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Propuesta para la refundación del PRD
Los vergonzosos actos de corrupción que encabezó René Bejarano han puesto al descubierto una faceta del PRD que todo mundo sabíamos pero que había permanecido formalmente oculta para la opinión pública. En realidad quisimos creer que nadie, salvo nosotros sabíamos que las cosas no marchaban de acuerdo con los principios de honestidad y trabajo que pregonábamos. Las corrientes de opinión acabaron apoderándose del partido ya que este se limitó a reproducir una estructura similar a la del PRI y del PAN y la consecuencia lógica es que acabe conduciéndose tal cual esos partidos.
Un partido organizado internamente en base a la mera representatividad sin objetivos sociales concretos no puede sino acabar en poder de quien tiene más dinero para organizar o mayor capacidad de manipulación, lo cual no necesariamente coincide con principios de honestidad y lucha a favor de la sociedad. Esto hoy lo sabemos, la representatividad que han alcanzado las corrientes de opinión de los partidos no se ha traducido en honestidad y compromiso de lucha al lado de las mayorías del país, sino que por el contrario, se ha traducido en una lucha sorda por el poder mismo. La lucha por el poder rápidamente ha degenerado en una lucha por el dinero y por el control; olvidando que se luchaba por el poder como instrumento de lucha de las mayorías y no para el enriquecimiento y la manipulación.
La representatividad sin fines sociales concretos degenera en lo que ha parado el partido. No son las personas concretas las causantes de la crisis del partido sino que, es la forma de estructuración del mismo la causante de dicha crisis. Hemos reproducido al interior del partido al mismo sistema que decimos combatir. Es necesario entonces organizar la vida partidista de manera distinta a como se organizan los partidos que dominan la escena política nacional. Es necesario rebasar los niveles de manipulación de la gente como forma única de mantener presencia social.
Por décadas la izquierda mantuvo su presencia y creó profundas raíces entre la gente a partir de trabajar directamente en las fábricas, en el campo, con los indios y en todo lugar en donde la gente necesitaba apoyo, el fin único que se perseguía era el cambio de la situación social en la que unos cuantos se enriquecen a costillas de las mayorías. Por desgracia ese modelo se agotó degenerando en modalidades impotentes como la de una izquierda testimonial al servicio involuntario de quienes combatía; en donde se limitaba a señalar los errores del sistema sin tener la capacidad de intervenir directamente en las soluciones que se requerían.
El camino a seguir sigue siendo claro. El PRI y el PAN buscan soluciones a la problemática social de tal manera que siempre se favorezca a unos cuantos, el PRD por el contrario debe encaminar su hacer hacia el favorecimiento de las mayorías. En ese aspecto no hay ni vuelta de hoja, el problema se presenta cuando se propone la instrumentación correspondiente. En el rubro de la instrumentación debemos superar la política maniqueísta planteando el trabajo efectivo entre la gente como criterio para acceder a la representación vía electoral, es decir, reemplazar la representación cuantitativa por la cualitativa, para que poderes y recursos fluyan de manera legal hasta los proyectos y las acciones sociales que sostenga la militancia del partido y el partido mismo. Entonces ya no importará la existencia de corrientes, antes bien, las corrientes de opinión al interior del partido resultarán indispensables para una sana vida democrática interna.
El trabajo efectivo en proyectos de desarrollo político y social directamente entre la gente nos puede vacunar contra arribistas, oportunistas y los “sabios” de siempre que sabiendo mucho de administración ignoran y aún obstaculizan el trabajo entre la gente. El reto del partido es encontrar fórmulas para que, sin contravenir la ley, los recursos y esfuerzos de nuestros representantes populares y gobernantes se dirijan hacia causas sociales. Por ejemplo, la problemática urbana de los asentamientos irregulares, el hacinamiento y el ambulantaje entre otros, solamente podrán resolverse si se logra movilizar a la sociedad, para que en una acción conjunta de reformas legales, programación presupuestal, acción vecinal directa y educación política pueda articularse una solución democráticamente construida y socialmente ejecutada. Tal acción solo es posible si el partido impulsa desde abajo la articulación social necesaria que lleve a trabajar como uno a representantes populares, militantes, profesionistas, estudiantes, colonos y todos aquellos que puedan aportar fuerzas, recursos y soluciones a los problemas más acuciantes de nuestra sociedad.
Con el partido que actualmente tenemos esas tareas son imposibles ya que lo importante ha sido sustituido por una lucha sorda por el poder y el dinero. Nadie en sus cabales puede inocentemente ponerse a trabajar con una perspectiva social mientras otros le ganan presencia entre la gente mediante la manipulación y por tanto, le ganan recursos, poder y, en suma, posibilidades de realización de proyectos sociales. La manipulación da resultados de corta duración pero de rápida obtención, mientras que la construcción social entre y con la gente, aunque da resultados de larga duración es trabajo de mediano y largo plazos. Por tal motivo es necesaria la refundación del partido para poder orientarlo hacia el trabajo profundo entre la gente y alejarlo de la manipulación de la misma. Es necesario que la propia estructuración del partido y el control del trabajo social efectivo entre la gente sean los factores que ahuyenten a los oportunistas, arribistas y deshonestos que hoy dominan al partido.
Es necesario aprovechar la presencia que el partido ha ganado entre el pueblo para reorientarla arrancándola de la manipulación. Ni siquiera habría que partir de cero, sino que simplemente habría que retomar el trabajo que hasta aquí se ha hecho y reorientarlo con nuevos principios, con una nueva mística de trabajo y militancia. Proponemos para su discusión los principios siguientes, de tal discusión deberían emanar los principios base de estatutos, plataforma política, y planes de acción y trabajo partidista.
PRINCIPIOS PARA LA REFUNDACIÓN PARTIDISTA
- La conducción del partido deberá estar en manos de representantes de movimientos sociales, proyectos sociales, vecinales y comunales, lo cual se demostrará con acciones, proyectos, planes y resultados tangibles públicamente reconocidos.
- Los planes de gobierno de quienes resulten electos gobernantes, deberán incluir dentro de sus prioridades a las acciones y las políticas que el partido determine, para con ello reforzar la propuesta partidista triunfadora en urnas.
- Los gobernantes electos del partido y los representantes populares del partido deberán rendir cuentas de su administración y/o gestión en la que demuestre que se ha guiado por el programa y la política del partido. De no ser así, tales personajes se sancionarán con suspensiones de derechos e incluso con su expulsión.
- Todo militante que aspire a un puesto de representación popular deberá presentar un proyecto de gobierno o actuación que rebase las miras de la mera administración. Es decir, deberá proponer líneas de acción política y de desarrollo de la política partidista y de trabajo entre la gente sin rebasar preceptos legales. Deberá proponer soluciones sociales (además de las administrativas) a problemas estructurales como el de los asentamientos irregulares y el ambulantaje según el ámbito de su competencia (local, regional o nacional).
- Todos los aspirantes a cualquier candidatura a puestos de elección popular deberán acreditar su pertenencia y militancia a algún movimiento o proyecto social en ejecución y al menos una vez al año deberá informar del estado que guarda su movimiento o proyecto y sus logros.
- El partido dará seguimiento a los movimientos y proyectos sociales de acuerdo al programa, plan de trabajo y principios de los mismos, para cuidar que se cumplan y buscar formas para apoyarlos. La simulación de trabajo entre la gente, la manipulación y la falta de resultados se sancionarán con la suspensión de derechos.
- Las aportaciones de la militancia y los recursos del partido se orientarán al apoyo, promoción y sostenimiento de la acción entre la gente.
- Ninguna organización, corriente de opinión o grupo identificado con el partido podrá discurrir ajeno o cerrado respecto de este, el cual tendrá, mediante sus representantes de comités ejecutivos, derecho en todo momento para auditarlo, e intervenir en sus asambleas.
Jorge Luis Muñoz
Xochimilco, D. F.
Marzo de 2004
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