Dejarse
llevar
Marcelo D.
Ferrer
La Plata,
Buenos Aires, Argentina.
Si la tarde cae o se levanta,
¿no da igual?
Hay razones pensables
para que esta bella soledad
sature de encantos esta
tarde
y su pausado andar.
La espontaneidad arrasa
la consistencia del tacto,
se masifica el espíritu
con la tarde que apenas cae.
La penumbra nos borronea la
vista,
En abstracto, se conectan las almas,
tu vestido... mi camisa,
comienza el dulce juego de
caricias.
Si soltar pasiones es fusionar en éter corazones,
piel, pollera y
pantalones...
que dormiten fuera los
rosales
o que el tilo mude sus
amarillos invernales...
Que anochezca !
Que amanezca !
Que se sature el aire del
roce incansable de tocarse
¿hace eso la diferencia al
expresarse?
Fusionar y dejarse llevar...
calentar el aire y flotar,
buscar una huella en tu cuerpo
y comenzarla a andar...
Amarnos en esta tarde de caída
leve pero magistral
hasta que el ángel de esta tan
complaciente soledad
nos diga que hemos a la tierra de
regresar.