DIBUJO: ARTE Y TRASCENDENCIA
EXPRESIÓN, DIBUJO Y TRASCENDENCIA
Al arte se entra y se sale . Una permanencia indefinida en el arte equivale a la locura . El arte es una estación de paso, una puerta de entrada o salida al cosmos. Es a su vez, el cosmos, la trascendencia total, el universo en movimiento, el alfa y el omega.
Se trasciende cuando se está en lo mismo mas lo otro. Trascender no es dejar atrás, es fundir el atrás al resto. Nos damos cuenta de lo que hemos trascendido cuando podemos ver con benevolencia los furores, los delirios y todo lo que como humanos somos capaces de hacer en torno a lo trascendido.
Trascender a la bestia, tal parece ser la misión suprema del hombre. La creación da la impresión de haberlo logrado, solamente el hombre ha quedado a la zaga. Fuimos de los últimos en llegar, de las últimas bestias en aparecer en el planeta y la única que queda. No hemos podido vencer la sustancial indiferencia del reino animal y la definitiva apatía para con nosotros del reino vegetal. La tarea es grande: cantar la melodía del viento enredándose entre el follaje, cantarle a la luna en ululantes noches.
Decía E. Cioran que a los occidentales les había faltado tiempo para acumular más mugre, para batirse en el lodo, nosotros no hemos sido tan malos imitadores. De forma precoz renegamos de 40 millones de años de humanidad para hundirnos en la barbarie de la civilización.
Perdimos las puertas de entrada al cosmos, el poder aliado a las fuerzas más oscuras de la humanidad logró alucinarnos. Y construimos mundos demenciales, ciudades que inexplicablemente fueron abandonadas, reinos efímeros que nunca pasaron de ambicionar mil años de existencia.
Perdidos en un brazo externo de la vía Láctea no hemos sabido mirar las puertas que teníamos enfrente: alucinamos con el arte y lo pervertimos: lo vendimos a mecenas, lo hipotecamos en las becas, lo recluimos en museos, lo atrapamos en corrientes y finalmente lo vendimos caro (cuando se pudo).
Al dibujo lo hicimos publicitario y se vendió bien. El dibujo expresaba pero nosotros insistimos en que debía comunicar: lo reducimos a lo efímero, a una sola de sus propiedades. Por él mismo, el dibujo expresa, por ello es puerta ancestral de entrada al cosmos. El dibujo trasciende la mera comunicación, muestra múltiples ligas del hombre con su dibujo, con los materiales que utilizó y con los que no quiso usar, con lo que se negó a salir del lápiz y con lo que finalmente brotó; evidencia su educación, su historia, así sea mostrada tan sólo en jirones inasibles mediante el lenguaje. El dibujo con tan sólo brotar se acomoda al cosmos: se pliega, despliega y repliega en un solo movimiento perpetuo.
Expresar: tal es la misión del dibujo.
PERCEPCIÓN
Las sensaciones externas y las propioceptivas son las que conectan al hombre con su entorno, las interoceptivas funcionan dentro del mantenimiento vegetativo corporal, aunque ciertamente al combinarse interoceptivas con exteroceptivas y propioceptivas producen efectos cinestésicos con valor de percepción. Esto es, aunque algunas sensaciones son de orden vegetativo, al combinarse con otras de orden distinto se transforman dramáticamente. Por ejemplo la sensación que llamamos hambre no es otra cosa que una sensación interoceptiva expresada en un término (hambre) que implica todo un desarrollo imaginario que involucra al resto de los sentidos . Por tal razón ninguna sensación puede quedar fuera del fenómeno de la percepción.
Nuestra sensibilidad ocurre en un marco limitado: solamente registramos sensaciones auditivas entre 20 y 20mil osc/seg, las luminosas las registramos si suceden en un rango de longitud de onda de 0.008 a 0.004 mm y una frecuencia de 4 a 8 x 10 a la 14ª potencia de osc/seg (entre los colores rojo y magenta). En el gusto registramos sensaciones saladas, dulces, ácidas o amargas. No obstante esas limitaciones, el mundo de la percepción se hace muy rico al combinarse las sensaciones. Dicho mundo se enriquece aún más si consideramos que las sensaciones no son procesos pasivos, sino que ellas mismas ocurren como procesos que activan la acción receptora.
La sicología registra otro tipo de sensaciones además de las clásicas cinco: las ínter modales y las inespecíficas. Dentro de las primeras tenemos la sensibilidad vibratoria y las sensibilidades mixtas situadas entre las olfativas, acústicas o visuales (que son las que nos permiten "oler colores", "saborear olores", etc.). Dentro de las segundas están la fotosensibilidad de la piel y el sentido de la distancia que utilizan los ciegos.
Las sensaciones no suceden aisladas, sino que ocurren en la interacción. Por ejemplo, la vista interactúa con el gusto y el olfato a la hora de comer. Con ello ocurre lo que llamamos el fenómeno de la cinestesia. Esto es, los sentidos pueden actuar juntos originando nuevas sensaciones, que por su naturaleza no corresponden a la simple suma de las sensaciones aliadas sino que inauguran una nueva sensación y abren la puerta a nuevas percepciones. Queda claro que el mundo de las sensaciones es basto y que cada posibilidad de juego de sensaciones abre mundos impensados de percepción.
Las sensaciones son el marco de la percepción, pero no percibimos todo lo que sentimos y, a su vez, no sentimos todo lo que percibimos: un claro ejemplo de ello nos lo proporciona la sicología de la gestalt.
Se pueden tener sensaciones de múltiples ruidos sin percibirlos. A la inversa, mucha gente puede percibir fantasmas entre las sombras por el mero efecto de completitud del que habla la gestalt.
La percepción entraña una compleja elaboración que destaca ciertos rasgos e inhibe otros de acuerdo a la conciencia y desarrollo histórico del preceptor. De esa manera cada individuo elabora un menú particular de percepción que es único, tal como lo es la huella digital. En ese marco de variedad humana no deja de resultar sorprendente la homogenización que actualmente se practica. Tal fenómeno sólo es concebible en un marco de estupidización generalizada.
En primer lugar el hombre percibe de acuerdo a su estructura neuronal particular, en segundo lugar percibe de acuerdo a su propia experiencia, en tercer lugar percibe de acuerdo a la experiencia de su sociedad.
La estructura neuronal se conforma de "circuitos neuronales" heredados tales como los instintos y de "circuitos" construidos a lo largo de la vida. Así pues, la experiencia de vida de cada individuo se refleja orgánicamente, por ello somos lo que podemos ser de acuerdo a nuestros circuitos y una vez construidos estos, es en extremo difícil cambiarlos (los pequeños y grandes tiranos de la historia bien que se sabían esto). La interacción sistema nervioso- individuo-sociedad condiciona lo que somos capaces de percibir.
Una sociedad limitada producirá individuos limitados con circuitos neuronales limitados con una obvia percepción empobrecida. En nuestro tiempo se promueve de mil maneras la bestialización: al parecer la idea es reducirnos a los instintos más primarios, que son los que predominan cuando llega el hambre, cuando nuestra seguridad se ve amenazada.
Cada individuo percibe únicamente lo que su historia personal le permite percibir y ello no es una limitación individual sino una forma histórica de percepción. Ejemplo de lo anterior lo constituye el individuo que el capital ha forjado definido por la avidez, la frustración y el conformismo generalizado (Castoriadis 1989): sustantivado en el narciso que nos describe Lipovetsky (la era del vacío). También sirve como ejemplo el campesino que se mueve en un tiempo estático, que no percibe las urgencias del capital para crear mercancías, que no requiere de esa actualización burguesa que es la "creatividad", la cual nos ha puesto a todos al nivel de las gallinas.
Cabe aclarar que la creatividad es consustancial al hombre. En el despliegue de la vida la creatividad no tiene sentido porque la vida misma es "creatividad", sin esta no es posible aquella. Separar la creatividad de la vida, del acto mismo, es una mera operación para enajenar los productos de la vida, para que estos se separen del que los creó y del pueblo que los hizo posibles.
Hablar de un acto creativo es una redundancia, sin embargo la distinción conviene al poder porque le facilita la expropiación de lo creado. La creatividad como hecho y como concepto ha ido de la mano del hombre desde tiempos inmemoriales al lado de muchas otras características humanas, pero surge al primer plano cuando el capital la requiere para que se produzcan mercancías; entonces sucede una doble degradación: por una parte lo creado se separa de la vida del "creativo", se enajena y se incorpora al mercado, y por otra lo creativo solamente se considera así si cumple las normas del mercado, si fue hecho para el mercado.
ENTENDIMIENTO
El cosmos es basto, sus hijos también lo son. potencialmente captamos todo, nos comportamos como una grabadora abierta; pero solamente percibimos una ínfima parte de lo captado. Desde nuestra más tierna infancia, impunemente se nos inicia en el camino de la degradación: entonces nos volvemos selectivos, aprendemos a recortar nuestras percepciones para sumirnos en un pequeño mundo. Nada de trucos para superar las naturales limitaciones del cerebro. Pese a esas limitaciones alzamos vallas y vallas de mas limitantes hasta quedar debajo de las bestias. Ante tales estragos resulta milagroso caminar y masticar chicle al mismo tiempo.
La ciencia dura nos ha proveído de un cerebro dual: un hemisferio derecho y un izquierdo: uno altamente perceptivo y otro procesual. El cerebro es capaz de muchas cosas: entre ellas generar eso que llamamos espíritu. Evidentemente el cerebro izquierdo es también "sensible" como el derecho "procesual", pero aquí utilizaremos las referencias "sensible" y "procesual" como funciones predominantes en uno u otro cerebro.
No siempre utilizamos igual la parte derecha que la izquierda. Entre más inteligentes más utilizamos la parte izquierda, entre más sensibles mas nos cargamos a la derecha. Dependiendo de los privilegios que tengan las funciones sensibles o inteligibles vamos a producir lo siguiente de acuerdo al hemisferio dominante:
| CEREBRO IZQUIERDO |
CEREBRO DERECHO |
| PENSADORES |
ARTISTAS |
| INTELIGENCIA |
INTUICIÓN |
| IDEACIÓN/ACCIÓN |
IDEACIÓN/ACCIÓN |
| EXTRAVÍO |
LOCURA |
| CIENCIA |
REPRESENTACIONES |
| REFLEXIÓN |
LUCIDEZ |
| |
PREMONICIÓN |
| |
VIVENCIALDAD |
En rigor, el hemisferio derecho hace lo mismo que el izquierdo, pero a una mayor velocidad y con un paquete mayor de variables. La virtud del hemisferio izquierdo del cerebro es la de relacionar variables de mil maneras y someterlas al filtro del lenguaje. El derecho, haciendo lo mismo brinca el filtro del lenguaje lo que le da una mayor posibilidad de despliegue y capacidad de procesamiento, creando un fenómeno de naturaleza distinta a lo que sucede en el cerebro izquierdo. Al no tener la limitación del lenguaje, el cerebro derecho puede ampliar enormemente el número de variables que maneja, lo cual hace que el lenguaje (cualquiera, sea musical, matemático, etc.) le resulte insuficiente para expresarse. Un hecho tan elemental como hacer el amor prescinde casi en su totalidad del lenguaje. En tal caso, el lenguaje es utilizado para lo vago, lo insustancial. Ahí la comunicación se trasciende y se llega a la fusión plena, absoluta y total: pareja-cosmos son entonces uno: Dios en nosotros.
No quiere decir lo anterior que una parte del cerebro sea superior a la otra o que realizando procesos sustancialmente similares sean lo mismo. Cerebro izquierdo y cerebro derecho son de naturaleza distinta y producen fenómenos distintos en naturaleza y no sólo en grado. Es por ello que cuando se privilegia el uso de uno solo de los hemisferios cerebrales o de una sola de sus funciones se cae fácilmente en la estupidez, lo que comúnmente pasa con el filósofo y el artista.
El pensamiento es el hijo más pobre del cerebro. La ciencia, la hija más pobre aún: apenas balbucea las modas más simples de la historia. El pensador es entonces el más humilde de los humanos, porque al igual que el asno solamente sirve para realizar una tarea simple: la de relacionar arbitrariamente diversos productos del espíritu en el campo limitado del lenguaje. Calicles interrumpía su reflexión ante la incomprensión de Sócrates: no valía la pena platicar con necios. Más que discutir o pensar, habríamos de dejar paso a la Charla o a la reflexión, dejar caer una a una las palabras para que se asimilen al aire, al hombre, para que corran con el viento, para que cuelguen de algún lugar del tiempo y se disuelvan en la delicia de su propio éxtasis.
Netzahualcoyotl dejó clara la preeminencia de los cantos y las flores, los irritilas y otros pueblos se limitaron a disolverse en su origen. Trabajamos con una ínfima parte de las sensaciones que captamos, nuestra tarea es abrir la posibilidad de trabajar con todo lo que no percibimos y que ahí está. Ampliando Nuestras posibilidades de percepción nuestro entendimiento cambiará y con él nuestra relación con los otros, con el medio y con el resto de la creación.
Pero nunca se podrá discurrir sobre el cambio. Este mismo discurso es estrictamente indicativo, reflexivo, olisquea en algunas intuiciones y, en estricto rigor, no aspira a la comprensión si esta sucede en la lengua. Antes bien se pretende al menos rescatar del cerebro izquierdo la reflexión y la lucidez del derecho . Aspira a moverse en los terrenos del habla antes que de la lengua, más en la vivencialidad que en el arte. El dibujo debería ser una de las claves para trascender al lenguaje. El dibujo mismo no puede ser un lenguaje, en el momento en que lo es, en que se convierte en un código, limita sus propiedades expresivas.
De ahí la importancia del dibujo como puerta de entrada: decía el cristo: " quien tenga ojos para ver que vea, quien tenga oídos para oír que oiga".
DIBUJO Y EIDETISMO
Cuando hablamos de imaginar normalmente nos referimos a la imagen eidética que refieren los sicólogos: algo parecido a la reproducción de una fotografía. Sin embargo la propia imagen eidética no es sino la expresión más simple de un fenómeno más amplio que podemos nominar como REPRESENTACIÓN, que no es otra cosa que una más de las funciones del cerebro derecho.
En primer lugar la representación va más allá de la comprensión y el entendimiento, sucede en la interacción como la forma natural de relación entre cosas, seres y "objetos" insustanciales.
Contraria al pensamiento, la representación no requiere de deslindar al objeto, antes bien, teniendo todo objeto un lugar preciso dentro del entorno del que es parte, la representación lo rescata con todo y el entorno y las ligas que naturalmente todo entorno tiene con otros entornos.
En tal sentido la REPRESENTACIÓN tiene que ver con unidades, con una especie de omnisituación dentro de una totalidad. Por ello, la imagen extática, el arrebato de lucidez, es la forma más acabada de la REPRESENTACIÓN. La imagen eidética aún es traducible al lenguaje, pero la extática no. La imagen extática nos sumerge en un mundo omniperceptual, en donde parecemos "entender" todo pese a que nada podemos explicar una vez que salimos del éxtasis.
La REPRESENTACIÓN es un camino pero no para la comprensión o el entendimiento ni mucho menos para el conocimiento: lo es para la interacción del individuo con el cosmos, para el despliegue del espíritu. Todo ello como unidad orgánica, no como la parte individual que actúa con otras partes individuales.
El dibujo es en sustancia REPRESENTACIÓN, como tal debe asumirse. Por ello debe abordarse como un proceso total de expresión orgánica del espíritu. La mano que porta, que dirige, es cerebro en el momento del dibujo: traduce las sensaciones y percepciones del cuerpo. La mano (el pie, la boca) actuando en el papel (papiro, tela, tabla...), moviéndose en el viento, ya no obedece al balbuceante hemisferio izquierdo, el vértigo se lo impide: ella es parte de un todo, el centro de un remolino circunstancial que vuelve a la calma "concluido" el dibujo.
DIBUJO Y TRASCENDENCIA
Hemos vivido bajo la tiranía del pensamiento dificultando el paso a la sensibilidad, recortándola, recluyéndola en lo que los mecenas han querido entender por arte. El pensamiento es en sustancia un proceso que ha devenido ajeno a la sensibilidad: somos capaces de vivir en medio de la más espantosa contaminación e ignorar lo que nuestros sentidos nos indican.
El concepto se enseñoreo por sobre el precepto (Deleuze: ¿Qué es la filosofía?). La lengua agandalló al habla. La inteligencia se puso a hacer "cositas" y con ellas alegremente dinamita al planeta. La sensibilidad quedó en cosa de vagos, borrachos y sensibleros. Había que hacer "cositas" (mercancías) para satisfacer la lógica del capital y del estado y para eso la inteligencia se pinta sola.
La inteligencia como efecto del pensamiento tiende a ser lineal. De hecho, la línea misma es un efecto del pensamiento, mientras que la mancha lo es de la sensibilidad. Línea y mancha son consustanciales al hombre y a su estructura orgánica, toda vez que el hombre es a su vez inteligente y sensible, piensa (asocia) e intuye y representa (interactúa).
Por él solo, el pensamiento es capaz de ser lineal o arbóreo y, cuando se aproxima a lo sensible: rizomático. Pese a eso, nunca rebasa la mera asociación arbitraria.
Con la tiranía del pensamiento encima apenas es natural añorar al mundo sensible. Trascender debiera ser la consigna y no la sustitución de una función parcial del cerebro por otra igual de parcial. Ser inteligentes para sentir y percibir la inteligencia como un atributo más del hombre sin que esta llegue (ni con mucho) a ser su norma.
Ir a los bordes de la sensibilidad y de la inteligencia, de la representación y el pensamiento, de la idea y la intuición: esa es la tarea del hombre. Los puntos medios no son de equilibrio, puesto que siempre ignoramos los alcances de los extremos, los tamaños de los bordes. Alcanzar los bordes es la unidad, no porque los bordes se junten sino porque para abarcarlos se requiere abarcar al todo.
El dibujo mecánico y el dibujo eidético siempre están al borde de la indecencia. La línea para integrarse al dibujo como trascendencia debe irse al extremo: de línea regular tender a la línea quebrada o discontinua, a la línea que en sociedad con otras de su especie prefigura la mancha en un espacio en donde línea y mancha son una.
El punto o es una minimancha o una línea unipuntual. ¿cuántos puntos tiene una línea? ¿cuántas líneas tiene una mancha? Por ese camino difícilmente se llega a nada. Trascender el concepto en dibujo es trascender a la línea y a la mancha; es batirse (mancharse) en la línea y mancharse a rayones.
Solamente el imperio del pensamiento nos hace ver líneas y manchas en donde no las hay: decimos que la cebra es rayada cuando en realidad lo que tiene son manchas alargadas. De forma similar decimos que el leopardo es manchado cuando en realidad tiene líneas circulares irregulares.
El pensamiento nos obliga a mirar a la línea como un contenedor, como el "algo" limítrofe, cuando en rigor solamente esboza totalidades peregrinas prometedoras de interacciones, trozos del cosmos que de tan inasibles se escurren de flacos. La línea es el balbuceo de la sensibilidad titilante, del pensamiento virtual.
Desplegar parece ser la palabra clave para la trascendencia. Desplegar el dibujo, dejarlo que corra, unir el lápiz (gis, tinta, etc.) a lo que huelo, tacto, veo y demás. Olisquear en lo que no huelo y que se que está ahí, mirar bizco para buscarle ángulos a la imagen percibida, pudiesen ser otros tantos trucos para buscarle tres patas al gato ese que es el dibujo.
Es necesario Desplegarnos como posibilidad de realización y trascendencia. Rehuirles al arte y al pensamiento con sus requerimientos de exclusividad. El destino del hombre no está en el arte ni en sensibilidad alguna. Tampoco lo está en el pensamiento ni en la filosofía ni mucho menos en esta trampa para bobos que es la sociedad de consumo. El arte y el pensamiento pueden ser puertas de acceso al cosmos, no el cosmos mismo. Siempre se ha sabido: ser, es convivir con la demencia y la lucidez, pensar y haraganear, ver la tele y alucinar. Trascender es Ser, es ir mucho, pero mucho más allá de los orgasmos del arte y la filosofía. Cierto, la trascendencia es bastante vulgar, es ir a cantarle al viento, sin pesares.
Junio del 2000
Jorge Luis A. Muñoz Hdz.