LA OTRA CAMPAÑA
El Triunfo de la Derecha
Jorge Luis Muñoz
A estas alturas de las elecciones es indudable que la derecha ya ganó, solamente resta saber quién es su abanderado. Eso lo decide el electorado mediante su voto, pero las políticas de estado, los lineamientos y las posibilidades de rumbo del sistema ya están establecidos. El Peje que era un tanto reacio a las exigencias de la derecha, poco a poco ha cedido terreno, privilegiando aspectos administrativos de su proyecto de gobierno en detrimento de una política social que restableciera el poder de la gente. De hecho el Peje es el candidato que más le conviene a la derecha, de ahí lo asustados que andan Madrazo y felipillo con sus campañas de terror y desprestigio.
El triunfo de la derecha ha sido total, la sociedad toda, empezando por los políticos, está firmemente convencida de que “NO SE PUEDE HACER NADA”, que todo lo que hay que hacer es ir a votar y dejar que los políticos se encarguen del gobierno y de todo lo que haya que hacer. Tradicionalmente los políticos eran los impulsores del cambio, eran quienes proponían nuevas formas de relación social, revoluciones, políticas distintas, etc., pero en la actualidad fueron los primeros cooptados por la derecha, al grado que las propuestas de izquierda son indistinguibles de las de derecha. Solamente se conserva la marca de casa. Es decir, los partidos de derecha son más brutales, más directos para favorecer a los ricos, mientras que los de izquierda lo hacen de manera indirecta, dándole un matiz social a sus propuestas. Ambos (izquierda y derecha) omiten organizar a los pobres para que dejen de serlo y, en todo caso, promueven la dependencia y el control mediante sus programas de gobierno.
Para acabarla de arruinar el subcomandante Marcos anda haciendo una política similar a la de izquierda en una campaña estéril a lo largo y ancho del país, en donde en vez de publicitar y promover propuestas, se dedica a echarle tierra a los políticos y a escuchar quejas. Desperdicia torpemente el espacio que generosamente le brinda el periódico “La Jornada”, y que podría ser una gran plataforma mediática para impulsar una nueva propuesta de hacer político.
Para redondear el mediocre panorama político del país y el ruidoso triunfo de la derecha, la inmensa mayoría de las organizaciones sociales pequeñas y medianas o son satélites de los partidos o simplemente se adhieren a algún candidato. De hecho, esas organizaciones políticas y sociales se dedican a hacer eco de lo que se dice en las campañas en vez de ponerse a discutir posibles vías de cambio y de hacer político-social. Desde luego, jamás se les ocurre que los cambios se dan en los hechos, en la acción directa, y que habría que ponerse a trabajar directamente en la organización de la gente, en la creación de la nueva sociedad que se quiere, a la vez que se discute. Estas organizaciones lo más que logran son propuestas de gobierno que fortalecen al actual sistema, matizándolo.
Por último, en todos los foros y reuniones políticas y sociales solamente se vierten quejas, denuncias y se habla interminablemente de todo, pero a nadie se le ocurre hablar de hacer otros proyectos, otras formas de vida, otros mundos. No hay fuerza ni ánimo social para emprender nada, todas las reuniones políticas son para echar grilla, para organizar alguna marcha, mitin o protesta (Como nunca faltan los impertinentes, habré de mencionar que en estas mismas páginas he discutido la necesidad de rehacer la vida colectiva como medio para crear un poder civil que respalde el cambio político y social que la gente elija).
Sin embargo, habría que mencionar que existen organizaciones de campesinos, de indígenas (como el EZLN), de colonos, de guerrilleros y a lo mejor de trabajadores que están buscando alternativas en los hechos, alternativas de vida para la gente, por desgracia su visión es limitada. Hace falta que se publicite y discuta todo ese trabajo, que se le de dimensión nacional (que es lo que debería andar haciendo Marcos).
El expresidente Zedillo afirma que el presidente entrante carece de posibilidades de hacer mayores cosas, porque el dinero público ya está comprometido. Por tal razón los planteamientos y promesas de los presidenciables giran en torno a milagros administrativos y acabarán aumentando la carga impositiva sobre la población. Si es cierto lo que dice Zedillo, entonces está invocando la revolución violenta como única posibilidad de cambio. Eso es justamente lo que parece asomarse en el horizonte mundial con las movilizaciones de mojados en los EU y de trabajadores en Francia e Inglaterra.
Principios de abril del 2006