El Diseño en la Sociedad
(ponencia presentada durante el Primer congreso de investigación en facultades y escuelas, durante marzo de 2005 en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, México, en la modalidad de cartel)
Jorge Luis Ampelio Muñoz Hernández.
Escuela Nacional de Artes Plásticas
Eje Temático: Líneas y proyectos generales de investigación
Área: Humanidades y artes
Es indudable que la revolución informática y el cambio que se gesta en el país requieren la formulación de nuevas líneas y proyectos de investigación que discurran acorde con esos sucesos. Ese requerimiento es particularmente necesario el área del diseño. La saturación del mercado de trabajo de los diseñadores y la creciente importancia de las empresas micro a mediana, combinadas con la incapacidad del sistema económico para generar los empleos que la sociedad requiere año con año, delinean la necesidad de reorientar la formación de los diseñadores para que sean capaces de insertarse en su sociedad como tales o en áreas cercanas a su profesión.
Las pequeñas empresas han crecido en importancia y significan un mercado de trabajo que el diseñador puede aprovechar si reorienta su hacer hacia los mercados específicos que tales empresas atienden. Las pequeñas empresas aportan más del 60% de los empleos del país.
Por otra parte la sociedad nacional experimenta un cambio que plantea necesidades más allá de la subsistencia, necesidades que los diseñadores deben conocer para orientar sus conceptos y la temática de sus mensajes. La naciente sociedad mexicana abierta a nuevas formas de relacionarse puede enriquecerse con los aportes que los diseñadores hagan a las formas de comunicación. Las habilidades y conocimientos de los diseñadores, que son capaces de incorporar todos los medios de comunicación a su trabajo, pueden aportar formas revolucionarias de interacción que rebasen a las limitaciones naturales de la lengua.
El perfil de formación de diseñadores que tales posibilidades requieren, no es posible deducirlo de una encuesta de opinión, por más que esta provenga de académicos y profesionales del diseño y áreas afines. Tampoco puede resultar de la mera discusión en la que se viertan opiniones más que conceptos o información basados en datos ciertos. Es necesario todo un proceso de investigación que permita proponer modelos sociales utilizables en el diseño. En este sentido la investigación juega un papel imprescindible al ser una posibilidad real para conocer las tendencias sociales que el diseño debe atender.
Hasta ahora la temática planteada en la mayoría de los proyectos de investigación parece ignorar que el campo del diseño se ha ampliado y que ya no es posible hablar solamente del diseño en general ni seguir únicamente las líneas clásicas de investigación. Por un lado es necesaria investigación para el ejercicio de un diseño específico que atienda la enorme diversificación del mercado, por otro lado se impone abrir áreas de investigación multidisciplinarias que apoyen una formación más rica de los diseñadores, tal que no queden constreñidos a segmentos cada vez más estrechos del mercado laboral.
De los proyectos de investigación registrados en la ENAP hasta 2002 (según datos disponibles), solo dos (de 25)(a), apuntan a rebasar la temática clásica del diseño. De acuerdo con su título, los dos proyectos denominados respectivamente: “El signo y el símbolo como concreción de la realidad” y “Filosofía de la imagen” parecen abrir perspectivas que pueden ser aprovechadas en la formación de los diseñadores.
Se requiere de una investigación social ligada al diseño que cubra otras posibilidades enriquecedoras, en tal sentido pueden establecerse las siguientes como posibles líneas de investigación:
- Diseño específico, orientado a conocer las diferentes clases y sectores sociales, localizadas en entornos físicos y sociales particulares.
- Sociología o antropología del diseño, orientada a investigar las influencias mutuas entre el diseño y la sociedad.
- El diseño como comunicación social, entendido como un diseño que acerca a los miembros de una sociedad, más allá del diseño publicitario y del institucional.
La investigación orientada a apoyar un tipo de diseño específico debe abordar aspectos distintivos de los sectores y clases sociales que conforman a nuestra sociedad, para crear perfiles de imagen, de conducta, de ambiente y de actuación vigentes en tales sectores y clases sociales. Ello supone no solamente concentrarse en los fenotipos, modismos, habla y cultura en general, típicos de dichas entidades sociales, sino que también deben formularse perfiles de ambiente físico y social que ayuden a contextuar el trabajo del diseñador.
El ambiente físico predispone a favorecer la percepción de un tipo de imágenes, formas, colores y texturas, situación que el diseñador puede aprovechar como referencia directa o indirecta en sus trabajos. Por otra parte, el contexto social es sumamente importante ya que hace sensible a los sectores y clases sociales a ciertos temas y formas de tratarlos. El análisis de coyuntura puede ser una herramienta útil para delinear perfiles de contextos sociales. Este análisis suele tener como fuente principal a los diarios.
Por otra parte, la investigación mencionada en el inciso dos debe orientarse hacia el conocimiento de las relaciones entre la sociedad y el diseño, a las maneras en que se afectan mutuamente. Ejemplo de ello son algunos estudios realizados sobre el color y sus significaciones, estudios que se han quedado muy cortos por falta de marcos teóricos apropiados que permitan una mejor contextuación de resultados y de los alcances de las significaciones que proponen. La falta de una investigación social ligada al diseño ha limitado los alcances de tal investigación haciéndolos prácticamente inutilizables.
Pero quizá la parte más importante de la investigación social ligada al diseño sea la que se refiere a influencias y determinaciones mutuas. El diseñador produce trabajos que impactan la percepción de múltiples maneras y sin embargo únicamente se atiende al impacto estético y del mensaje; remitiendo dichos impactos a niveles de manifestación fenoménica elemental, es decir, gusta o no gusta el diseño; se considera que el mensaje es correcto o no.
Lo cierto que el diseño induce pautas de conducta, como las que observamos en la gente que tararea algún comercial. El diseño incide en la concepción de las cosas y de la vida y en la manera de abordarlas prácticamente. Podemos adelantar la hipótesis de que el diseño juega un papel importante en la conducta social contemporánea ¿En que niveles? De esa respuesta se encargaría la investigación propuesta. No resultaría extraño encontrar que el diseño tiene alguna influencia en ciertas conductas reprobables de nuestra sociedad, toda vez que frecuentemente se utilizan recursos de diseño destinados a impactar la percepción más básica del humano (la asociada a funciones instintivas). De esa manera se utilizan los rojos y colores cálidos para atraer la atención, se hacen referencias sexuales y se recurre frecuentemente a instintoscomo el hambre, la sed, etc.
Una investigación social orientada al diseño debería apoyar al diseñador en el conocimiento de las relaciones sociales para que pudiese manejarlas en su trabajo y lograr así el impacto inherente a todo diseño. Un diseño humanizado podría prescindir de referentes instintivos que pueden llegar a disparar mecanismos antisociales o abiertamente violentos.
La investigación social ligada al diseño supone un trabajo multidisciplinario en el que por un lado se genera conocimiento social y por otro, imágenes, conceptos, formas, símbolos, etc. utilizables en la composición del diseño.
Referente a la línea de investigación que se propone en el inciso tres, se entiende la acepción del diseño más allá de su uso publicitario o institucional. Es decir, se trata de enriquecer la comunicación humana mediante los recursos del diseñador. Con ello se potenciaría el diseño hacia una dimensión insospechada, ya que habiendo nacido estrechamente ligado a la mercadotecnia, ahora daría un vuelco hacia el todo social en que se ejerce.
El propio concepto de multimedia podría enriquecerse con recursos propios del olfato, el gusto y la multiplicidad de posibilidades que da la percepción sinestésica. El diseño podría rebasar la acepción visual predominante en la actualidad. El desarrollo informático ya ha tendido líneas de desarrollo en esos sentidos. Así, se tienen ya desarrollos capaces de impactar el tacto y se contemplan posibilidades de impacto en otras modalidades de percepción.
El diseño como comunicación supone el desarrollo de cierta interactividad, la cual ya se logra en el diseño multimedia y en la comunicación Web. Sin embargo un diseño de orientación social no puede limitarse a la interacción mecánica, sino que tal interacción debe buscarse dentro de los procesos sociales en que ocurre. Es decir, el diseñador puede enriquecer con sus modelos (expresamente hechos para ampliar la comunicación humana) a la comunicación social, atendiendo características e intereses de los grupos sociales que la practican. En tal sentido, el diseñador difícilmente podría enajenarse de su trabajo como ocurre en la actualidad.
El desarrollo del diseño como comunicación es insospechado, aquí mismo resultaría utópico y risible ir más allá del mero enunciado conceptual del diseño como comunicación humana. No obstante, el desarrollo de la informática nos acerca a la comunicación mediante imágenes y sonido de los dispositivos portátiles actuales. Pero al margen de tal desarrollo, el habla se vale ya de elementos que pueden filiarse al diseño, tales como las referencias al color, las señas, los gestos, olores y toda la modulación corporal que efectuamos en el proceso comunicativo. Esto obviamente es solo una referencia de las posibilidades de un diseño de orientación social, pero la investigación al respecto debería arrojar posibilidades diversas de interacción entre los grupos e individuos insertos en procesos comunicativos.
Con el diseño de orientación social se ampliaría el alcance del diseño, complementando al diseño institucional y al comercial. En el diseño de orientación institucional se busca no solo la difusión del mensaje sino la inducción de ciertas conductas y actitudes deseables para los programas institucionales. El diseño de orientación publicitaria es sustancialmente mercantil, busca vender. Este tipo de diseño logra sus objetivos penetrando la cotidianidad del destinatario, relativizándola con los productos o servicios que se ofrecen. La investigación en torno a un diseño de orientación social no podría limitarse a la propagandización y a la manipulación de la sensibilidad social, sino que se orientaría a la búsqueda de conceptos y diseños que facilitaran la comunicación humana, ya no con la finalidad de vender o inducir a algo, sino para insertarse en la acción comunicativa propia del humano.
En síntesis, parece factible establecer tres líneas de investigación social que vendrían a enriquecer al diseño, una orientada a alimentar el diseño específico, otra encontrando relaciones entre el diseño y la sociedad y una más orientada a la comunicación social. Las tres líneas de investigación son complementarias y muy posiblemente podrían agruparse como versiones de una única línea general. Sin embargo conviene tratarlas por separado para comprender mejor la especificidad de los temas que tratan.
Xochimilco D. F., febrero de 2005.
(a) Fuente: UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO, Escuela Nacional de Artes Plásticas, Dirección General de Evaluación Educativa (DGEE)
“Proceso de Evaluación y Actualización del Plan de Estudios de la Licenciatura en Diseño y Comunicación Visual”