ANTROPOLOGÍA EN XOCHIMILCO
Jorge Luis Muñoz
Xochimilco y su música
El gusto musical xochimilca se inclina hacia la mal llamada
música grupera, término que en realidad pretende agrupar
a géneros tan diferentes como la banda, la norteña, el
tex mex, la cumbia, la salsa, etc. Este tipo de música no
solamente es la música de los xochimilcas, sino que
también lo es de la mayoría de la población
mexicana. Con esa música se van de mojados, con esa
música recuerdan a su patria y motivados con ella mandan
millones de dólares que son los que han sostenido al país
pese al saqueo que de él hacen los políticos y los
poderosos.
Evidentemente existe una minoría, particularmente entre las
clases medias, que frecuenta otro tipos de expresiones musicales. Son
personas que atienden a las novedades que se generan en occidente y
siempre están prestos para copiar los gustos del extranjero. Por
fortuna esa es aún una minoría en Xochimilco. Sabemos que
es una minoría porque cuando se presentan grupos como Tigres del
Norte, Huracanes, o alguna banda, los aforos no son menores a las diez
mil personas. Xochimilco es una de las pocas poblaciones en las que se
pueden encontrar toda una variedad de grupos norteños listos
para ser contratados. Tales grupos diariamente ofrecen sus servicios en
el jardín del arte. Son grupos muy populares que se mantienen
sosteniendo la tradición del pueblo.
De igual modo, la mayoría de los grupos que han nacido en
Xochimilco o son cumbiamberos o son de orientación “grupera”. Al
igual que los grupos norteños, los llamados “versátiles”
son muy contratados pese a que llegan a cobrar alrededor de diez mil
pesos por evento.
De las características que definen a la música grupera
destaca que es una música nacida entre los campesinos, en la que
el heroísmo es sumamente importante. El campesino medieval con
todo su bagaje heroico se refleja en la música de banda, en los
narcocorridos y en las piezas norteñas y rancheras. En dichas
piezas se resalta el valor, la lealtad y la lucha contra el gobierno
como entidad represora. En la música campesina se llora la
fatalidad como una especie de reconocimiento de algo indeseable. Si se
quiere la fatalidad se llora en medio de la impotencia pero no en medio
de la renuncia a seguir luchando. Al igual que los negros
norteamericanos, el campesino llora mediante su música, llora
para alegrarse y bailar con sus desdichas.
El gusto musical xochimilca delata su visión heroica de la vida.
Esta visión es muy distinta de la que detentan las clases
medias, mediatizadas ya por el sistema, en las cuales destaca una
actitud pasiva o de protesta resentida. Esa visión heroica es la
que hace levantarse al xochimilca a las cuatro de la madrugada para
salir a buscar el sustento. Ese heroísmo empuja al xochimilca a
buscar su independencia económica ya sea como ambulante,
microbusero o agricultor. Por eso los xochimilcas han sido capaces de
crear fenómenos sui géneris, porque aún se mueven,
en mucho, fuera de la gris mediocridad del empleado sujeto al sueldo de
corte capitalista. El xochimilca busca la independencia y si no la
logra, si finalmente se ve sometido a la impotencia de un sueldo,
entonces transforma ese sueldo en algo al servicio de la fiesta:
entonces se prepara para el Niñopa, para ir a chalma o para
bailarle a la virgen.
Sin embargo la visión heroica de los xochimilcas ha mermado
considerablemente toda vez que su juventud ha sido seducida por las
propuestas occidentales que tan gustosamente abrazan las clases medias
asentadas en la delegación. ¿Lograrán resistir
otros quinientos años?