ANTROPOLOGÍA EN XOCHIMILCO
Laura Muñoz Zempualtecatl
Tiempos de
vírgenes y de santos I
Una virgen se cubre de rojo y el cielo comienza a temblar, las
flores de noche buena cubren su altar y los cohetes suenan, alumbrando
la media noche, mientras un niño está a
la espera de sus posaderos: son la virgen de Guadalupe y el
Niñopa dos santos venerados en el mes de diciembre por los
habitantes de Xochimilco y sus pueblos originarios. La virgen de
Guadalupe es una fiesta nacional que cubre la gran mayoría del
territorio mexicano y que los medios de comunicación no
desaprovechan para realizan sus shows, afortunadamente el culto a la
virgen de Guadalupe no se reduce a esto.
La celebración comienza días antes del 12 de
diciembre, con los novenarios que son dedicados a la virgen y que duran
exactamente nueve días y son hechos por personas que se ofrecen
voluntariamente o que son invitadas a hacerlos, una casa diferente por
cada novenario y en cada recorrido es acompañada por la gente
del lugar con globos de diferentes colores. Hay caravanas con las
imágenes de la virgen de Guadalupe que están en capillas
pequeñas y en los mercados, en los paraderos de los peseros,
ó en las calles solas.
En un novenario se hace un rosario y se canta, al término de
este se ofrece una merienda que puede ser a base de tamales, atole,
cocoles, etc. En el transcurso de los novenarios se hace el
mantenimiento del nicho donde se encuentra la imagen para que el
día 12 vuelva a su lugar nuevamente. En paraderos, suelen
llevarle mariachis como es usanza en casi todo el territorio nacional.
En México el culto que se le tiene a la virgen de Guadalupe
rebasa instituciones, ha logrado ser una fiesta autónoma que la
propia gente realiza según su muy particular forma de ser.
Hidalgo convirtió su imagen en estandarte, cuando lanzo el grito
de independencia en 1810, en ese contexto Lafaye menciona que
“…virgen de color aceitunado aparecida a un indio…Guadalupe hizo de los
criollos, de los mestizos y de los indios un solo pueblo, unido en la
misma fe carismática ( siglo XVI y XIX)”. Fe y
devoción que da lugar a llevarle mañanitas a media noche
y soltar cohetes para ella, organizar bailes y peregrinaciones (como la
de Santiago a la Basílica), llevar sonido y a adornar las
imágenes que se llevan a bendecir. El día 12 de diciembre
todas las imágenes son llevadas a misa y
acompañaran a la imagen de la capilla ó del nicho
de la esquina, para fundirse en una sola virgen de Guadalupe. Otra
forma de devoción, de culto hacia la virgen de Guadalupe es
cuando se hace la elección del nombre para un niño
o niña al cual se nombra como la virgen; se crea entonces un
lazo indisoluble con la imagen.
Para cuando termina la celebración del 12 de diciembre se esta a
tan solo 4 días de comenzar las posadas (que son del 16 al 24)
en las que el niñopa estará presente. El culto que se le
tiene a la virgen de Guadalupe en Xochimilco es de dimensiones muy
diferentes a las del niñopa pues este es un santo que da
identidad a Xochimilco y no a todos los mexicanos como la Guadalupe.
El niñopa al igual que la virgen de Guadalupe tiene en principio
su origen dentro de lo divino y lo misterioso, tenemos que la virgen de
Guadalupe aparece en el ayate de un indio llamado Juan diego y que en
el cerro de Tepeyac era un lugar donde se veneraba a la diosa
madre Tonantzin. A su vez tenemos al niñopa del cual no se
sabe con exactitud como apareció en Xochimilco. Se dice, dentro
de la historia oral, que un matrimonio español a no poder tener
hijos se hacen de esta imagen y al morir la donan a la iglesia de San
Bernandino de Siena. Otra historia es que el niñopa es legado de
Don Martín de Cerón a sus descendientes. Otras
historias dicen que el niñopa fue elaborado por manos
indígenas en Xochimilco.
La evangelización en Xochimilco se practicó a
través de la etapa infantil de Jesús, esto tal vez
explique, en parte, el apego hacía las imágenes de
niños dioses, pues en Xochimilco también
encontramos gran proliferación de niños dioses como
el niño de Belén y al niño Emanuelito,
quienes en algunas ocasiones son anfitriones del Niñopa. Todos
estos niños son émulos del Niñopa. En cada pueblo,
en cada capilla y en cada familia hay un niño Dios que venerar.
De hecho, en todos los pueblos de Xochimilco se reproduce por
imitación a los festejos del centro de Xochimilco que se le
hacen al Niñopa, esa es la principal señal de identidad.
En Santa Cruz Xochiatlaco, Comunidad de Santiago Tepalcatlalpan, se
acostumbraba que el 24 de diciembre todas las familias sacaban a
arrullar a sus niños dioses en un solo acto comunitario. Tal es
la influencia del Niñopa.