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LA OTRA CAMPAÑA
El Embate Final
Jorge Luis Muñoz

Mucho se le ha criticado a AMLO su falta de respeto a las instituciones particularmente a la de la Presidencia de la República. Ni el PRI ni el PAN habían podido sacar raja de esa particular forma de debatir del Peje hasta que este llamó “chachalaca mayora” a Fox. Intelectuales de prestigio como Soledad Loaeza critican la liviandad del Peje en su crítica que alcanza a ofender a las instituciones sagradas para el sistema. En efecto, al parecer Andrés Manuel escupe para el cielo al criticar a la institución presidencial que el seguramente encabezará, su posición solamente es justificable 1) si redime a las instituciones que critica con una gestión limpia y eficiente, 2) si las transforma poniéndolas al servicio del país y no de la clase de los ricos como ahora funcionan 3) o en su caso, les quita su acartonamiento y las hace humanas y por tanto risibles, las cuales se ganen el respeto por las acciones de sus titulares y que si no lo hacen, que se transformen, clausuren o eliminen.
Seguramente que el equipo del Peje no ha evaluado bien sus declaraciones y las asumen como asunto de campaña, como estilo discursivo de AMLO. Si fuesen conscientes de las declaraciones del Peje seguramente asumirían que la pura actuación presidencial de AMLO será suficiente para evitar que el escupitajo lanzado al cielo le cayese, ya que bajo la férula pejeciana la presidencia de la república recuperaría su alicaído prestigio, al margen de que las instituciones cambien o no. El equipo de Andrés Manuel no parece dar señales de mayores alcances ya que no hay declaración alguna contraria a lo que al parecer ocurriría por default. Es decir, hoy la presidencia la ocupa una chachalaca y la desprestigia, pero mañana un señorón la ocupará y por ese solo hecho la presidencia recuperará su prestigio. Así de simple.
Desde luego, la anterior postura de dictador bananero puede ser matizada mediante la segunda opción citada, consistente en que las instituciones se transformasen a la llegada del Peje a la presidencia. Sería algo así como la refundación del estado, en donde se mantendría el mismo sistema despótico pero ahora orientado al asistencialismo a los que menos tienen, una transformación así es esperada y posible y seguramente será muy aplaudida pero por desgracia no se sale con ello de la postura despótica típica de los gobiernos al servicio de oligarquías.
La tercera posibilidad, aunque podemos adelantar que no se va a realizar, consistiría en humanizar a las instituciones, es decir, que estas se ganasen el respeto con las acciones emanadas de ellas y que de no ser así, fueran objeto de burla, (tanto las instituciones como sus titulares), de cuestionamientos sobre su pertinencia y su funcionamiento. Un ejemplo, el IPAB que fue creado para salvaguardar el dinero de los ricos (aunque se dice lo contrario), es objeto de burlas y de críticas y no por eso se ha caído, sigue sirviendo a los ricos tan bien como el primer día, les paga sus intereses a tiempo y les procura ganancias demenciales que ya quisieran los banqueros tenerlas en otros países. Lo ideal es que las burlas a las instituciones tuviesen un instrumento que las regulara, que cuando una institución fuese blanco del escarnio público, de inmediato se sometiera a revisión su pertinencia o la de su titular, como es el caso de la Lotería Nacional que funciona como caja chica para financiar el espíritu caritativo de las damas “bien” organizadas en ONG’s de toda laya.
Todavía más. Ya que andamos de utópicos lo ideal sería que se mandaran al diablo a todas las instituciones (iglesia incluida, entre muchas otras de orden civil) y que nos acostumbrásemos a evaluar a la gente por sus hechos, tal y como lo decía el Cristo. Si el presidente está para coordinar los esfuerzos del país de acuerdo a un plan, pues que se le juzgue por lo que hace y si no lo hace bien, que se vaya. Las instituciones han servido para que los bandidos se cobijen con ellas, ¿por qué no quitarles la cobija? ¿Por qué no juzgarlos por sus hechos antes que por la institución que representan?
Pero seamos claros, a nadie dentro del sistema le importan las instituciones, las críticas a AMLO no son sino la forma del embate final con el que preparan el fraude, un fraude de tal magnitud que Salinas va a parecer párvulo en la materia.  Si Salinas limpió su fraude con gallinas, vacas y dinero, Madrazo y Felipillo  lo van a querer hacer con otros medios menos agradables.

Finales de marzo de 2006


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Actualización al 15 de mayo de 2006

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