DIFÍCIL QUE VIVA
(Relato hiperbreve)
Marcelo D. Ferrer
La Plata, Buenos
Aires, Argentina.
Avanzaba
como tropezando.
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Tintinearon unas monedas mientras sus
dedos y ojos escarbaban ansiosos
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dentro de la bolsa: -No
alcanza! -Susurraron sus labios morados-. Igual elevó la
dignidad hasta su frente, y acomodando mugrientas matas de cabello
cobrizo, continuó.
Nada estaba bien aunque se
esforzara en disimularlo.
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Chancleteando deshilachadas zapatillas
sin cordones y desoyendo la insubordinación de un estómago que
no obedecía a su pudor, avanzó. Se adivinó en el espectro
de una vidriera sin mirarse mirando; y quebrada, y rendida, por entre
la curtiembre apergaminada de su cara, el cause de una lágrima
le lavó del smock de su hábitat.
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En la esquina se detuvo. La
correntada de seres estigmatizados en una búsqueda
distinta a la de ella, apenas la esquivó. De pié sobre el
cordón hacia la calle, parecía
mecida por un viento sin brisa. Bamboleante extendió sus brazos como pájaro; recordó
besos, abrazos y caricias; imaginó que el escalón bajo sus
pies era cornisa, y voló...
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al escueto comentario de un
diario,
junto al relato del chofer
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que le regaló un epitafio.
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2003
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