Pechos Siempre Saludables... y Eternamente Hermosos

Este sitio en Internet tiene la finalidad única de informar, no pretende ser un sustituto del consejo de su médico. Consulte a un especialista antes de emprender cualquier dieta, régimen o ejercicio, especialmente si es mayor de cuarenta años de edad. Siempre, en caso de duda consulte con su médico.

Veredicto: ¡Culpable!

Por M. M. *

Probablemente cuando el francés Phillipe Brassier inventó hace casi un siglo la base de la prenda que lleva su nombre (según la zona de Latinoamérica el nombre varía: corpiño, sostén, brassier, etc.), no se imaginó nunca que con el correr de los años se llegaría a detectar el daño que produce el uso de la misma en la salud de los pechos.

Personalmente, desde hace mucho tiempo me preguntaba si esa prenda no resultaba molesta y contraproducente. Basta con ver que cuando la mujer se lo quita: la primera reacción que tiene es de alivio seguido de ganas de masajearse la zona que estaba cubierta por el elástico y luego los pechos mismos.

Imaginemos que nos ponemos una gruesa banda elástica sobre la mano, cubriendo tanto la palma como los dedos, y lo dejamos durante todo el día. Por la noche, al sacar la banda, sentiremos los dedos entumecidos y toda la mano se verá envuelta en una sensación de frescura y libertad. Pues bien, los pechos sienten exactamente lo mismo.

Vale decir que, desde que la mujer comienza a utilizar el soutien, empieza un proceso de adormecimiento completo de ambas mamas, tanto a nivel fisiológico como muscular. El resultado, con el paso de los años, puede ser la aparición de nódulos, quistes y hasta células cancerígenas; desde el punto de vista muscular, al no haberse ejercitado nunca, los pechos se vuelven fláccidos y, dicho vulgarmente, "se caen".

Claro está que el sostén es una prenda que, por costumbre, es de uso "obligatorio" desde el mismo momento en que la mujer comienza a desarrollar sus glándulas. En rigor de verdad, creo que nadie sabe a ciencia cierta por qué es "obligatorio", ya que si se les pregunta a las mujeres las respuestas pueden ser de todo tipo y consistencia. Algunas señalan que es para "sostener"... lo que todavía no se cayó (sic); otras dicen que es para tapar, para que no se vean, sin importar si tienen puesta una prenda transparente o un grueso saco de lana... y no faltan las que fueron educadas por sus madres en el sentido que las que no lo usan están cometiendo algún tipo de "pecado". Así, con el paso de los años, el uso de la prenda se vuelve automático: se pone por la mañana y se saca por la noche, aunque increíblemente hay cientos de miles de mujeres que no se la quitan ni siquiera para dormir.

La primera señal de alerta sobre el uso del corpiño la dieron en 1996 un grupo de científicos de una famosa universidad estadounidense, en el sentido que, tras rigurosos estudios y años de análisis, habían llegado a la conclusión que el uso de dicha prenda y la aparición de células cancerígenas estaban, en apariencia, directamente relacionadas. La señal de alerta, a nivel mundial, no se hizo esperar. Todos los diarios y periódicos del mundo ocuparon con grandes superficies numerosas páginas reflejando el descubrimiento al cual habían arribado.

Las reacciones por parte de la industria de la lencería no se hicieron esperar. Es más, la reacción en cadena hizo recordar a las presentaciones que las tabacaleras hacen de tanto en tanto. El tema fue abordado en cientos de programas televisivos y revistas "para la mujer": reportearon a cuanto médico se les cruzo en el camino. Las opiniones fueron encontradas y el ejemplo del cigarrillo se volvió a notar. Cuántas veces hemos visto a prestigiosos médicos con un cigarrillo en la mano, mientras pregonan a sus pacientes que dejen de fumar por cuanto hacerlo es dañino para la salud!!!

Pues bien, hubo médicos que estuvieron de acuerdo con lo denunciado por los científicos, en tanto que hubo otros que señalaron que una cosa no tiene nada que ver con la otra. Si a esto último se agrega el "aporte" (entiéndase lo que cada uno quiera) de la industria de la ropa interior, el resultado fue que pronto el tema haya sido archivado hasta tanto se hicieran más estudios. Esta situación hizo recordar al "affair" de los implantes con siliconas para agrandar el busto. Miles dicen que hace mal, otros miles dicen que no... ¿quién es el dueño de la verdad?

Tal vez lo más contundente sobre el tema que llegó hasta mis manos fue una revista de una asociación escandinava de medicina, en la que se citaba que, efectivamente, el corpiño hace mal. Entre los antecedentes señalaban, por ejemplo, que se había descubierto que en la población indígena femenina prácticamente no existen casos de enfermedades en los senos, de ningún tipo ni característica. Demás está decir que dicha población jamás usó alguna prenda, siquiera parecida, al corpiño que actualmente se conoce.

En ese artículo se detallaba también que en la década del ’60, cuando surgió la famosa "liberación femenina" con la recordada frase "bra-free" (libre de corpiño), época durante la cual miles de mujeres en los Estados Unidos y en Europa dejaron de usar la prenda en señal de protesta, los índices de patologías de todo tipo en los senos femeninos habían disminuido considerablemente.

Vale decir, y con los antecedentes aquí ilustrados, quedaría demostrado que usar la prenda en cuestión, resulta "dañino" para la salud. Por supuesto que no se le puede achacar al soutien cualquier cosa que se presente en la salud de las glándulas mamarias, Pero que influye, está perfectamente definido. Ya Nostradamus decía, hace unos cuantos siglos atrás y en su condición de médico, que no era aconsejable apretar los senos para "levantarlos", de acuerdo a los dictados de la moda de aquella época.

Y citando justamente la moda, resulta verdaderamente llamativo que en la actualidad la mayoría de las modelos, que necesitan gozar siempre de buena salud ya que no pueden darse el lujo de estar ausentes, siempre aparecen sin sostén tanto cuando están trabajando como cuando están en sus casas; muchas actrices, por los mismos motivos, también las imitan. En ambos casos, no sólo las jovencitas lo hacen, sino que la práctica del "no-corpiño" lo llevan adelante mujeres de todas las edades.

Actualmente, de aquel "soutien" original poco o nada queda. Los diseñadores de las prendas íntimas femeninas no descansan nunca ya que en forma permanente deben presentar nuevas colecciones. Así fueron apareciendo los corpiños armados, con aro, sin aro, con banda elástica gruesa, con banda elástica fija, de copa entera, de media copa, con breteles, sin breteles, con "push-up", etc. Si se analiza fríamente, el tema es terrorífico.

Todo es cuestión de acostumbrarse: dejar de fumar cuesta mucho, pero no es un imposible. Dejar de usar una prenda, debe resultar mucho más fácil y menos traumático; probablemente -y para las más pudorosas- todo pase por saber buscar alternativas. Todo es cuestión de conducta, acostumbramiento y ganas de vivir saludable.

Como este tema no termina aquí, invito a quien quiera hacerlo que exponga sus ideas, comentarios, experiencias, etc., en la sección de Opiniones, o en el Libro de Visitas o bien suscribirse gratis a la lista de correo.


* M. M. son las iniciales de un investigador y periodista argentino, autor de este web-site; reside en Buenos Aires y puede ser contactado por e-mail haciendo click AQUI

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