POLÍTICA Y MILITANCIA

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¿CUÁL CONQUISTA?
(Borrador)

En esta página trataremos de como la llamada conquista de México no fue otra cosa que algo muy parecido a una guerra de liberación que los indios emprendieron contra los déspotas de ese tiempo que eran los aztecas. Los aztecas verdaderamente percibieron muy insignificantes a los españoles, a los que fácilmente derrotaron durante la llamada noche triste.

Después de esa paliza, los españoles sabiendo de su inferioridad se dedicaron a hacer alianzas con todos los indios descontentos contra los tiranos. Los indios mismos vislumbraron la posibilidad de liberarse del yugo azteca y gustosos aceptaron a los españoles como el elemento de coherencia que les faltaba. Con ese factor de unidad los aztecas fueron fácilmente derrotados y los nuevos amos los sustituyeron de inmediato.

Que los indios no fueron conquistados nos lo confirma su propia situación. En los pueblos indios los señoríos indianos se mantuvieron. Los mandones indios eran la autoridad. Ejemplo de trato de aliado que tuvieron los pueblos vencedores lo son los tlaxcaltecas, los cuales fueron muy favorecidos, en Saltillo en el siglo XVI, se les dieron tierras y aguas y el derecho a gobernarse solos, al margen de las autoridades españolas de la fundada ciudad.

Si los indios perdieron importancia como gobernantes, se debió a dos factores muy conocidos, aunque poco analizados en cuanto a sus consecuencias políticas. En primer lugar la mortandad indígena producto de las pestes, deshizo a la sociedad indiana; así nos los revelan las crónicas de la recién concluida "conquista". La población indígena se redujo a menos de la cuarta parte a mediados del siglo XVI. Se cuenta como los indios vagaban desolados al haber perdido a sus familias y como los curas hubieron de inventar las fastuosas celebraciones religiosas para atraer a la población indígena que no encontraba muchos motivos para vivir.

Las pestes no solamente mataron a los indígenas sin también a la mayoría de sus instituciones, las cuales rápidamente fueron sustituidas por las de la religión católica.

Por otra parte, las dos guerras de liberación siguientes (la gesta de independencia y la revolución) nos ilustran admirablemente los procesos de enajenación que sufrieron los pueblos rebeldes, empezando por los indios.

Los usufructuarios de la independencia resultaron ser los hacendados, los cuales impusieron un régimen despótico y sanguinario que nada envidiaba a los regímenes azteca y español. Tal usurpación fue posible en tanto que crearon una república ficticia ajena al pueblo, la cual subsistía precariamente gracias a los esfuerzos más bien individuales de caciques regionales asentados en vestigios del despotismo español y azteca.

La mal llamada república no era sino un agregado político incoherente en donde cada región permanecía aislada. El mal llamado gobierno federal apenas obtenía algunas rentas de algunas aduanas como las de Acapulco y Matamoros. Las regiones discurrían en una real autonomía, hecho que los norteamericanos pudieron comprobar al derrotar a mediados del siglo XIX al mal llamado ejército mexicano (que en realidad no era otra cosa que un ejercito más o menos particular sostenido por los gobernantes-caciques) con una facilidad pasmosa y sin encontrar mayor resistencia entre la gente (lo cual regularmente no ocurre en naciones integradas).

Esa autonomía regional fue la que permitió que se montara la farsa de la representatividad. La gente ya había derrotado a sus odiados enemigos, el resto fue asunto de pandillas que se disputaban las migajas de una república irreal. Al igual que los españoles que de la noche a la mañana amanecieron "conquistadores" gracias a la mortandad indígena, los hacendados se erigieron gobernantes gracias al aislamiento de las regiones a las cuales les resultaba indiferente quien "gobernaba" en tanto las dejaran en paz. Prueba de lo anterior lo constituyen los testimonios que nos hablan de como los bandidos cobraban peaje a los que pasaban por sus territorios ante la impotencia del "gobierno" federal.

La enajenación de la lucha revolucionaria del pueblo contra los hacendados fue más sutil. La clase política surgida de la revolución adoptó las viejas costumbres comunitarias para enraizarse entre la gente. De esa forma surgió el líder, el que repartía y que atendía paternalmente a sus "representados". Setenta y un años duró el PRI en el poder gracias a que supo insertarse en el carácter gregario de la gente, El PRI cayó porque sus gobernantes se elitizaron, porque perdieron el contacto con el pueblo, dejaron de sentir y pensar con él y como él.

Así pues, con la mal llamada conquista se inicia la serie revolución-enajenación que México vive hasta el presente. Los hechos son muy claros: ¿Cuál conquista?

La revolución democrática del siglo XX está siendo usurpada por la derecha trasnacionalista debido a errores tácticos de la izquierda ¿se repetirá la historia de la "conquista" en que los usufructuarios poco hicieron por lo que pretenden suyo?

Jorge Luis A.Muñoz Hdz.
marzo 10 del 2001

 


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Actualización al 15 de mayo de 2006

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