabético : que sí, que sí, que ya va, raudos, veloces, cuerpos diseccionados en líneas fugaces, flashes que se agolpan en lo más recóndito de tu mente, calles de un crucigrama sin pies ni cabeza. Tu madre, mi madre. ¿Alguien se acuerda del día en el que su madre le contó el Génesis? : como lo de los Reyes Magos : como lo de desayunar por la mañana, comer al mediodía, merendar a media tarde y cenar ya de noche : como lo de los nombres de las personas y las cosas. ¿Alguien se acuerda con exactitud del momento?. Tu madre, mi madre, nos, te, me contó un cuento, a trozos, por partes, animado, en representaciones naturales, estereoscópicas, intermitentes, impredecibles, repentinas : érase una vez un sargento de la guardia civil : érase una vez una mujer de temple cantábrico : érase una vez cinco hermanas, cinco cabelleras de pelo rizado, cinco banderines orgullosos, cinco dedos corazón. Ella no premeditaba el modus operandi. De su verborrea se desprendía el paso a paso de esa historia comenzada allende los tiempos. Pero sentíamos la imprecisión, la altiva majestuosidad de la inocencia, el brillo al que se evoca recordando una noche misteriosa de romances : los flashes devienen instantáneas. Las imágenes se aferran a los sintagmas ya establecidos como caballos a un tiovivo : repetición, repetición, orden, lista, serie : exacta, tajante, inmaculada. Una mañana, un sábado, un verano. Una casa con un patio de baldosas negras y blancas. Un dormitorio con un módulo de armarios-camas de madera clara. Una aparición : una comida : un pequeño jaleo : risas, carcajadas, cantos, palmas, bailes. Apenas comprendes. Sumar, restar, multiplicar, dividir. El mundo se encauza. Los canales se hacen diáfanos. Las puertas se abren. Un chaquetón rojo. Una mochila de cuero con tu nombre escrito. El patio del colegio : tus amigos jugando al contra. La hora del comedor : un hombre con patillas, gafas de culo de botella, mocos secos en los orificios nasales y floridas orejas que te detiene firme, con una autoridad enfermiza, a las puertas del comedor : ¿y los tickets de comida?. Vislumbras ya la seguida de instrucciones. Se manifiestan impolutos los dogmas inmediatos. Nada de vulgares ejemplos de ética y moral. Nada de cuencas, cordilleras, accidentes geográficos. Ni luces geológicas, pirita, cuarzo, metales preciosos, órbitas, rayos cósmicos, sistemas de planetas. Nada de eso. El orden de las cosas : el orden del mundo en el que vives. Burocracia cotidiana. Los tickets necesarios para que una niña de siete años coma : sin tickets, no hay comida. La célula. El grupo de células que conforman un tejido. La densa capa que suma ese tejido a otro. La vasta red en la que terminan agolpándose una capa tras otra. Por inercia asimilas los conceptos propugnados, los peces que esa red mantiene atrapados en virtud de los magnánimos y más elementales principios de subsistencia, la lógica que se impone, la justicia que se nos presenta como universal. En todo destino de tu inocente mirar encuentras el interrogante. No inventas el mundo, aprendes de inmediato, lo dado, lo ya así. No eres una frase en un folio en blanco. En la novela de la cual te crees protagonista la historia no comienza contigo, sino mucho antes. La casa, tu casa, ya estaba amueblada cuando entraste por primera vez : un espacio, un rincón, un lugar improvisado, que se te deja, proporciona, en tu casa : una pose de mueble, un roce obligado, una utilidad como mueble a expensas del resto del mobiliario. Un primer precepto : perteneces a alguien, a algo, dentro, en : no eres cuerpo sino miembro, no eres todo, sólo parte. Tu madre, mi madre : érase una vez cinco hermanas. Cinco señales de ¡cuidado!. Alarma, nada peligroso, pasen por aquí, caminen en fila india. Pero no : destrocemos los escaparates, apropiémonos de las cosas, luchemos contra algo : ¿y por qué? : cantemos, bailemos, luzcamos el palmito, el pandero, el arte, la gracia, un cierto don, una casta evidente : concienciémonos, reflexionemos, nada de preguntas trascendentales, ya está dicho, ya está escrito, orgullo, pasión, salero, una charla a gritos, un llanto de tanto en tanto : sentimos comunicarle... : el temor, oh no, no, no me diga eso : no queremos oír ese tipo de frases, esa coletilla clínica, esa nauseabunda expresión. Somos un mar de lágrimas, un abrazo angustiado, conjunto, grupal, clanesco, exagerado. No me diga eso. Modernas, inteligentes, frágiles también, de acuerdo, pero nunca solas. Piñón, piña, pino, pinar. Abierta, comprensiva, tolerante. Política, luchadora, dura, exigente, casi germana. Cabezota, convencida, personal. Sexy, atractiva, lírica, sensual y sensible, divertida. Loca, jaleosa, fandanguera, borracha. Natural, sincera, extrovertida. Un precepto : tira los dados : juguemos : déjate llevar. Una cantinela : la oda al apellido, la jarana de costumbre, el Todo por la patria particular. Abre los ojos : mira a tu alrededor : intenta comprender : es fácil el sistema. Jerarquías, sí, pero también quereres, cariños, besos, fines de semana, plenitud y gozo, sensación de compañía : sensación de ser aceptado, comprendido, asimilado : sensación de estar ubicado, partir de algún sitio, tener dónde volver, asirnos bien para cuando estemos en altas cumbres : sensación de vuelta, de espejo, de reconocimiento, satisfacción, congratulación, aplausos, premios, ovación, comentarios de admiración a viva voz, felicitaciones, susurros en un abrazo : me enorgulleces, me haces sentir bien, te quiero, te amo, te necesito, te necesitamos : antes mueble, antes mesita de noche, antes silla de mimbre o aparador o simple escoba, te juro, juramos, se nota, es evidente que faltas, ¿dónde estás?, ¡vuelve!, existe un espacio, está marcado en la pared familiar el rastro, tu rastro, el sedimento de tu antigua estancia entre nosotros. Inquieta, preguntona : te piensas así : te me cuestionas todo, cariño, y ciertas cosas son intocables, al igual que piedras, al igual que escalas de tiempo y espacio, al igual que el marco que ilustra la convención de tu esfera, el buen hacer de los amigos, el sereno surco dejado por tu huella. ¿Y si no viesen mis ojos más que sombras mudas?. ¿Y si antes de coger la primera cámara de fotos - antes incluso de saber lo que era una foto - me hubiera sentido ya como detrás de una cámara de fotos?... : distancias, espacios, lejanía, aridez, frialdad : un campo yermo : un silencio doloroso : una conversación forzada, de ascensor, sobre el tiempo, sobre cómo nos, te, me va, allá, dónde estés, estoy, estemos, en la lengua que hablemos, con quien nos acostemos, a quien besemos con profusión amorosa : tierra resquebrajada, sedienta, estática : caras de no me importa, rostros desengañados, asomo de hipocresía, excusas, excusas, sonrisas de postín, mutua y tácita aceptación de no violación de márgenes y parapetos, relaciones cordiales, ¿y si otras muchas cosas...? : ¿a quién cabe el reproche?, ¿a qué rostro me lanzo en una carrera de escupitajos?, ¿sobre el diván de quién me tumbo?, ¿sobre qué hombro me echo a llorar?. Instrumento de expiación de culpas, de lavados de conciencia, de autoexamen : urna de consagraciones, utensilios para la sacralización, objetos de buen ver, ornamentales, de pedrería, vidrios brillosos, bustos marmóreos, símbolos al fin y al cabo. Vómitos, diarrea : hedor insoportable, cubil donde un pastor barre las bolitas que cagaron sus tres cabras, lluvia de chafs de paloma, carámbanos de mierda : cabezas de vaca apilonadas junto a la alberca : charcos de sangre diluida : brumas pestilentes : círculos de grasa bailando al son del leve movimiento de la rueda de un molino : alcantarillado moruno : válvula de escape : fórmulas orientales para el desahogo : conjuros de bruja blanca : cápsulas secas de amapola : pastillas para la jaqueca : curso intensivo de jiujitsu, defensa personal, meditación, trance, yoga, voluntad de standby. ¿Hay algo de todo esto en tu maquina de fotos?, te, me pregunto. O leve paseo, paseo marítimo : leves caricias, caricias solares : leves disculpas, disculpas sinceras : reconsideraciones, madurez, adoptando otros modales, observando el mundo con la pose relajada a la que te abandonas ahora, bajo el sol que se te encara a través de la puerta de la terraza, alejada de las perturbaciones de la adolescencia : sí, raíces profundas, árbol y tierra, sal y mar : leve brisa, brisa fresca : en el terso verano, tras la tersa comida, el café con leche y la plácida conversación : sensación que limpia, purifica : hermosa seguridad : el estado agradable de las cosas. Yo os miro, invisible : os tocáis el pelo, os hacéis bucles mientras atendéis lo que os cuentan : os mecéis absortas : os untáis crema hidratante en los hombros : habláis de vuestros hijos : sois madres : madres : y buscáis con la mirada el tricornio : el agazapado sujeto que os tuvo entre sus brazos : el primer hombre del Génesis : el que os dio el vigor de la crítica, la verborrea a veces deslenguada de la que hacéis muestra continuamente : aquel señor en su despacho, aquel hombre recto, delgado, firme como un palo, de humor añejo, que lee el periódico : y la mujer que os guarda : la pastora del rebaño : por la que os sabéis fuertes : yo os miro, invisible : yo os veo, he visto, he sentido los pilares de vuestro templo, la tranquila suave existencia que lleváis alrededor de esa mujer de carácter : sois madres y ella es la vuestra : sois mujeres y ella fue vuestra primera mujer : sus manos estuvieron dedicadas a vosotras, por entero, para toda la vida, aun cuando a veces no os comprende y os mira como enfadada, perpleja en apariencia, ensimismada por lo que tan velozmente y con tanta propiedad afirmáis. Templanza, agua tibia que recorre mi cuerpo, vida contemplativa, serena reflexión postfactum : lúcida categoría teatral, evidencia del claroscuro, la doble esencia del humano, Don Carnaval y Doña Cuaresma : postulados objetivos, representación : exageración, movimiento, tormentas de verano, comadreo, estallidos de risa, melifluas, cariñosas, hermanas : tías : madres : abuelos poesía : belleza : dulce canto de atardecer : el declinar del sol sobre las paredes encaladas : un respirar tranquilo : la música que nos acompaña en carretera, de vuelta a casa un domingo, mientras nos adormilamos contemplando el fulgurante pasar de los campos de girasoles y chumberas. Y aún más que vuelta : retorno, el retorno a la ciudad, pasear por sus calles de blancos balcones neoclásicos, casas de piedra ostionera, esquinas con semicañones adosados : nostalgia : una cierta melancolía : un pronto de cariño. El árbol, las ramas, las hojas, los nervios, las operaciones fotosintéticas : el tiempo rige tu, mi, nuestro universo : delgada línea de momentos que transeúntan : si acaso las huellas, pero las huellas se desvanecen conforme nos alejamos y, por tanto, vértigo, fatiga, soledad, desconsuelo, hurañía, desconfianza, granos faciales, tumores, cebollas pellejudas de sabor rancio. Baranda, baluarte, caras conocidas : deja que te sacude el viento, deja que el viento seque tus ropas mojadas : vete, vuela, viaja y vuelve : descansa, olvida, olvida y rememora : ríete : sábete encandilada por ese recuerdo : añora : anhela : y entonces : busca : desentierra : abre aquella puerta : destapa esa caja arrinconada : desempolva el álbum de fotos : acaricia sus páginas : vierte las lágrimas que surjan : y escapa, escapa de la ciencia del escepticismo, vamos, bella imperfección que somos, eres, soy : encanto irresistible de lo inmediato, impredecible, inesperado : emoción, tumulto, felicidad repentina, cántaro que se rompe en tu pecho, suspiros, ahogos, lágrimas bordeando tus mejillas, saludando una sonrisa, paradoja del ánimo ambivalente que te envuelve : nada de frío ni calor, ahora tibieza : nada estrepitoso, obsesivo, pesado, ahora calma, descanso, paz.