Obras Corales

 

    Rachmaninov posee un extenso repertorio de obras corales sin acompañamiento, asi como numerosas canciones, algunas adaptadas para orquesta y de gran belleza, como el famoso Vocalise op.34, nº14.

    En esta página quiero destacar el pequeño grupo que escribió para Coro y Orquesta. Son obras no muy conocidas (comparando con los conciertos para piano, por ejemplo), pero que en mi opinión son esenciales para todo admirador del autor.

     Son en total tres:

    *  Una cantata, llamada "Primavera", op.20, que data de 1902 (justo después de su gran depresión tras el estreno de su primera sinfonía), inspirada en un poema de amor de Nikolay Nekrasov (1821-77).

    *  "Tres Canciones Rusas" op.41 (1925), piezas bellísimas de excelente factura.

    *  "Las  Campanas" op.35, obra en la que quiero profundizar a continuación. 

 


 

    Sinfonía Coral "Las Campanas", op. 35

      La inspiración para componer esta obra le vino a Rachmaninov de un admirador suyo. Este le envió una copia de una reinterpretación de los famosos versos de Edgar Allan Poe, por el poeta Konstantin Balmont, contemporáneo de la época. El trabajo fue empezado en Roma en 1912, y finalizado en su Rusia natal.

      Se interpretó por primera vez en 1913, en San Petersburgo, bajó la dirección del propio Rachmaninov.

      Estructurada y descrita como una Sinfonía Coral, "Las Campanas" comprenden cuatro movimientos, los cuales expresan las diversas etapas de la existencia humana, a través de la metáfora del sonido de las campanas.

      La obra se inicia con la expresión del nacimiento y la juventud, simbolizados por las "campanas de plata". Está escrito para tenor solista, coro y orquesta, cuya excelente combinación crea un ambiente mágico y de fantasía...   Las "campanas de oro", el amor y el matrimonio son representados en el segundo movimiento, escrito para soprano y coro. Posteriormente, ya en el tercer movimiento (sin voz solista), las campanas del terror, el miedo y la angustia tomaran su protagonismo, para dar lugar al sonido de la muerte,  representado por las "campanas de hierro", en el "Lento Lugubre" final.

    La muerte protagoniza el más dramático y sobrecogedor episodio de esta obra. Este cuarto movimiento está escrito para barítono, coro y orquesta, una combinación que Rachmaninov lleva a cabo con verdadera maestría... la dinámica, rítmica y el uso de los timbres recuerdan a la "Isla de los Muertos", y el juego con el lúgubre canto del solista, y con los agudos del coro y de las cuerdas generan un ambiente realmente sobrecogedor.

    Se trata de una de las páginas más bellas de toda la obra del compositor. La comparación con la "Isla de los Muertos" es inevitable, y merece compararse la visión post-muerte. En las campanas, nos encontramos con un final ascendente, tal vez no demasiado luminoso, pero si esperanzador... todo lo contrario que el pesimismo reinante en los últimos compases de la obra maestra de 1909. 

 

    Grabación Recomendada:

    En el sello DECCA podeis encontrar las tres obras para coro y orquesta anteriormente mencionadas en una excelente interpretación, en un único CD de inmejorable calidad:

    Dirección: Charles Dutoit.     Solistas: Pendachanska, Kaludov, Leiferkus

    Philadelphia Orchestra, Choral Arts Society of Philadelphia.      P,C 1994, REF 440 355-2

 


 

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