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MANIFIESTO
ARGENTINO |
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REACTIVACIÓN INDUSTRIAL Primer Manifiesto Lanzar un Programa de Reorganización de Empresas del Estado en áreas estra-tégicas: evaluar, recuperar y eventualmente refundar organismos como la Junta Na-cional de Granos, la Junta Nacional de Carnes, el INTA (Instituto Nacional de Tecno-logía Agropecuaria), el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial), Vialidad Na-cional y un Organismo Estatal de Fomento al Comercio Exterior. Habría que estudiar también la creación de un nuevo organismo petrolero estatal, tanto para la investigación y planeación como para la producción, explotación y exportación de petróleo y gas, y organismo que debe tener todas las ventajas que es lógico que tenga un orga-nismo estatal de este tipo. En todos estos casos, las estructuras deben ser técnicas y no políticas, pequeñas y eficientes, situadas en el interior del país y no en la Capital Federal, autárquicas y controladas por comisiones de control ciudadano. Segundo Manifiesto Para lograr que los productos argentinos tengan precios competitivos con los importados de cualquier parte del mundo, de modo que no sólo sean comprados en el mercado local de nuestro país sino que ade-más puedan ser exportados generando divisas, es necesario cambiar radicalmente las políticas de impuestos y de estímulos. Bajando los impuestos, y simplificándolos, podría lograrse que los precios de nuestros productos industriales, comerciales y servi-cios sean competitivos internacionalmente. Hoy tenemos impuesto al valor agregado, a los ingresos brutos, a los bienes personales, al cheque, a las ganancias, a la ganan-cia presunta, cargas sociales, autónomos, etc. Todo podría simplificarse si cada em-presario o patrón, al final de cada mes, en un sencillo trámite bancario llenara un for-mulario único de pago de un porcentaje (por ejemplo el 10%) de su ganancia neta, que surgiría de la diferencia entre Ingresos y Egresos. Así se igualaría, simplificando: todos pagarían mensualmente el 10% de sus utilidades netas, y no se legislarían excepciones de ninguna índole, cualesquiera fuesen las ramas de producción, capacidad exportadora o necesidades importadoras. De este modo, cobrando poco a muchos, el resultado será mucho más dinero recaudado, y fácilmente controlable. Esta política, además, será tentadora para los argenti-nos que quieran iniciar nuevos emprendimientos, y para los capitales extranjeros que verán la oportunidad de hacer aquí buenos negocios con transparencia e impuestos moderados. Además, cada empresario, comerciante, profesional o trabajador autóno-mo ya no necesitará ser experto en Ciencias Económicas para liquidar sus impuestos. Simplemente llenando los pocos items del formulario (ventas, compras, sueldos, alqui-leres, servicios, etc) y haciendo una sumatoria para obtener su ganancia, podrá aplicar el porcentaje del 10% y pagar en ventanilla bancaria. Por supuesto, la obligación de todos los causantes impositivos consistirá en tener disponible, en el domicilio declarado, toda la documentación que sirva como evidencia real de lo declarado en cada declaración jurada mensual. El sistema se complementará con dotaciones de inspectores honestos, inflexibles, bien pagos y en permanente movilidad, y con la aplicación de multas muy altas a quienes hayan tergiversado sus declaraciones y se hayan aprovechado de la simpleza del pago de impuestos. Estamos seguros de que esto, tan simple como parece, permitirá que los emprendimientos que hasta hoy sobrevivieron aumenten su producción, los capitales externos recomiencen a invertir en el país y los productos argentinos empiecen a recuperar mercados externos. Y el resultado inmediato será el abatimiento genuino de la desocupación. |