LA OTRA CAMPAÑA
Un Fraude Bien Hecho
Jorge Luis Muñoz
Carlos Salinas hizo un fraude regularzón tirándole a malo. Al último lo quiso componer con la quema de paquetes electorales auspiciada por el PAN. Esa última acción limpió las pruebas pero no pudo eliminar la certeza de que se realizó. Eran demasiadas evidencias, había demasiados testimonios y nunca desapareció la convicción de que el fraude se había realizado, pero le valió gorro tanto a Salinas como a quienes lo pusieron, se encaramaron en el poder y de ahí nadie los movió ¿Cinismo? No hombre, esos calificativos son para ingenuos, esa es la forma de gobernar en México.
Lo que la gente pide es vivir en paz y lo que los políticos quieren es que los fraudes estén bien hechos. El Peje pide recuento voto por voto y asegura que si ahí pierde, reconocerá al felipillo. O sea, que si el manoseo de las boletas electorales, la manipulación del PREP, el fraude cibernético y la alteración de actas (entre otras mapachadas) están bien hechos, entonces aceptará los resultados. Dicho de otro modo, si hay un fraude bien hecho, el Peje lo acepta. Un recuento voto por voto daría limpieza formal, el fraude se taparía con un dedo, se cumpliría el particular estilo de gobernar en México y López Obrador pasaría a ser su aval.
La trampa del sistema está tendida. El fraude es un hecho, un hecho que se afirma o que se niega, lo cual le da precisamente un estatuto de hecho, de realidad. Al igual que en 88 hay demasiadas pruebas del fraude y ya no parece que haya algo capaz de ocultarlo. Pero ante esa evidencia el Peje no puede reclamar su triunfo ya que aparecería como un simple ambiciosillo, por ello, solamente reclama el recuento voto por voto. Paradójicamente lo único que limpiaría el fraude sería que se declarase al Peje ganador, pero como no lo van a hacer, el reto para el Tribunal Electoral (TEPJF) es borrar la existencia del fraude. Ahora bien, como eso tampoco puede ocurrir, entonces lo que se buscará es una limpieza formal en la que de todos modos pierda AMLO.
Si el IFE hizo bien su trabajo, consistente en borrar las huellas del fraude, un recuento voto por voto también daría el triunfo a felipillo, taparía la boca al Peje y sembraría alguna duda sobre la existencia del fraude. Pero ni jelipillo confía en el IFE por eso rechaza el recuento reclamado por AMLO. Por ello el periodista Julio Hernández de “La Jornada” prevé una anulación del proceso, en el cual se pondría a un presidente interino, se quitaría a felipillo de en medio y entre el PRI y el PAN le echarían montón al Peje, ahora sí en una elección que rechinaría de limpia.
Así pues las cartas están echadas, solamente falta que el TEPJF muestre su juego, que en realidad es el juego de las trasnacionales y sus aliados del Consejo Coordinador Empresarial, que son quienes gobiernan en vez de Fox, como lo hicieron en su momento con monigotes como Zedillo, Salinas y De La Madrid (recordar que con De La Madrid se impone abiertamente el gobierno neoliberal de las trasnacionales).
Lo que está en juego es si las trasnacionales siguen en el gobierno ahora con el pelele de jelipillo, o si gobiernan a través del Peje o de otro bateador emergente. No parece que algo le pueda hacer sombra al poder omnímodo de los capitales foráneos, tal cual ha sucedido en Brasil, en donde el gobierno de izquierda solamente lo es de modo formal.
Algunos teníamos esperanza de un desenlace interesante, esperábamos algún pronunciamiento que diera nuevo rumbo al país sin tener que llegar necesariamente a los pinos, pero ya el ingeniero Cárdenas nos había advertido que todo seguiría igual. En efecto, si el prócer de la revolución democrática se retiraba a festejar centenarios revolucionarios e independentistas, entonces poco se podía esperar. Pero dicen que la esperanza muere al último, y en esa necedad nos instalamos demasiados.
Sin embargo, pese a que todo esto parece sombrío, hay que bendecir al Señor porque seguimos en paz, así podremos irnos tranquilos de turistas al otro lado, podremos deambular tranquilamente por los basureros buscando el modo de vivir, andaremos jodidos pero contentos.