ANTROPOLOGÍA EN XOCHIMILCO
Luvina Muñoz Zempualtecatl
Sueños fermentados de
un maguey
Fue fuente de miel para el cuerpo de un dios, ya que se
mezclaba la miel del maguey con amaranto para formar el cuerpo de las
deidades que se utilizaban en ceremonias religiosas, esa masa era
conocida como tzoalli y era comida al final de las ceremonias.
Fue cobijo para los pies de bronce, pues también con el
maguey se elaboraron sandalias y abrigo para la noche fría del
antiguo: también sus pencas servían de combustible.
Ahora, aun todavía después de 500 años es fuente
de frescura para labios sedientos.
El pulque, sueño del maguey que se sueña en los hombres,
no podía haber sido provisto mas que por un dios: Ometochtli
dios del pulque en general o la diosa mayahuel entre otros dioses del
amplio panteón mesoamericano.
Del maguey se pueden obtener una infinidad de productos: combustible,
licor, alimento, medicina, etc. Por desgracia no es muy aprovechado en
México, pues a pesar de que tenemos aproximadamente 200
variedades de agave, no se ha utilizado ni investigado a fondo,
por lo que en México desconocemos mucho de sus usos y
cualidades. El caso del maguey no ha corrido con la misma suerte
que otras especies de agave, las cuales se preservan y procuran, como
en el caso del agave tequilero y la sábila.
Uno de los más apreciados productos del maguey es el pulque, el
cual en la ciudad de México ha perdido terreno y solo sobrevive
gracias a pequeñas producciones. Y es que la obtención
del pulque es muy laboriosa, se necesitan espacios grandes para la
planta del maguey pues crece a lo ancho, lo que lleva a que se
relegue su cultivo a la periferia de la ciudad de México.
Poco a poco se ha ido perdiendo el gusto por el pulque sin embargo
aún es posible encontrar pulque tierno en varios lugares en la
ciudad, como Tlalpan, Xochimilco y algunos de sus pueblos como San
Mateo, San Lucas, San Gregorio, San Francisco y Topilejo entre
otros. Aun es posible encontrar quien tenga como oficio hacer pulque,
actividad difícil ya que es necesaria la disciplina, constancia
y cuidados que todo oficio exige.
Para que un jarro de pulque esté entre sus manos, es necesario
levantarse entre las 4 o 5 de la mañana para raspar
el maguey de donde se obtiene el agua miel (que previamente fue
capado y preparado, sacando una especie de gabazo para formar una
cavidad en la que se acumula el aguamiel). Para extraer el
aguamiel se utiliza el acocote, que es una calabaza alargada que sirve
como popote.
Para no esperar a la fermentación del aguamiel se necesita un
pie, el cual se obtiene de pulque madurado, este pie se le agrega al
aguamiel para obtener pulque. La cantidad de aguamiel que produce un
maguey depende mucho de su tamaño, a veces se obtienen uno o dos
litros por maguey. El pulque es muy delicado ya que puede infestarse
fácilmente de bacterias y producir pequeñas diarreas. Un
pulque bien trabajado ni laxa ni produce malestar alguno.
Es del dominio común que el pulque puede tomarse blanco (el
famoso pulque de ajo) o en curados de los mas diversos sabores, como el
de guayaba, de avena, de tuna, de piña,
ó de sandia (¿para los crudos?). Su costo
solía ser de un peso el litro hace como 20 años (en
el estado de hidalgo aún cuesta uno cincuenta y es de lo mejor),
pero actualmente es de 10 pesos y no todo puede presumir de
pureza.
En Xochimilco antes se compraban los magueyes a 20 pesos pieza. Los
magueyales xochimilcas eran abundantes pero ahora se han ido
desdibujando junto con las milpas; y es así que a pesar de que
su producción en todo el sur del D. F. está en
vías extinción, aun podemos decir que gracias a los
que aún gustan del pulque y tienen magueyales puede uno
todavía disfrutar de una bebida autentica y rica. Aunque
como dice Joaquín blanco en “Más razones da el pulque”
que Ometochtli (dios del pulque) “no fue vencido por Cristo ni por el
rey de España, sino por las campañas de la
Secretaría de Salud, el Instituto Mexicano del Seguro Social, el
Instituto Nacional de Nutrición, la cerveza Corona, el ron
Bacardí, el brandy Presidente y gran variedad de marcas de
tequila”, que son los primeros promotores en restar gusto
por el pulque o mas aún, sustituirlo por un pulque artificial
chinito.
El pulque bueno, ese que deja uno entrar por la garganta para
llenarnos de vida, nos hace soñar como al mismo maguey,
soñar que se es como el maguey, resistente y creador de
algo inminentemente sustancioso.