LA OTRA CAMPAÑA
La Apatía Social
Jorge Luis Muñoz
No hay nada. Por donde se voltee, no hay sino murmullos y alboroto parlanchín propio de la época electoral que vivimos. Salinas, Madrazo y Felipillo animan el barullo dando por ganador al Peje. El calendario y el esquema electoral siguen su curso sin mácula alguna. Los políticos y las organizaciones políticas solo flotan para mantenerse. Esto quiere decir que hay múltiples reuniones de análisis, innumerables foros, mítines y actos de diversa índole en los que se habla de los problemas nacionales, regionales, familiares, de cuates y hasta de nivel planetario. Todo es hablar, grilla pura muy al estilo surrealista de nuestra América. El hacer importante queda para el próximo líder carismático que moverá a las masas, que aportará las soluciones geniales. En tanto, el campo está en ruinas, seguimos importando alimentos, dilapidando los dólares que conseguimos con petróleo, con el trabajo de los mojados, con algunos rubros de exportación y desde luego, con estupefacientes.
Todos los políticos y los gobernantes se ocupan de cómo van a quedar en la próxima administración, buscan candidaturas con promesas deslumbrantes o simplemente se dejan manipular y procuran caer bien para acomodarse con los ganadores. Los pequeños grupos de ciudadanos organizados son el botín que se disputan todos los partidos y políticos, ya que con ellos se puede presumir de no andar solamente echando rollo. En tanto, no somos capaces de generar los empleos que necesitamos, nuestra industria es incapaz de competir con la más miserable fabriquita china, seguimos importando tecnología y continuamos alegremente contaminando aguas, aire, tierras y mares. Eso si, armamos programas como el “hoy no circula” a la vez que estimulamos la entrada y la producción de más y más autos. Pedimos inversión extranjera a la par que salen capitales a colocarse en mejores mercados especulativos.
Todo parece estar bien, la gente se deja manipular sin protestar o siquiera sonrojarse. Se invita a participar en procesos electorales amañados y fraudulentos y todo mundo participa gustoso. A la gente no parece importarle que sus dirigentes se burlen abiertamente de su participación política. Ante los ojos de todos se manipulan los procesos, se pelean descaradamente los huesos y manejan como quieren los fondos públicos. El cinismo es rampante, se buscan las candidaturas para colarse al presupuesto pero se dice que se pelea por defender la voluntad del pueblo y la democracia.
Mal comer, telenovelas, películas piratas e Internet parecen suficientes para maicear a la gente y controlarla como venga en gana a gobernantes, a partidos políticos y lidercillos chapuceros.
En medio de ese inmovilismo surgen como los hongos, pequeños y grandes grupos de personas que apoyan a tal o cual líder, a tal o cual político o gobernante con deseos de reelegirse. Tal apoyo es real, no es fingido, echan porras con ganas, van a donde los acareen con tal de demostrar su apoyo. Incluso, son capaces de organizar taquizas, fiestas y bailes costeados con su propio dinero. ¿Cómo entender esto?
En ves de desgastarse apoyando a un político ¿No sería mejor participar directamente en la solución del desempleo, del hambre y de todos los flagelos que nos aquejan? Parece que después de apoyar a algún grillo ya no queda fuerza para que la gente enfrente sus problemas “ya que para eso está el gobierno”. Nada de ponerse a resolver el problema del empleo de manera colectiva, nada de repetir experimentos locos como los de la policía comunitaria en Guerrero, “es hacerle el caldo gordo al gobierno” (dirá la izquierda), “es asunto de gobierno” dirán los políticos y sus partidos. Se mantiene el enanismo político, se abona a la apatía social para que nada cambie.
Ahora solo queda esperar, esperar a que el Peje gane, a que no le hagan fraude y a que comience otro ciclo de esperanzas sexenales.
Un sitio interesante para divertirse un poco con las corruptelas de Bejarano, las torpezas de Fox y otros personajes se puede ver en www.elcerebro.com
Principios de marzo del 2006