Sadelas

(Sociedad Amigos de la Salud)

El mercado *productivo*

 Manuel C. Martínez M. 

Mientras no se dilucide perfectamente de dónde viene  la ganancia embolsillada por los empresarios, y porqué los trabajadores  viven, se desarrollan y mueren como tales, siempre se creerá, se computará y  sostendrá  que los aumentos de salarios exigidos por el trabajador son  aumentos del costo de producción y que tales aumentos consecuencialmente
deben ser trasladados al mercado en forma de precios.  Y hasta aquí todo luce normal.  El meollo aparece cuando el trabajador  ve que sus salarios vigentes   no le  cubren sus necesidades personales, mientras la riqueza de su patrono se  mantiene intacta y hasta en permanente ascenso.

Como sábese (por los entendidos) para el patrono e industrial sólo existen  dos componentes principales de costo: 1.- el coste fijo y 2.-, el variable.  En este último incluye los salarios, y este patrono termina sumando ambos desembolsos  como valor del costo de producción  al que le agregaría la ganancia que  logre sacar del mercado, según sus habilidades mercadotécnicas y
gerenciales.

En números: a + b + g = Precio de de las ventas, para a = maquinarias, equipos, materias primas, energéticos, alquileres y otros; para b = salarios, y para g= ganancias del mercado.

Ese  análisis, por demás simplista y vulgar es el que paradójica pero  explicablemente priva  en la mentalidad de la Economía Burguesa practicada  hasta de sus más connotados profesionales, teóricos y hasta Nobelados.    Es decir, el patrono iría al mercado con una valor dado: a + b , y regresaría con  más valor o con la ganancia que logre retirar del mercado (g). Un análisis menos superfluo nos dice que eso podría ser válido en sólo en términos rigurosamente microeconomicistas, pero no en términos macro, ya que  no todos los concurrentes  o comerciantes podría sacar  más de lo lleven,  porque eso sería un inconcebible acto de magia o de prestidigitación.

Lo que realmente ocurre es que el valor total de la producción de un período  no siempre puede venderse toda dentro de este, y su remanente es lo que va  acumulándose en forma de inventarios invendibles o forzosamente fríos tanto  de materias primas como de maquinarias y equipos complementarios. Por eso  le crece la riqueza al patrono, al conjunto patronal, porque sencillamente  no tienen a quien venderle sus excedentes productivos, y esto nos lleva a la  conclusión de que esos excedentes preexisten al mercado, y cuya fuente no  puede ser otra que la parte impaga de mano de obra aplicada durante una  jornada que supera las necesidades mínimas de la fuera del trabajo, que es  lo que reconoce el patrono como salario, y excedentes que se conocen con el  malsonante nombre de plusvalía.

En números: a + b + p = Costo de producción,  para a = maquinarias, equipos, materias primas, energéticos, alquileres y otros; para b = salarios o subvalor, y para p = plusvalor o valor del trabajo impago. p + b = valor producido en la producción por la mano de obra o productividad económica.  
 

Solo por esta nueva vía interpretativa podríamos entender que lo que  solicita el trabajador cuando  pide mejoras salariales es simplemente que sus patronos compartan su riqueza  acumulada en sus manos, porque esta no le pertenece enteramente, porque el  patrono podría mejorar los salarios sin tener que aumentar los precios ya  que esto es reciclar el problema de la insuficiencia salarial.  Podríamos entender que  el mercado no es productivo 
 

Y digo: mientras este problemita no  se resuelva y no tengamos claro que  todos los diferenciales de precio, entre los de compra y venta en el  mercado, son complejos convenimientos del reparto que el patrono, como vendedor,  practica con sus colegas de mercadeo, a fin de  repartirse e interdistribuirse el diferencial que primeramente obtuvieron,  como productores en el mercado de asalariables, en la bolsa de trabajo, en la contrata de mano de obra.

En números: Costo de producción = a + b + p = a + b + g ,  para g mayor, ≤ = p obtenida  en el mercado según tasas promediales de ganancias resultado de competencias de productividad en el mercadeo, que en el mercado no hay producción de nada sino distribución de la producción que a él se lleve.

Por supuesto, cuando se cree y maneja que el trabajo asalariado es una constante y que a  mayor salario, mayor costo de producción (no de productividad), entonces, de  Perogrullo,  cualquier pizca de incremento salarial tiene que ir con cargo a  los precios del mercado. Muy diferente cuando admitimos que el asalariado es la verdadera variable en la producción, habida cuenta que el trabajo crece con la jornada, más allá del valor del sustento del trabajador involucrado.

Para que los patronos burgueses desinflen sus ganancias o la compartan sin  que esos aumentos salariales provoquen inflación tendrían que entender que  el valor aportado por sus trabajadores no es una constante sino una variable   verdadera, igual al trabajo  humano invertido en su empresa gracias  a la  contrata  de determinado número de trabajadores por sólo un salario contractual y   leoninamente convenido.

El meollo está, para los entendido en la Economía Marxiana, en que el  patrono compra trabajo y sólo paga fuerza de trabajo, que el patrono recibe  toda la  productividad  de sus trabajadores, y a cambio  sólo les  reconoce un subvalor, una parte de su valor, para quedarse con la llamada  ganancia o  plusvalor. Tengo un trabajo en un  página Web que se llama El problema de la  Transformación, donde toco este delicado e inadmitido fenómeno del origen  del valor:  www.pagina.de/sadelas   *El problema de la Transformación*.

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