De ingenuidades y políticos
Los políticos consiguen colaboradores no por su simpatía, inteligencia o carisma entre otras posibles cualidades; sino porque explotan la estupidez, insulsez y mediocridad humana, por el simple método de dejar correr. Decía Cristo que dejasen que los niños fuesen a él, los políticos hacen algo parecido: dejan que los pendejos se les acerquen. Los cultivan y los explotan ¡y sin forzarlos a nada!
Independientemente de las connotaciones negativas que lo anterior pueda tener, me maravilla esa natural propensión a la felonía que muestran los políticos. Honestamente hablando no creo que se propongan ser canallas, les sale natural, como producto de algún don divino. Obviamente los hay canallas y conscientes, que en todo caso caen en la ñoñería de creerse listos.
Alguien bien nacido propende a prevenir a cualquier otro ante un inminente peligro o regazón; así sea que solamente se quede en la intención. Se previene aunque sea con el pensamiento. Los políticos no, dejan que te batas en tus ingenuidades y pendejadas, te dejan a la deriva con tus pequeños odios e incompetencias. No se tientan el alma para llamar ideales a tus incoherencias. Ni tantito lo piensan para llamar compromisos a tus furores.
Nunca a nadie oí en la grilla que dijese algo así: "piensen en las posibilidades de que sus ideales se realicen y van a tener que esperar sentados, porque todo mundo dice proponer algo". Ni mucho menos oí algo así; "¿ya me vieron bien, ya se fijaron que solamente quiero participar del erario, ya notaron que soy medio corrupto y pendejo, ya analizaron mi trayectoria y cayeron en la cuenta de mi mediocridad".
Definitivamente jamás oiremos un: "mira muchacho no seas pendejo, vete a tu casa a masturbarte, a hacer algo de provecho, aquí andamos puros culeros". En fin, son ideas peregrinas, impublicables, propias para despotricar desde un chat o ser albergadas en la libertad del web.
Jun. del 2000
Jorge Luis Muñoz