LA OTRA CAMPAÑA
La Elección de los Indecisos
Jorge Luis Muñoz
Este dos de julio me metió en la neurosis ¿Qué escribir? ¿Más sobre el fraude anunciado? ¿Más sobre las tonteras de Fox y de felipillo que quiere ganar a toda costa? ¿Joder más a nuestros corruptos y mediocres candidatos? No, de plano los temas se salían de contexto porque justamente “El Ahuejote” sale el primero de junio y tiene una vigencia de quince días, por tanto hay que escribir para la quincena. Escribir sobre la elección pasa de inmediato a la historia y escribir sobre la semana que sigue a la elección es ocioso hasta que no se sepa que pasó el día dos.
Por suerte me llama Carlos un pariente político, me dice que se va de mojado. Tiene tres meses buscando trabajo sin hallar nada, es casado, con dos hijos estudiando y un montón de deudas acumuladas. Le digo que ya no va a regresar. Insiste en que sí, que va por dinero para regresarse a poner un negocio. Tercio sobre lo inútil del asunto, ya que no hay con que comprar porque no hay empleo y los sueldos son de miseria. No se amilana, me dice que él sí regresará. Así dijo el Toño, un amigo común quien regresó a la muerte de su papá, se volvió a ir y de nuevo regresó a la muerte de su mamá, esta vez con ánimo de quedarse. Acabó yéndose y ya no ha regresado ni regresará. Toño intentaba animarse cuando vendía bien, pero nunca se acostumbró a los suelditos de México después de haber ganado en dólares.
Carlos es mecánico de aviación, mi compadre Cirilo es albañil de los buenos y también se fue hará cosa de tres meses; con él se fue Chon, carpintero de no malas maneras que iniciaba una promisoria carrera en el oficio. Antes que ellos se fue el pulga, bajista del grupo “Sentimiento Tropical” y medio oficial carpintero, y se fue Juana, Pedro, Ana, Ray, Julio y otros de la misma familia. Gente que sabía hacer algo y que ahora los aprovecharán los gabachos.
De otras familias también se fueron, se fue el fish, los de doña magos y otros que no me acuerdo. Muchos dejaron a sus mujeres, a sus hijos y a sus casas, algunos hace tres años que no vienen, uno de ellos regresó para quedarse y trajo un carro muy bonito. Lo tuvo que vender, se le acabó el dinero y se volvió a ir. Su mujer lo quiere seguir y ya anda consiguiendo para el pollero y el pasaje. Todos ellos se fueron porque se cansaron de conseguir puras chambitas chafas y mal pagadas, se cansaron de no tener un futuro y de no poder ofrecer nada a sus hijos fuera de frustraciones y más frustraciones.
Todos nos quisiéramos ir, acá no hay mucho para vivir sin apremios, pero nos quedamos por necios o porque intuimos que mediocres como nuestros gobernantes hay donde quiera y que huyendo no se llega demasiado lejos. Nos quedamos por simples y patrioteros o por mero despiste. Algunos lo hacemos porque tenemos algún empleo que da para comer y además contamos con un voto para el dos de julio. Poco dinero, poco motivo para quedarse pero algo es algo. Los que se van perdieron toda esperanza.
Me dice el familiar aludido que iría al mitin de cierre del Peje, que lo haría porque le espantó lo que anda haciendo el PAN. En realidad es un acto de despedida, un querer aferrarse a México dándose cualquier pretexto. Él nunca ha sido mitinero ni gritón del “si se puede”. Va porque quiere llevarse una esperanza que le permita algún día regresar.
El Peje habó bien, dijo que se iba a ir contra los políticos corruptos y mediocres, que iba a hacer una revolución pacífica para que no tenga que haber más mojados. Todos lo que estuvimos en el Zócalo le quisimos creer. Su palabra y nuestro voto es lo único que nos queda una vez que la izquierda infantil hizo naufragar a la otra campaña.
El Zócalo se llenó mucho más allá de las bocacalles que lo rodean. Había miles de acarreados por las tribus del PRD, pero también miles de gentes que se regresaron por sus propios medios tal y como llegaron. Esos y los indecisos serán los que decidan quien gana este dos de julio, alguna mano les echaremos quienes no creemos en las elecciones.