LA OTRA CAMPAÑA
El Amanecer de Atenco
Jorge Luis Muñoz
Las torpezas del gobierno federal están acercándonos a un panorama de conflicto en el que los únicos perdedores seremos los jodidos de siempre. La brutal represión de San Salvador Atenco muestra a un gobierno con la brújula perdida persiguiendo complots guerrilleros que solo existen en cabezas fantasiosas. Es cierto, la estrategia principal de los grupos armados son el complot y la conspiración, pero en el caso de Atenco el complot vino del gobierno.
Las reuniones de acuerdo que se realizan en el gobierno, regularmente dejan líneas claras para ser interpretadas, mas se cuidan de que haya órdenes explícitas que puedan dañar la imagen del presidente o de los secretarios de estado. Recientemente Diego Fernández de Cevallos en una entrevista con Brozo expresó claramente la línea política que el gobierno estableció para el caso de Atenco en particular y del manejo de la elecciones en lo general. Dijo Diego, palabras más, palabras menos: “los revoltosos deben ser combatidos y los policías deben llevar armas para ello”. Más claramente Fox ha dicho que la ley debe aplicarse no importando el precio que deba pagarse.
Por otra parte la campaña de miedo desatada en medios evidencia la línea represiva establecida. La estrategia foxista es producir miedo al igual que lo hizo el PRI en pasadas elecciones, pretenden vender la premisa de que felipillo es la garantía de la no violencia.
Los mandos subordinados han interpretado fielmente las indicaciones, se han lanzado a golpear, violar y amedrentar a una población civil para reforzar esa campaña de miedo, esperando con ello que se levanten protestas que confirmen que es necesaria una mano dura que controle esas explosiones violatorias de la ley. La moneda está echada.
Hay ya reacciones en todo el mundo y en el país en contra de la represión de Atenco y todo indica que el gobierno reculará intentando retener solamente a algunos líderes, por lo cual la lucha habrá de seguir hasta su liberación incondicional.
Pero de Atenco no solamente debemos extraer la lección de la movilización, sino que debemos aprender que cuando hay un móvil de lucha claro, la gente sale a hablar, a protestar y es capaz de manifestarse sin importar la represión del gobierno. Pero los móviles de lucha no pueden salir de principios y abstracciones manoseados por todos, desde el PRI hasta los guerrilleros. Tampoco pueden salir de las buenas intenciones manifiestas. Es claro que deben enraizarse en la gente, entreverarse en la vida cotidiana del pueblo, en la generación de su propia subsistencia. Hay que hacer un llamado a profesionales, estudiantes, luchadores sociales, simpatizantes y militantes de las causas de la gente para que juntos se planee y se construyan alternativas de economía, de cultura y de todo lo que la gente ocupa y dice necesitar y sobre todo, que se discuta y ejecuten dichos planes. Hoy se pagan miríadas de activistas con fines electoreros y conspirativos, esos recursos se puede utilizar para reconstruir la vida colectiva de la gente. Entonces las movilizaciones tendrán un sentido constructivo y ya no solamente de protesta, las marchas se harán por algo concreto y ya no solo convocarán a los oportunistas, a los despistados y a los ultras. Hay que movilizarse, pero paralelo a eso hay que empezar a construir para la vida de la gente y ligar todo el trabajo de ese tipo que ya existe.
Por desgracia, en torno al conflicto de Atenco ha ocurrido lo mismo que con el proceso electoral y los partidos. Así como los partidos solamente tienen gana de acarrearse votos y no tienen tiempo ni quieren hacer nada que no huela a votos, la movilización para que se libere a los detenidos de Atenco tampoco está teniendo tiempo para otra cosa que no sean las protestas y mítines callejeros. La urgencia está justificada, pero en los pocos documentos que se han generado y que van más allá de la coyuntura no se están rebasando los planteamientos priístas de la proclama, las buenas intenciones y los mismos conceptos y llamamientos de siempre. En ninguno de ellos aparece el cómo (fuera de la conspiración) ni la gente común y corriente con sus corrientes necesidades de vida, de calzado, de vivienda y de esas cosas vulgares que decimos que necesitamos los jodidos de siempre. Todo discurre a ritmo de cumbia: qui-ta-te-tu pa-ponerme-yo.
Principios de mayo de 2006