LA OTRA CAMPAÑA
PRD: Renacer desde las Cenizas
Jorge Luis Muñoz
A raíz del sainete de las elecciones internas del PRD, en donde los deshonestos y los corruptos se acusan mutuamente de tramposos, surge una duda ¿Podrá el partido caer aún más bajo? La cuestión no es nueva, pero vale la pena preguntarse sobre la posibilidad en estos tiempos en que la mercadotecnia publicitaria logra remover consciencias y a la gente le entran ganas de participar en la política. Es buen tiempo para que la gente no se limite a depositar su voto, sino para que se anime a una mayor participación política.
Es claro que el Peje poco puede hacer por sacar al PRD del oportunismo en que ha caído y que requiere al partido para llegar a la presidencia. El Peje está virtualmente secuestrado por el partido y le va a costar sacudirse a las personalidades grises y nefastas que van a acceder al congreso colgados de su figura. Aún más trabajo le va a costar iniciar un verdadero movimiento de izquierda (si es que así lo quisiese) toda vez que en vez de construir organizadamente entre la gente, se privilegia la organización para el acarreo con fines electorales.
Si los principales líderes perredistas, con el Peje a la cabeza, quisieran cambiar al partido, este tendría que renacer de sus cenizas, retomar el camino que motivo su nacimiento y empezar a luchar por mejorar salarios, humanizar los empleos, respetar autonomías a los pueblos indios y a lo no indios que optasen por esa vía (entre otros aspectos no contemplados por el Peje), además de los ya consabidos problemas de inseguridad, rescate de la soberanía nacional, etc. Contemplados en sus 50 puntos.
El PRD tendrá que asumir que el problema es más social que programático, más de actitud que de estatutos o de leyes y reglamentos. La gente de la otra campaña ha empezado por clarificar ese punto. En torno a ello, durante la pasada reunión de las organizaciones del sur del D. F. adherentes y simpatizantes de la sexta (del 12 de febrero pasado), se comenzó a aclarar que una cosa es la sexta declaración de la selva lacandona y otra son las acciones y organizaciones e individuos que le dan sentido y contenido.
Algunos compañeros han asumido la sexta como una variedad exótica de Biblia que todo lo contiene, por suerte la mayoría entiende que la sexta es solo un marco de referencia que requiere ser rellenado con el accionar autónomo de quienes la apoyan. De hecho, la otra campaña como expresión de la sexta, lo son cada uno de sus integrantes y simpatizantes. Al respecto se acordó que cada organización e individuo que proponga acciones coordinadas, sea el o ellos quienes tomen la iniciativa preferentemente. Se trata de que la reunión de colectivos e individuos de la sexta sea solo una coordinación que haga crecer la fuerza de cada organización en el marco del apoya mutuo.
Algo parecido se propuso alguna vez en el PRD, pero ahí no había oídos para nada que no fuese acarreo de votos para el candidato en turno. En aquel tiempo tal rechazo no dejó de ser un contrasentido ya que en la medida en que el trabajo se refleje más allá del voto, no solo se tendrá una votación creciente, sino que se construye un voto duro de largo plazo. En su delirio por los votos el PRD perdió la perspectiva histórica de su propio destino. Para renacer de sus cenizas el partido tendrá que atreverse a explorar posibilidades de trabajo profundo entre la gente, vamos, ya no limitarse a talonear el voto.
“La Sexta del Sur”, nombre tentativo para la reunión de organizaciones e individuos de la otra campaña en el sur del D. F., cuanta en su seno con organizaciones de comuneros, de jóvenes, de mujeres, de colonos y civiles que alientan proyectos productivos, culturales, de lucha por el agua, la tierra y los recursos de los pueblos originarios entre otras. A todas ellas las une el deseo de empezar a organizar desde abajo y no desde las cúpulas. De privilegiar el trabajo político-organizativo por encima de la grilla. A todas ellas las une la consulta las bases como principio de acción y movimiento.
Hoy por hoy la otra campaña y el PRD andan por caminos divergentes, pero por fortuna no está dicha la última palabra. ¿Tendrá el PRD los arrestos para lanzarse a una verdadera lucha de izquierda?
Principios de febrero de 2006