Antropología en Xochimilco
Antrop. Jorge Luis Muñoz
La Fiesta
En Xochimilco la persona humana prevalece por sobre el
automóvil pese a que estamos en un siglo en el cual predominan
las máquinas. Esta es una situación que se ha forjado en
los hechos, basada en las costumbres de los xochimilcas. Es un caso que
se registra en toda la zona sur del D. F. y que abarca a las llamadas
delegaciones rurales como Xochimilco, Tlahuac, y Milpa Alta entre otras.
Seguramente visitar algunas partes de Xochimilco se convierte en una
pesadilla para los visitantes y aún para los propios habitantes
de la demarcación. Nunca falta una fiesta que motive el cierre
de una calle o que se tenga que ir al paso de una procesión
presidida por el Niñopa o la virgen de los dolores. Hemos visto
caras de enojo, algunos gritos y claxonazos que finalmente callan
aviniéndose al cierre o a la procesión.
La ley prohíbe el uso de espacios públicos para fines
particulares, sin embargo cualquier fiesta particular suele impedir el
paso de automóviles. Se viola flagrantemente la ley y sin
embargo tal violación se tolera. Es más, no solamente es
tolerada por ciudadanos y autoridades tan aparente desatino, sino que
finalmente se apoya y ve con buenos ojos.
No se tiene preferencia, igual se bloquea la calle de violeta que
cualquier calle interior de cualquier barrio o pueblo de Xochimilco.
Esto tiene desde luego una interpretación fundada en las
costumbres xochimilcas.
Es un aserto popular que en Xochimilco hay mas fiestas al año
que días en el calendario. En primer lugar están las
fiestas de los santos que más creyentes aglutinan que son las
del Niñopa, la Virgen de los Dolores, el Señor de Chalma
y desde luego la Virgen de Guadalupe y el niño Jesús. Son
famosas las fiestas que se hacen en honor de estos santos, en las
cuales participa una gran cantidad de gente y se gastan cuantiosos
recursos que son consumidos durante los festejos. El Niñopa sale
a diario para ser venerado, ya sea en procesión o discretamente
en automóvil. La virgen de los Dolores es igualmente solicitada
generándose también procesiones que taponan el
tráfico de automóviles.
En cada iglesia o capilla existe un santo o niño Dios que es
festejado. Cada pueblo o barrio tiene su fiesta de aniversario que
motiva el cierre de vialidades por una semana al menos. De igual modo,
en cada pueblo existen ferias anuales, como la del maíz en
Santiago Tepalcatlalpan, La del Dulce cristalizado en Santa Cruz
Acalpixca o la de la nieve en Tulyehualco. Muchas de estas ferias
provocan caos viales temporales pero a nadie le importa, salvo a
algún impaciente visitante que desconoce que en
Xochimilco la fiesta es un modo de vida.
A todas las fiestas de santos, aniversarios y ferias se suman las de
cumpleaños, quince años, bodas, bautizos y festejos
especiales (cualquier cosa puede festejarse en Xochimilco, el
límite es la imaginación y los recursos para hacer la
fiesta). La fiesta lo cubre todo, da sentido contenido y guía la
existencia de los xochimilcas. En Xochimilco no hay lugar para el
vacío existencial que ataca a las sociedades capitalistas. Todo
xochimilca que se precie de serlo intuye que nació para la
fiesta, a ella se entrega y en ella discurre su existencia.
Con más de treinta años de anticipación se
preparan para recibir al Niñopa. Se trabaja por un año o
más para juntar dinero para recibir una sola noche a tal santo o
para organizar una visita de la Virgen de los Dolores. Se ahorra para
acudir al santuario del Señor de Chalma y se organizan grandes
contingentes para tales efectos.
Las fiestas familiares no son diferentes. Puede haber pleitos o
diferencias fuertes entre la familia, pero ante la fiesta tales
diferencias se olvidan y se forman las grandes “coperachas” que
financian los festejos. Algún compadre pone la música, un
hermano los adornos, otro las botellas y otro amigo o pariente se
encarga de los recuerdos. Todo lo cubre la red familiar y de amigos,
todo se funde en el milagro de la fiesta.
La fiesta es el centro de la vida colectiva de los xochimilcas, y el
cierre de las vialidades es tan solo una mínima consecuencia de
las fiestas. La fiesta humaniza los cierres de vialidades, dando
más importancia al humano que a la máquina.
Hemos de escribir mucho más sobre la fiesta en Xochimilco, hay
muchos aspectos interesantes por destacar, pero por hoy se acabó
el espacio.