Mucho tiempo nos entretuvimos buscando con quien trabajar, atrás habíamos dejado nuestras juveniles pretensiones de liderazgo, pero no hallamos nada. Buscamos movimientos a los que integrarnos, vimos el nacimiento de la CND con esperanza pero pronto desapareció sin dejarnos siquiera una desesperanza. Buscamos entonces compañeros de ruta, pero todos andaban ocupados en la autoconstrucción de su ser y en cosas que no entendíamos: nos seguimos quedando solos. Fuimos con los políticos y con el gobierno de Xochimilco pero ellos andan metidos en el negocio de los puestos de elección y de gobierno.
Entonces dijimos que había que crear nuestro propio movimiento, lo intentamos y en esas andamos, pero pronto nos dimos cuenta de que hacer nuestro propio grupo era hacerle al buey porque terminábamos dándole salidas al sistema tal y como lo hace la guerrilla.
No nos resultó nada, quedamos solos y sin nada como al principio. Supimos entonces que contra el sistema no se puede, supimos entonces que estábamos instalados en la resistencia. Aquí seguimos.
Resistimos. Ahora sabemos que lo que hemos hecho es resistir: resistir a que se nos imponga una moda, resistir a que nos seduzcan para participar en elecciones inútiles, resistir a ser un consumista más, resistir a los programas de estudio confeccionados por quienes no los estudian, resistir a escaparse mediante las vacaciones, resistir a ser encerrados en nosotros mismos, resistir a ser bello a fuerza, resistir a ser cola de autobús del gobierno, resistirse a pagar impuestos, resistir a ver la tele y sus comerciales, resistir a todo lo que no esté en la vecindad de nuestra experiencia y la de nuestros hermanos, resistir a los embates de nuestros propios compañeros y de nuestra propia mala voluntad. Esa es nuestra tarea: RESISTIR.
Por eso proponemos que hay que rehacer la vida colectiva a partir de oponer microsistemas al sistema, para resistir mejor sus embates. Aunque no se pueda, vamos a seguir resistiendo.