Marta Leonor González,

es implacable y fiel a sus circunstancias

Huérfana embravecida (400 elefantes, Managua 1999)





 

 

Carola Brantome

Hay en cada poema de Marta Leonor González (Boaco 1972) una descarnada furia, dicha con corrosiva disposición. Manifiesta en su trabajo poético la soledad emparejada con el desdén y la falta de rebeldía de nuestro tiempo obsoleto, que se cae en pedazos y que esta voz, certifica que lo ve tal cual es.

"Este día no tiene dientes,
le han cortado sus dedos índices
para tocar la historia".

Invierno no

Huérfana embravecida, no hace concesiones a este tiempo que lo vio nacer, es implacable y fiel a sus circunstancias. Hasta el poema mismo es truncado, como arrancado de raíz para recoger una realidad brutal. Miedo, desolación, desesperanza, soledad.

Así cada poema deja entrever, a veces, una carencia de impecabilidad. Marta Leonor no nos regala un poema puro, si no en bruto, sin labrar, tal y como surgió de la materia furiosa en que se funda. Y descarga una significación áspera, dolorosa. No se sorprenda de la inocencia.

"las hienas
moribundas esperan,
Quién arroje la primera piedra".

Ayer fue

Amiga de absurdos contrasentidos, entre el dolor y la dulzura dice

"Junto a él
la muerte caminaba impaciente,
por los alambres, en las riveras de los ríos,
bajo los árboles".

Los días que rompen otras muertes

Para quienes lean esta poesía no encontrarán poemas "bonitos", si no que poemas verdaderos, vitales, turbadores, pueden hasta ser rechazados, en sí ellos son casi asquerosos. Pero en realidad contienen la raíz del asco, ante un mundo violento, falso, cruel, inhóspito.

La ironía frente a la hipocresía social:

"El chofer que la acompaña
le abre la puerta por donde pasa
él dice: buenos días señora,
buenas tardes señora,
(...)
es una mujer como ninguna
que no conoce tiempo para rascarse los piojos".

Mujer como ninguna

Un erotismo puro y duro:

"el repentino golpe de la caída en la húmeda arena,
el portazo y la puerta que rechina
en su santuario en llamas
los vestigios de una tarde hepática
y la blancura de dos cuerpos
uno en otro,
apresurando entrar al ojo de una hiena".

Fechado

Una Managua sin maquillaje, las orillas de una ciudad sucia; no la que podemos y queremos ver desde las avenidas limpias, decoradas, esa ciudad es la escenografía de un personaje raído, un animal perdido, padre, madre, la ternura de un recuerdo de la infancia.

Esta mujer, que no quiere que la poesía sea el recuento de una lluvia dulce cayendo en la calle en una tarde hermosa. No. Porque ella ve y testifica de ese otro lugar.

"Vive en abismos de hombres
empañados como espejos el desvelo de los poetas
la rabia y el miedo que los ata como alacranes de
selvas".
Mariposa que duerme en la ciudad sin sueño

La vulgaridad de la carne expuesta a las miradas, desnuda en la carnicería, es la acumulación de imágenes que nos estremecen para destacar la ruindad de la guerra y la entretejida confesión de amor.

"como la vendedora que exhibe los sesos de las vacas
con sus hilillos de sangre sobre la mesa,
riñones, hígados y corazones lavados
que no sangran como el tuyo".

La poesía escrita por mujeres en la actualidad en Nicaragua, nos muestra la fuerza de una escritura auténtica, no encontramos en esta poesía ni una sola línea falsa o complaciente.

La poesía escrita hoy en Nicaragua es una poesía compasiva, abundante de vida, crítica, dura, mas no endurecida, irónica más no burlesca, amorosa mas no dulzona, intelectual mas no fría.

Huérfana embravecida, un libro del que yo escribí hace unos años que urgía ser publicado, es el primer paso de una poética en desarrollo firme y ascendente. Marta Leonor González, es una de las aventajadas hijas de la poesía escrita en Nicaragua que pone sus pies en el siglo XXI, para acompañar a otras voces que descoyuntan los significados y develan y limpian de telarañas un lenguaje ya no tan fresco que se manifestaba y mantenía hasta hace pocos años, en la poesía nicaragüense.

Matagalpa, 11 de octubre del 2001

o

 

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