La carne
trémula
Marcelo D.
Ferrer
La Plata,
Buenos Aires, Argentina.
Condené mis labios a tus
senos
recorrí los tuyos con mis
dedos...
Hundí mi vientre en tu vientre
soltaste tus muslos
ardientes.
Sensibles contactos de mi
saliente
abrieron senda en tu
vertiente
rojas paredes y delicados
dobleces
cobijaron mi vigor y temple.
Abandonados al instinto
inconsciente
de acaparar caricias
imprudentes,
saboreamos el néctar
complacientes
de nuestros incausados ríos surgentes.
Nació un suspiro que preludió placeres,
acaparamos brisas cual amaneceres,
de la mano de un ángel dejamos
el suelo
para flotar libres por los
umbrales del cielo.
Oh! dulce dama encaramada
en sutiles formas inmaculadas...
rozas mi piel con tu piel
aterciopelada
y se rinde ante ti viril
espada.