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Foro de Opiniones (1)
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| 11.
Pienso que soy una liberal. Tengo 36 años y nunca jamás he usado un sostén, y
eso que soy bien abundante. No me preocupa como esto repercute ante los demás, debido a
que: a) A mi media naranja le gusta; b) es natural; c) Los sostenes son incómodos,
además de caros; d) hace que la gente me mire; e) me hace ahorrar buen dinero, etc.,
etc., etc. No puedo entender, aunque tampoco quiero juzgar, cómo puede haber mujeres que
no quieran vivir sin usar un sostén; no hay nada de malo en ello. Los sostenes son parte
de nuestra cultura, aunque la mujer europea no es de usarlo mucho. Vamos mujeres,
empecemos la revolución del '70 nuevamente... nadie podrá decir que es obsceno. Estar
sin sostén es confortable, sexy y natural. Y además garantizo también que hasta les
mejorará vuestra vida sexual. Dolores Domecq Pérez, Barcelona, España 12. Durante más de 20 años sólo he usado corpiño durante los dos embarazos y mientras amamantaba a mis hijos. Ahora, a los 41 años, cuando salgo a hacer algún deporte me pongo uno de esos viejos corpiños de la época del amamantamiento: son más grandes y elásticos y mis pechos se sienten más confortables. Pero, sino, siempre estoy sin corpiño, desde mi adolescencia. Lo que siempre es bueno para las mamas -y para los tejidos y los músculos que las sostienen- es hacer algún tipo especial de gimnasia. Es fácil hacerse masajes y es sorprendente qué bien se sienten los pechos después de recibir un buen masaje. Pienso que siempre debemos estar orgullosas de nuestros pechos; por eso, no hay que ocultarlos y mucho menos deformarlos tratando de empujarlos hacia arriba de una forma que para nada es natural. Josefina V., Bogotá, Colombia. 13. El brassier, esa prenda que la mayor parte de las mujeres -yo me excluyo- usan todos los días, puede afectar la salud de los senos. De acuerdo a un libro denominado "Purify Your Body: Natural Remedies for Detoxing from 50 Everyday Situations" (Purifique su Cuerpo: Remedios Naturales para Desintoxicar 50 Situaciones Cotidianas,Crown Publishing, 1997) escrito por Nina L. Diamond, la constricción crónica del tejido de los pechos debido a un brassier, puede ser muy peligroso para la salud de la mujer. La presión de esta prenda disminuye el flujo linfático, el cual limpia las células, tejidos y órganos de impurezas, toxinas y otros químicos (desodorantes, perfumes, etc.). Por eso, la autora recomienda: a) usar el tamaño exacto de brassier, nunca debe ser muy apretado; b) Nunca duerma con el brassier; c) Trate de estar sin brassier la mayor cantidad posible de horas al día, o siempre; d) Hágase masajes sobre las glándulas linfáticas que se ubican por debajo de cada brazo, en la zona próxima al pecho, por lo menos 4 veces por semana. Tengo 44 años (foto) y desde hace más de 20 que eliminé esta prenda de mi vestuario, más que nada debido a lo incómodo, si a eso le sumamos la salud... Mariana Vázquez Stone, Nueva York, Estados Unidos. 14. Soy doctor en medicina y tengo mi consultorio en las afueras de la ciudad de Valparaíso. Desde siempre les aconsejaba a mis pacientes mujeres que trataran de vestir corpiño lo menos posible, por los motivos que en este web ya se expusieron y comparto. No obstante, la cultura tradicionista pudo más y una paciente nueva, tras escuchar mi consejo hizo una denuncia ante el Colegio de Médicos de Chile por "presunto acoso sexual". Pude defender mi buen nombre y honor y el caso pasó al olvido, pero hoy día lo pienso más de dos veces antes de aconsejar a alguien. Probablemente, a muchos colegas les sucede lo mismo y por eso callan. Espero que este web sirva para difundir el tema. Fermín Rapela R., Valparaíso, Chile. 15. Mi mamá, Aurora, tiene 59 años. Toda su vida trabajó con plantas y jardinería. Nunca usó sostén y jamás permitió que mis dos hermanas y yo lo hiciéramos. Ella siempre sostuvo que era la forma en que la mujer debía cuidar su pecho: con naturalidad, ejercicios y masajes. Su trabajo, por cierto, le ayudó a que esas premisas se cumplieran en forma permanente. Siendo yo la mayor, 32 años, soy la que menos pecho tiene, pero firme y natural; mi hermana María Fernanda tiene 26 y hace muchos ejercicios, en tanto que María Emilia, de 23, prefiere los masajes cada vez que toma un baño.Nuestras amigas no entienden cómo podemos andar sin sostén alguno y tener tan buenos "balcones", muchas de ellas, con la poca edad que tienen pero que siempre usaron sostén, parece que tuvieran pasas de uva. Tampoco falta alguna vieja cascarrabias que nos tilda de "golfas" por salir a la calle así. Se equivoca, las golfas son las que más dinero gastan en ropa interior, en cambio nosotras jamás gastamos un céntimo. Gozamos de buena salud, tenemos pechos perfectos y nuestros maridos nos admiran más. Por eso decidí sacarles una foto a cada una... mujeres, ¡no seáis tímidas! María Laura Santillueva, Madrid, España. 16 (10). Pienso que, en primer lugar, las mujeres deberían sincerarse consigo mismas y determinar exactamente por qué se ponen un corpiño todos los días. En mi entender, la gran mayoría lo hacen por una cuestión de pudor "como para que no se note que una no lleva nada por debajo de la ropa". Recién después de esa afirmación, las mujeres pensamos si el corpiño sostiene los pechos y eso ayudará a que no se caigan, y finalmente, pero muy sobre el final, tal vez pensamos si usarlo hará bien o no. Será entonces la hora de comenzar a pensar de atrás hacia adelante y probablemente así nos demos cuenta que más que una prenda íntima, es una prenda que nos intima a que nos la pongamos por el famosos "que dirán". Dejemos de pensar en los demás, que nadie nos intime y decidamos nosotras mismas cómo queremos que sea nuestra real intimidad. Y si es saludable, mejor aún. María José Petrúngaro, La Plata, Argentina 17. Me gustaría que alguna mujer me (nos) comente cómo hizo para vencer la vergüenza y la timidez para salir a la calle sin corpiño. Traté de hacerlo en varias ocasiones pero a las pocas cuadras volví a casa urgente a ponermelo. Sentía que todas las miradas apuntaban hacia mi pecho. Muy buena la página. Alicia González, Cdad. de Buenos Aires 18. (5). En relación a la carta Nº 5, les cuento que mi mejor amiga y yo, que tenemos el mismo tipo de físico, la misma edad, la misma cantidad de hijos y amamantamientos, etc., decidimos a la misma vez "subirnos" las lolas, para lo cual acudimos al mismo cirujano. Nos operamos con pocos días de diferencia y nos implantamos el mismo tipo y tamaño de prótesis. El cirujano nos aconsejó a las dos no usar más ningún tipo de corpiño. Yo le hice caso, mi amiga no. Yo no tuve ningún problema y mis pechos, después de seis meses, están suaves y blandos: cada día más bonitos y mi marido más que agradecido. Además aprendí a deshacerme de una prenda por demás molesta e incómoda. Mi amiga siguió usando corpiño: sus pechos ya se encapsularon y volvieron duros como una roca. Según el cirujano, la culpa la tuvo ella misma por volver a usar corpiños, especialmente de los armados con aro. Moraleja: bye bye, corpiño... nunca más! Mirta Pérez Ayala, Rosario, Argentina 19. (17). Respondo a la carta 17. Hay que tomar en consideración que, con corpiño o sin corpiño, ningún hombre mira a una mujer a sus ojos sino a sus pechos. Nuestros pezones son los ojos ante el sexo opuesto. Esto es inevitable y buena cuota de culpa la tenemos nosotras mismas. Entonces, al salir a la calle sin corpiño debemos sentirnos igual que siempre, preocuparnos por nosotras y los nuestros, y no preocuparnos por saber qué pueden llegar a decir o pensar los demás. Nuestro deseo de estar sanas debe estar, además, por encima de cualquier verguenza. Noemí Wainstein, Santiago, Chile 20. La primera vez que escuché algo similar fue a mis 12 años, y por supuesto no lo creí. Cuando yo tenía 40 tuve una alergía y tuve que dejar de usar corpiño durante varios meses. Me sentí bien y la alergia se me pasó. Luego volví a usarlos. Creo que este tema se debería de explicar a los chicos desde muy temprana edad así no se acostumbran a que "los tienen que usar" y pueden optar libremente. A esta altura de mi vida (tengo 51) creo dificil acostumbrarme a no usarlos, aunque posiblemente los empiece a usar menos. Sin corpiño me siento extraña, creo que se nota (y que no está "bien") pero me da una sensación de libertad tanto física como mental. Agradezco todo lo expuesto y lo voy a tener en cuenta tanto para mi como para el día de mañana en que pueda tener nietas mujeres. Olga García, Buenos Aires, Argentina |
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