Sitio oficial del escritor argentino: MARCELO D. FERRER

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Sentimientos viscerales
Marcelo D. Ferrer (*)
 

    Un domingo cualquiera de este 2006, una mesa, una familia y el mismo tema recurrente. Uno ataca; otro defiende. Un escenario que se traslada al mismísimo país.

 

    Quienes ven en el presidente a un luchador, lo aprecian; quienes ven a un demagogo, se encolerizan. 

 

    Es recurrente este sentimiento encontrado en la República Argentina. Será, quizá, por la vehemencia que nos caracteriza, o esa inquina que nos hace pulular los extremos. Amamos u odiamos; y en la fragua, capaces de batirnos con molinos de viento.

 

    Jamás las heridas sanan por completo. Persistentemente retornamos sobre las migajas de un pasado con vigorosa entidad presente... Como si a este país con pecados de concepción no le correspondiera al fin la redención de los unos y los otros.

 

    Llegada la hora de la autocrítica, ésta se encapsula en el individualismo de quien la expresa lejos del consenso reflexivo para una expiación de la culpabilidad de todos; un perdón -si se quiere sin olvido- que nos reconcilie con el futuro.

 

    Y de futuro poco se habla. Lugar, el futuro, en el que al fin y al cabo confluiremos para bien o para mal; un espacio irredimible antes de ser soñado, siquiera.

 

    Esta atemporalidad nos desconecta con la realidad, con aquello que debe hacerse ahora como prenda del futuro, y no como represalia del pasado. 

 

    Cuando desde las vísceras discutimos si Kirchner es bueno o malo, un sentimental o un demagogo, lo hacemos a la luz de cómo salda los resentimientos del pasado sin sopesar en cómo modela a la sociedad para los desafíos del futuro.

 

    El mundo sigue, sin embargo, a expensas de nosotros, y ni siquiera en ello hallamos al adversario común que es el estancamiento.

 

    No hay beneficios perdurables mientras haya ganadores y vencidos, en el marco de una sociedad democrática, siempre habrá espacio para que los vencidos expandan su resentimiento y esperen. Luego viene el tiempo de emitir la factura en sistemática alternancia sin solución de continuidad.

 

    La no practica del consenso es una idiosincrasia a cambiar; parte de un autoritarismo caciquesco impreso en nuestra genética nacional; una argentinización del ejercicio del liderazgo que hace perdurable al pasado, obnubila al presente y desaparece al futuro. Si el germen autoritario no está en el gobierno, persiste en la intemperancia del pueblo. En tales circunstancias hemos derrocado gobiernos difiriendo en los instrumentos. 

 

    En la actualidad, a la reticente búsqueda del consenso, hay que sumar el agravio y la utilización especulativa de los medios que profundiza la segmentación nacional, una garantía del producto "retórica del pasado" que solemos comprar sin que importe su precio.

 

    La falta de debate, siquiera en el gabinete nacional, focaliza la inquina en la persona del hacedor que es su propio vocero. La manera inconsulta de las decisiones al margen de la institucionalidad, la subestimación de la oposición que también es pueblo, y la falta de objetividad, aseguran para el futuro más desencuentros. 

 

    Un domingo de este 2006, probablemente igual a uno del 2008; como cualquiera en tiempos de Rosas, de radicales y conservadores, de peronistas y antiperonistas, de azules y colorados... de kirchneristas y antikirchneristas. 

 

(Se autoriza su difusión con mención de la fuente)

 

(*) MARCELO D. FERRER nació en la ciudad de La Plata, provincia de Buenos Aires, República Argentina. Es Contador Público y Licenciado en Economía; Escritor, Poeta y Ensayista. Es miembro y ha presidido diversas O.N.G. dedicadas a la educación y al servicio comunitario.

 
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