MARCHA AL NORTE
No somos objetos: una resistencia militante por la protección de la vida
Nuestra limitación radica en la ignorancia, no en la incapacidad. Ignorancia respecto a lo que podemos, ignorancia respecto a nuestras propias capacidades. Ignorancia hábilmente reforzada por la voracidad de un estilo de vida con el que nos hemos comprometido. Cuando las instituciones son murallas, lo que está mal son las instituciones; éstas deben destruirse o en su caso reformarse y adecuarse a las exigencias y necesidades vitales de la sociedad y nunca al revés...si quiere hacerse efectiva la participación democrática. La organización de las comunidades y la participación conjunta de éstas son vitales para que todos sigamos existiendo, se nos niega el derecho a proteger, reproducir y desarrollar nuestras vida. Trabajamos en lo desagradable para comprar lo que no necesitamos, sólo hablan de libertad comercial y nunca de Ser.
Pero ya no, ya no queremos, hoy sabemos que podemos crear en conjunto mundos donde crecer parejo, todos, todo el mundo, incluyendo el misterioso mundo en que vivimos y que pocos perciben como un ser vivo, pero todos aprenderemos.
La Globalización Empresarial –¿o la llamaremos por su nombre?: el Imperialismo– necesita de una prensa que simule ser libre. Necesita de aparatos que simulen administrar la justicia. Así que esto –todo esto– es el "Imperio". Esta leal confederación, esta obscena acumulación de poder, esta distancia creciente entre aquellos que toman las decisiones y aquellos que las tienen que padecer. Nuestra lucha, nuestra meta, nuestra visión de Otro Mundo, debe ser eliminar esa distancia.
Así que, ¿cómo resistimos al "Imperio"?
Podemos reinventar la desobediencia civil en un millón de maneras distintas. En otras palabras, podemos ingeniar un millón de maneras de convertirnos en un joder colectivo. La revolución empresarial colapsará si nos rehusamos a comprar lo que venden –sus ideas, su versión de la historia, sus guerras, sus armas, su noción de la inevitabilidad, lo que dicen es nuestro destino: la extensión de las ideas de "comprar" y "vender" a todos los ámbitos de la vida, lo cual constituye un verdadero culto al "libre mercado", es decir, al capitalismo.
La cosmología de las marcas es un universo mítico que requiere una perpetua expansión en la vida real, y con ese fin las corporaciones se abalanzan hoy sobre los que antes eran servicios públicos; sobre lo que en un momento fue de todos, como el agua y los bosques, e incluso sobre los códigos genéticos que pertenecen a la naturaleza o quizás a un Dios sin instituciones, ya que han comenzado a patentar especies artificiales, creadas mediante la manipulación de los genes. Una transferencia masiva de riquezas y conocimientos públicos a manos privadas, que a su vez implica el desplazamiento del poder y la toma de decisiones a puntos cada vez más alejados de los lugares en que se sienten los efectos de las decisiones tomadas.
El poder real se ha trasladado del ámbito local al estatal, del estatal al nacional y del nacional al internacional, hasta que, finalmente, la democracia representativa significa votar cada tantos años por políticos que usan ese mandato para transferir los poderes nacionales a la OMC, el FMI, el Banco Mundial y las empresas trasnacionales.
Como contrapartida, hay que abrir ventanas que permitan respirar profundo y saborear la libertad. Existe un consenso emergente acerca de que descentralizar el poder y construir alternativas comunitarias para la toma de decisiones es esencial para contrarrestar el dominio de las corporaciones multinacionales, a lo que habría que agregar un replanteamiento del poder (que lo diferencie de dominio), no se trata pues de un cambio de lugares sino una extensión del poder en su esencia.